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Reunificación pendiente |
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La prevista adhesión de la zona grecochipriota a la UE forzó la máquina de la posible reunificación, principalmente a través de un plan presentado por Kofi Annan, secretario general de la ONU, en noviembre de 2002. Su propuesta, a pesar de haber sido rechazada por los colonos turcos, ha surtido un efecto dinamizador indudable y ha permitido, entre otras cosas, un aumento significativo de la circulación de personas entre ambos sectores, además de despertar el interés de la comunidad turcochipriota por las ventajas de pertenecer a la UE. Tras las elecciones del pasado mes de diciembre en la parte norte de la isla, el reciente Gobierno abre nuevas expectativas para un avance en el proceso de reunificación, y cuenta además con el aliento de las autoridades de Turquía. El cónsul general honorario de España en Chipre, Spyros Araouzos, afirma al respecto: “No sé si la reunificación se producirá algún día, aunque es cierto que cuando la UE decida, el próximo mes de diciembre, una fecha para el inicio de las negociaciones de adhesión con Turquía, ésta se verá forzada a adoptar una postura más flexible ante el conflicto chipriota”.
Dentro de ellos, el turismo es el de mayor relevancia, ya que representa cerca de un 22% del PIB del país. Casi 2,5 millones de turistas visitaron Chipre en 2002, y ello a pesar de una disminución importante como consecuencia de los acontecimientos del 11S, el año anterior. Guillermo Franco, consejero económico y comercial de la Embajada de España en Atenas, con competencia en Chipre, destaca que “la Administración chipriota está tratando de elaborar un plan para los próximos siete años, que incremente la llegada de turistas y los ingresos por turismo”. Otros sectores dentro del apartado de los servicios que destacan por su importancia son el transporte y la banca. El sector agrícola, aunque ha visto reducida su capacidad, contribuye de forma significativa al comercio exterior de la isla, y resulta bastante similar al sector agrícola español. La industria, por su parte, es cada vez más reducida; hoy sólo aporta al PIB el 9,3%. Destaca la producción de alimentación y bebidas, confección, calzado y manufacturas metálicas. La competencia de países con mano de obra más barata está provocando un descenso continuado del sector textil, una producción hasta ahora tradicional en Chipre. (Paradójicamente, una de las pocas empresas españolas con presencia en este país que hemos mostrado en El Exportador Digital es Aznar Textil, especializada en tejidos para la decoración). Dos sectores más hay que añadir: la construcción, con expectativas positivas, y las telecomunicaciones cuya liberalización se encuentra muy avanzada.
De esta forma, el
país estaba viviendo una etapa boyante entre 1999 y septiembre
de 2001. Pero llegó el 11S y el panorama se volvió sombrío.
Los ingresos por turismo se resintieron, lo cual afectó al crecimiento,
que desde entonces no ha superado el 2%, así como a otras magnitudes:
recaudación impositiva, nivel de empleo, inversiones e importaciones
de equipo capital para mejorar la industria local. La menor actividad
económica hizo reaccionar al Gobierno con la puesta en marcha de
una política fiscal expansiva, cuyo principal problema ha sido
el incremento, quizá excesivo, del
El consejero económico y comercial, Guillermo Franco, apunta que Chipre es, con diferencia, el país con mayor renta per cápita entre los diez candidatos de la ampliación, y añade que “el sendero previsto para la economía chipriota, aunque optimista, resulta consistente y no debe de resultar descabellado como programa marco. Lo cierto es que, para el corto-medio plazo, los éxitos alcanzados durante la década de los noventa otorgan un margen de confianza a la economía chipriota”.
A pesar de todo, la Oficina Económica y Comercial española destaca que “aún hacen falta medidas adicionales para obtener la conformidad con las normas multilaterales”. En el apartado de las inversiones extranjeras, es preciso destacar que los países con mayor presencia han sido, hasta ahora, Grecia, Reino Unido y Rusia. El sector de servicios e intermediación es el que mayor volumen de inversión extranjera directa atrae, y, dentro de él, el sector bancario es el que se lleva la palma. En cambio, dentro del sector industrial, únicamente los productos farmacéuticos han llamado la atención del capital extranjero.
Las inversiones españolas en la isla han sido, hasta la fecha, insignificantes, si exceptuamos alguna incursión en el sector turístico, de la mano de algún grupo hotelero como Riu, que cuenta, desde el pasado verano, con cinco instalaciones hoteleras en la isla. En abril de 2003 nació la Asociación Hispano-Chipriota de Hombres de Negocios (Cyprus-Spain Business Association), como resultado de la estrecha colaboración entre la Cámara de Comercio e Industria de Chipre y el embajador de España en Nicosia, Ignacio García-Valdecasas, además del cónsul general honorario de España en la isla, Spyros Araouzos. Panos Ioannides, el empresario chipriota que preside la junta directiva de esta asociación, estima muy positiva la relación con España, “aunque está centrada, preferentemente, en la importación por parte de Chipre de productos manufacturados españoles dentro del sector industrial, así como en la presencia de turistas chipriotas en España”. Spyros Arouzos destaca las buenas relaciones también entre los Gobiernos de los dos países. Por lo que se refiere a las posibles dificultades del mercado chipriota para los operadores españoles, Ioannides no ve ninguna directamente relacionada con la actividad comercial. “Sin embargo, la ausencia de una conexión aérea directa entre Chipre y España constituye, definitivamente, un serio obstáculo”, señala. En cuanto a aportaciones interesantes para los empresarios españoles, existen posibilidades en diversos sectores, comenzando por las infraestructuras aeroportuarias, al que habría que añadir los puertos marítimos y las instalaciones de desalinización. El proceso de privatización de monopolios estatales ofrece también oportunidades de inversión en los ámbitos de la energía y las telecomunicaciones. Y no se pueden olvidar, naturalmente, el turismo, la banca y el transporte. Finalmente, los fondos europeos incrementan también las posibilidades de participación de empresas españolas. Para el período 2004-2006, la isla recibirá fondos estructurales por un monto superior a los 59 millones de euros y fondos de cohesión por valor de 54 millones de euros. Chipre participa, asimismo, en los programas multipaís horizontales financiados con fondos comunitarios MEDA. Todo un potencial de desarrollo en un mercado sin grandes dimensiones, pero fiable, solvente y estable.
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