|
|||||||||||||||||||||||||
Rellenos de ideas |
|||||||||||||||||||||||||
|
Incluidos en los paquetes de cinco galletas tipo sándwich, los episodios de este superhéroe defensor del medio ambiente, que los niños coleccionan e intercambian, han sido el punto de arranque para desarrollos posteriores, tales como el lanzamiento, a principios de este año, de una galleta morena rellena de chocolate blanco, Diverchok, que da vida a cuatro sonrientes caras. Lanzamiento que ofrece a niños italianos, portugueses y españoles la posibilidad de viajar a un parque temático de su país una vez reunidos los cuatro perfiles. Imaginación, desde luego, no falta en Arluy. Es más, Arturo San Juan es partidario de que a las siglas I+D+I, se le sume otra I para completar la secuencia; así a investigación, desarrollo e innovación, se le uniría imaginación. Conceptos que cuidan al máximo, porque su experiencia les indica que, junto con la calidad, son los valores que más inciden en la diferenciación de sus productos respecto a los de la competencia.
Vocación que queda contrastada desde sus inicios, ya que el primer pedido que salió de la fábrica fue un contenedor de galletas María y sándwiches con destino a la República Dominicana, aprovechando los buenos contactos que se mantenían con antiguos importadores con los que se trabajaba en Marbú. “En las posteriores negociaciones con distribuidores nacionales e internacionales para acordar los siguientes envíos, rápidamente descubrimos que el mercado estaba muy saturado en el segmento de Marías y tostadas, por lo que nos fuimos posicionando en el de especialidades medias de galletería, tendiendo hacia la elaboración de delicatessen, que tienen un consumo alto en Europa. Optamos por la especialización y diferenciación y nos convertimos en especialistas en la elaboración de galletas rellenas”, desvela Arturo San Juan. Como eran conscientes de que la salida al exterior requería una pericia de la que carecían por aquel entonces, se decantaron por la formación de consorcios (ver El Exportador Digital nº 64). Así, entre cuatro industriales de La Rioja constituyeron, al amparo del Programa de Consorcios de Exportación del ICEX, Rioja Foods. Un consorcio en origen que Arluy abandonó para crear su propio departamento de exportación. Y una de las primeras acciones de éste fue la creación de otro consorcio con fabricantes españoles del dulce, esta vez en destino, concretamente en Moscú. “Corría el año 1994 y Rusia era un mercado muy abierto a los productos españoles. Con la crisis de 1998 (ver El Exportador Digital nº 41 y nº 67), lo reconvertimos en un consorcio en origen y al poco tiempo pasó a ser un club de exportadores y amigos que nos reunimos para compartir datos y experiencias”.
Reorientaron estrategias, enfocaron sus esfuerzos en los países que se determinaron como prioritarios, entre ellos los de la Unión Europea, con Italia y Portugal a la cabeza, e hicieron estudios de prospección en Asia, centrándose en Corea del Norte, Filipinas y Tailandia. “Además de ayudarnos a salir a los mercados exteriores con mucha más tranquilidad al conocer mejor el terreno que pisábamos, el PIPE nos proporcionó a nuestro actual director de exportación, Javier Adán, que entró en la empresa como colaborador del programa, es decir, la persona encargada de poner en marcha el plan de internacionalización diseñado. Su profesionalidad y buen hacer quedó contrastada, por lo que no quisimos desprendernos de él”, apunta el director general de Arluy. Gracias a los resultados obtenidos, su confianza en el programa ha sido tal que acaban de adherirse al Plan de Seguimiento PIPE 2000 (ver El Exportador Digital nº 69). “Esperamos que esta segunda fase nos permita consolidarnos como una empresa exportadora mucho más estable e incida en la implantación de nuestra marca en el exterior y en el reconocimiento internacional de nuestro surtido”, asegura convencido. Aunque Arturo San Juan afirma que en Arluy se piensa a lo grande pero se actúa a lo pequeño, lo cierto es que sus productos se venden en más de 40 países. La cadena de alimentación suiza Migros, la colombiana Cadenalco, las estadounidenses Wyndixie y Publix, la mexicana Comercial Mexicana o la japonesa Kohyo dan fe de ello, además de multinacionales como Wal Mart o Carrefour.
En la actualidad, Arluy cuenta con tres líneas de producción, que funcionan las 24 horas al día, permitiendo la fabricación de 60 toneladas de galletas al día, y con dos enormes torres de frío, que permiten un empaquetado automático de mayor calidad, es decir sin que el relleno se pueda desbordar, lo que hace posible que las galletas lleguen a los consumidores en las mejores condiciones posibles. Para poder estar entre los principales fabricantes de galletería especializada, Arluy ha hecho una apuesta clara por los procesos de calidad exhaustivos, lo que le ha llevado a obtener tanto la certificación ISO 9001 para el diseño, fabricación y comercialización de galletas, como la ISO 14000 en la gestión medioambiental. Calidad contrastada al acreditar que sus galletas rellenas tienen el porcentaje más alto de cacao sobre el relleno, el 25%, y sobre el total de producto, el 6,5%. “Fuimos el primer fabricante de galletas en España en elaborar toda su producción con el 100% de grasas vegetales para ayudar a regular el nivel de colesterol, en detrimento de la manteca de cerdo y de otras grasas animales. Apostamos por la alimentación inteligente, funcional”, se reafirma Javier San Juan. Consecuencia lógica de todo este hacer ha sido la reciente obtención del Premio a la Internacionalización de La Rioja, concedido por la Cámara de Comercio de la localidad, la Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja (ADER) y el ICEX. Galardón que han celebrado conjuntamente con la firma de un importante contrato con un distribuidor japonés, que les ha llevado a hacer fuertes inversiones en la adaptación tanto del producto al paladar japonés -“incidiendo sobre todo en la reducción del sabor de los rellenos”-, como del envase, embalaje y etiquetado según la normativa de aquel país. Pero todo esfuerzo es válido si, como afirma Arturo San Juan, “Japón se puede convertir en el corto plazo en uno de nuestros principales mercados de exportación, por detrás de Portugal, Italia y Suiza, y superar a Suecia, Finlandia o Francia”. Gracias al constante espíritu de superación con la que se trabaja en Arluy, se ha conseguido que cada segundo que pasa, se consuman 25 de sus galletas en alguna parte del mundo. Espíritu sustentado sobre grandes ideas, muy imaginativas. ALMUDENA MUYO
|
|||||||||||||||||||||||||