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¿SABÍA USTED?
¡Vigoricémonos en el espacio!


No se trata de vigorexia, ¡no!, aunque en esta ocasión la adicción al ejercicio podría resultar hasta beneficiosa. La sensación de estar colgados de los pies que sienten los astronautas, el conflicto sensorial de los órganos en la ingravidez, no resulta gratuita para el cuerpo humano; la masa muscular paga la deuda. ¿Qué solución se ofrece a este problema en un momento en el que los vuelos chárter casi incluyen ya un paquete vacacional a Marte?

Nuevas Tecnologías Espaciales (NTE) acaba de instalar a 400 kilómetros de la Tierra, en la Estación Espacial Internacional, un equipo de caracterización muscular, que no es más que una silla robotizada que estudia los efectos de la ingravidez en los músculos. Así, si el Spirit, esa especie de avestruz con ruedas, mira el paisaje de Marte a ras del suelo, este aparato de manufactura española analiza con la misma atención la estructura muscular de los astronautas.

Equipo que no sólo servirá a los astronautas para marcarles la pauta de ejercicios en su estancia estelar, sino a los miles de turistas que se esperan en un futuro cercano para regocijo de los touroperadores más avezados. ALMUDENA MUYO