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En el Congreso que celebró la Asociación
de Ferias Españolas (AFE) en su edición de 2003,
Francesca Golfetto, directora del Observatorio de Ferias del Centro
de Investigación de Mercados y Sectores Industriales
(CERMES) de la Universidad Bocconi de Milán, presentó
un nuevo modelo de negocio ferial, más especializado y más
orientado hacia los beneficios, lo que constituye una novedad.

Este modelo
ferial emergente se asienta sobre la base organizativa de los bloques
generales de negocio que conforman una organización
ferial cuyo control se ejerce de forma diferente según el
país.
Así,
en Alemania y España
estos bloques se concentran en manos de importantes recintos feriales,
controlados por autoridades locales y regionales. Sus objetivos
se han orientado hacia la animación de la economía
local, es decir, a una actuación sin beneficios económicos
directos. Con todo, en ambos países se empieza a hablar de
privatización y cotizaciones.
Por el contrario,
en Francia la propiedad de los
recintos corresponde a organismos regionales o locales,
pero su gestión ya se encuentra en manos de sociedades (sociétés
d’exploitation), constituidas con capitales mixtos, públicos
y privados, que suelen encargarse de más de un recinto. En
cambio, los eventos feriales son propiedad de los organizadores,
que enfocan su actividad desde una óptica puramente empresarial.
Los modelos
británico y estadounidense
son muy similares al francés; incluso más orientados
hacia los beneficios, mientras que en Italia
se ha asentado un modelo intermedio. En las instalaciones
pequeñas y medianas, los bloques de negocio se desarrollan
bajo la responsabilidad de los gestores de recintos, controlados
a su vez por organismos locales. Para los recintos más importantes
establecen un sistema de control de actividades dividido: la organización
de ferias se asigna a asociaciones empresariales, acompañadas
de numerosas aportaciones particulares; la gestión de las
instalaciones y los sistemas de adquisición de servicios
a sociedades mixtas, en su mayoría público-locales
o sin ánimo de lucro; y la propiedad de los recintos pertenece
a entes locales.
En el modelo emergente
del que habla Francesca Golfetto, la gestión de recintos
tiende a incorporar el objetivo de la eficiencia en términos
de rendimiento económico, con independencia de su propiedad
pública o privada.
Ante la proliferación
de recintos y organizadores, el sector se ve abocado a aliarse en
fusiones en el seno de los operadores tradicionales. Y como la unión
hace la fuerza, estas operaciones les permiten participar en el
negocio de la organización de ferias. Así, en Francia
este proceso de concentración ha puesto más de un
50% del sector en manos de un par de empresas de gran tamaño,
que han llegado a adquirir sociedades de gestión de recintos.
En España,
un ejemplo de modelo emergente, que tiende hacia la especialización
sectorial, lo constituye la Asociación
Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos
(ASCER), que desde hace 15 años organiza en Estados Unidos
la feria Coverings
.
No se embarcaron
en la aventura solos. A través de una joint-venture
entre asociaciones de fabricantes españoles, italianos y
estadounidenses, y asociaciones americanas de distribuidores e instaladores
de azulejos fundaron en 1989 lo que hoy es Coverings y entonces
comenzó llamándose ITE (International Tile Exhibition).
La joint-venture se encarga de dirigir la estrategia de la feria
y efectúa la gestión del evento a través de
una empresa subcontratada, TSI (Trade Show International).
Su buena marcha
se ha refrendado con Expotile,
que organizan desde hace 7 años en el Reino Unido.
Como estamos
viendo, los cambios en el modelo de negocio, al contrario de lo
que podría pensarse no han hecho sino incrementar
la competencia en la carrera internacional. Las manifestaciones
feriales siguen siendo plataformas de promoción empresarial
y dinamización económica, pero han logrado estimular
el beneficio directo de su propia actividad y han puesto en marcha
un entramado de negocio multinacional con importantes flujos exportadores.
No ha cambiado el juego, pero sí las reglas y el estadio.
Habla la experiencia
Desde
Alemania
Tres organizaciones feriales siguen diferentes estrategias en su
trayectoria internacional, aunque las tres se decidieron a exportar
ferias que habían surgido previamente en Alemania, con el
aval de una marca consolidada.
- La Feria
de Frankfurt comenzó a organizar ferias
fuera de Europa en 1987 y a finales de los 90 había consolidado
Automechanika en doce exhibiciones en cuatro continentes.
Según su estrategia, la Feria de Frankfurt busca un socio
consolidado en sus mercados objetivo. Posteriormente, para el
desarrollo de sus ferias en el extranjero, delega la organización
en las filiales creadas a ese efecto, con ayuda de asociaciones
y autoridades locales del área geográfica elegida.
- La Feria
de Colonia, pese a haber concretado su red de filiales
para la internacionalización en 2002, ha puesto en marcha
trece certámenes en el extranjero en sólo dos años.
Esta organización ferial ha creado primeramente empresas
filiales en Singapur, Pekín, Hong Kong, Chicago y Milán.
Las filiales se encargan de conseguir expositores y visitantes
de su área de influencia, mientras que desde Alemania se
lleva la organización de contenidos y los clientes europeos.
A diferencia de la de Frankfurt, la red de eventos que ha ido
creando la Feria de Colonia adopta en cada país un nombre
diferente, al que le añade como aval la marca original
alemana.
- La Feria
de Hannover comenzó a moverse en esta dirección
en la segunda mitad de los años 80.
Su entramado internacional se compone de delegaciones que representan
a la institución en 80 países. Para su delegado
en España, Pedro Mahringer, ésta es la clave. “Además,
cada institución debe contar en su país de origen
con el apoyo de la asociación sectorial correspondiente”.
Desde
Francia
Vinexpo es
una feria singular dentro del modelo francés, ya que no es
una gran organización multinacional la que se encarga del
salón sino la Cámara
de Comercio de Burdeos, que, sin la ventaja de contar con delegaciones
establecidas en otros países, decidió en 1998 exportar
su feria a Hong Kong. Posteriormente, Vinexpo se trasladó
a Tokio en 2000 y 2002.
En este mismo
año, se organizó por primera vez Vinexpo Américas
en Nueva York y la experiencia se repetirá el próximo
junio en Chicago.
El comisario
general de Vinexpo, Robert Beynat, asegura que al exportar Vinexpo
“la configuración y vocación son diferentes
a las del salón francés”. Se trata de una feria
menor en tamaño y duración, que acerca a los expositores
de Vinexpo Bordeaux a los contactos comerciales que ya tienen establecidos
en las zonas geográficas elegidas.
La organización
de cada edición de Vinexpo en el exterior recae totalmente
en manos del equipo permanente con base en Burdeos.
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