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El norte de Chipre,
ocupado en 1974 por 30.000 soldados turcos, se declaró independiente
en 1983, pero sólo ha sido reconocido por Turquía.
El resto del territorio, la República de Chipre, situada
al sur, es el único estado de la isla reconocido por la comunidad
internacional. De hecho, es el que se va a incorporar a la UE el
próximo 1 de mayo.
En el mapa la línea de puntos marca la separación
entre ambas partes.
La prevista
adhesión de la zona grecochipriota a la UE forzó la
máquina de la posible reunificación, principalmente
a través de un plan presentado por Kofi Annan, secretario
general de la ONU, en noviembre de 2002.
Su propuesta,
a pesar de haber sido rechazada por los colonos turcos, ha surtido
un efecto dinamizador indudable y ha permitido, entre otras cosas,
un aumento significativo de la circulación de personas entre
ambos sectores, además de despertar el interés de
la comunidad turcochipriota por las ventajas
de pertenecer a la UE.
Tras
las elecciones del pasado mes de diciembre en la parte norte de
la isla, el reciente Gobierno abre nuevas
expectativas para un avance en el proceso de reunificación,
y cuenta además con el aliento de las autoridades de Turquía.
El cónsul general
honorario de España en Chipre, Spyros Araouzos, afirma al
respecto: “No sé si la reunificación se producirá
algún día, aunque es cierto que cuando la UE decida,
el próximo mes de diciembre, una fecha para el inicio de
las negociaciones de adhesión con Turquía, ésta
se verá forzada a adoptar una postura más flexible
ante el conflicto chipriota”.
Una
isla volcada en los servicios
Chipre dispone de escasos recursos naturales y apenas
cuenta con una base industrial. Sin embargo, su posición
geográfica le ha permitido históricamente actuar como
puente para el comercio entre Europa y Oriente Medio. Por esta razón,
son los servicios los que mayor peso tienen en la economía
chipriota.
Dentro de ellos,
el turismo es el de mayor relevancia,
ya que representa cerca de un 22% del PIB del país. Casi
2,5 millones de turistas visitaron Chipre en 2002, y ello a pesar
de una disminución importante como consecuencia de los acontecimientos
del 11S, el año anterior.
Guillermo Franco, consejero
económico y comercial de la Embajada de España en
Atenas, con competencia en Chipre, destaca que “la Administración
chipriota está tratando de elaborar un plan para los próximos
siete años, que incremente la llegada de turistas y los ingresos
por turismo”.
Otros sectores dentro
del apartado de los servicios que destacan por su importancia son
el transporte y la banca.
El sector
agrícola, aunque ha visto reducida su capacidad,
contribuye de forma significativa al comercio exterior de la isla,
y resulta bastante similar al sector agrícola español.
La
industria, por su parte, es cada vez más reducida;
hoy sólo aporta al PIB el 9,3%. Destaca la producción
de alimentación y bebidas, confección, calzado y manufacturas
metálicas. La competencia de países con mano de obra
más barata está provocando un descenso continuado
del sector textil, una producción hasta ahora tradicional
en Chipre. (Paradójicamente, una de las pocas empresas españolas
con presencia en este país que hemos mostrado en El
Exportador Digital es Aznar Textil, especializada en tejidos
para la decoración).
Dos sectores
más hay que añadir: la construcción, con expectativas
positivas, y las telecomunicaciones
cuya liberalización se encuentra muy avanzada.
Al
vaivén de factores externos
La gestión
del Partido de Acción Popular se ha apoyado tradicionalmente
en el libre mercado y en la La estructura económica esbozada,
muy dependiente del sector servicios, hace que Chipre, a pesar de
disfrutar de una economía sólida, sea vulnerable a
factores exógenos.
De esta forma,
el país estaba viviendo una etapa boyante entre 1999 y septiembre
de 2001. Pero llegó el 11S y el panorama se volvió
sombrío. Los ingresos por turismo se resintieron,
lo cual afectó al crecimiento, que desde entonces no ha superado
el 2%, así como a otras magnitudes: recaudación impositiva,
nivel de empleo, inversiones e importaciones de equipo capital para
mejorar la industria local. La menor actividad económica
hizo reaccionar al Gobierno con la puesta en marcha de una política
fiscal expansiva, cuyo principal problema ha sido el incremento,
quizá excesivo, del gasto público,
así como de la inflación, que supera ya el 4,5%.
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