|
Terminaba
la década de los cincuenta cuando el padre del actual presidente
y fundador de la empresa Jemi decidió crear un pequeño
taller metalúrgico. En un principio, se dedicaba a hacer
trabajos de calderería pequeña para terceros y contaba
con un único trabajador: él mismo. Unos años
después, Jesús Mora Mas empezó a fabricar freidoras
eléctricas para hostelería por encargo de un cliente.
A pesar de no poder cobrar las máquinas, Mora Mas no se desanima
y apuesta por vender en persona su producto. El resultado no fue
malo del todo: Jemi es hoy una sólida empresa catalana que
vende su equipamiento para hostelería en 32 países
de los cinco continentes.
|
Jesús
Mora Martínez |
Su hijo, Jesús
Mora Martínez, subraya, desde el inicio de la entrevista
en la sala de reuniones de la fábrica principal ubicada en
el corazón de Barcelona, el papel que juega el trato con
los clientes: “saber vender lo que uno fabrica es fundamental”.
Por tanto, la historia de la empresa comienza realmente cuando su
fundador descubre que sabe diseñar y fabricar un producto
y sabe venderlo a quien lo necesite. Esa necesidad viene de la mano
del boom turístico que experimentó España
a partir de la segunda mitad de la década de los sesenta.
El sol y la playa atraen cada año a cada vez más turistas
desde más allá de nuestras fronteras. El inicio del
desarrollo económico permite que otros muchos españoles
dediquen su tiempo y dinero al ocio. Proliferan los bares, los restaurantes
y los hoteles por toda la geografía nacional, unos establecimientos
que hay que equipar y en los que también se hacen necesarias
las freidoras eléctricas que fabrica Mora Mas bajo la enseña
Jemi.
En sus inicios, la gama
sólo abarca desde los 15 hasta los 30 litros de capacidad
pero, con el tiempo, ésta amplía sus límites
por debajo, para satisfacer las necesidades de los bares pequeños,
y por arriba, para hacer lo propio con los grandes centros de hostelería.
Este proceso de ampliación
de la empresa que ya es de ámbito nacional desde 1964 tiene
otro de sus hitos fundamentales en 1967 cuando se logra un acuerdo
con una empresa alemana para comercializar lavavajillas industriales.
Los alemanes ponen sobre la mesa la patente y el diseño y
Jemi se encarga de comercializar en España el producto y,
al mismo tiempo, de la fabricación bajo licencia de dos modelos.
El acuerdo durará hasta bien entrada la década de
los ochenta cuando “decidimos que la licencia ya no tenía
ningún objeto”, explica el actual presidente de la
empresa, “puesto que un lavavajillas no es ningún cohete
espacial y por lo tanto la técnica que utilizan los fabricantes
estaba al alcance de cualquier empresa mediana como podíamos
ser nosotros”.
Desde 1968, las freidoras
eléctricas y los lavavajillas serán los pilares sobre
los que se sustente la compañía catalana hasta que
en 1997 Jemi compra una pequeña fábrica de cocinas
industriales llamada Sunice con la que consigue complementar su
gama de productos. Mora Martínez subraya que “a partir
de entonces hemos conseguido multiplicar por siete las ventas de
esa división porque hemos llegado a hacer una sinergia de
esfuerzos comerciales muy buena y también hemos incrementado
nuestros resultados con el resto de productos”.
“En la actualidad
estamos orientados hacia la creación de productos con mucho
valor añadido y más específicos”, comenta
el presidente de la empresa quien también destaca que “para
ello, las máquinas son cada vez más sofisticadas”.
De esta manera, “se puede llegar a competir con los mejores
del mundo en un ámbito tan técnico -las máquinas
trabajan casi 24 horas seguidas al día- como el del suministro
a los establecimientos aeroportuarios”. Así, hay equipos
Jemi en el aeropuerto de Lyon, en Macao, en Túnez, en Niza,
Toulouse y Atenas. La premisa es: “O se fabrica bien o se
vende una y ninguna más”.
El
camino hacia el exterior
Los
mercados internacionales son en la actualidad una realidad para
esta empresa que facturó alrededor del 20% de sus ventas
de 2003 en el exterior y que espera alcanzar una cifra del 35% en
el cierre de 2005. Pero los inicios de la actividad exportadora
no fueron sencillos: los primeros pasos, más allá
de la ventas coyunturales, que se dieron a finales de los setenta,
no consiguieron llegar a buen puerto. La empresa era aún
demasiado pequeña y el mercado objetivo, México, obligaba
a la creación de empresas mixtas con fuertes inversiones.
Por otra parte, “mientras seguimos el boom turístico,
el mercado nacional ya nos iba dando suficiente trabajo así
como experiencia para un futuro salto hacia el exterior”,
puntualiza el presidente de Jemi, quien subraya además que
“al tener un acuerdo con la empresa alemana no teníamos
un interés especial por la exportación”. “Pero
llega un momento en el que todos los competidores avanzan mucho
en el aspecto tecnológico y el mercado español se
queda corto. Lo que podíamos vender aquí no nos permitía
hacer las inversiones que deberíamos realizar para mantener
el producto en línea con lo que venía de fuera. Es
entonces cuando decidimos salir al exterior, aumentar el número
de unidades fabricadas y permitirnos hacer las inversiones correctas”.
Por estos motivos, y después de haber pasado por las auditorías
de calidad pertinentes, Jemi va construyéndose a lo largo
de la década de los noventa un presente más internacional
en el que los países miembros de la Unión Europea
se convierten en sus principales mercados. También llevan
sus productos a América del Sur y Central, a Asia y a otras
partes del mundo. “Nos queda Estados Unidos, que es un mercado
con unas normas técnicas muy particulares en el que, en principio,
no prevemos entrar a corto plazo”.
En líneas
generales, “es difícil llegar a los mercados internacionales”,
explica Mora Martínez, “hay que trabajar mucho y demostrar
siempre que tenemos esa calidad medio alta de productos a los precios
adecuados”. El director de exportaciones de Jemi, Joaquín
Pujol, subraya esa dificultad y comenta que los principales rivales
en este sector son las empresas italianas que agrupan al 70% de
la competencia. El presidente de la empresa recalca, además,
que son activas, solventes y están presentes en cualquier
lado: “cuando llegamos nosotros siempre ha pasado un italiano
y además, hace tiempo”. Los fabricantes de EEUU tienen
también un peso especial en la zona americana y en la asiática;
al igual que los alemanes “aunque éstos ofrecen un
producto premium por lo que nos encontramos en sectores de
productos distintos”. No obstante, “las empresas españolas
no sólo de este ámbito sino de todo el sector del
equipamiento para colectividades, se han movido bien en los últimos
diez años. Han tenido inquietud por exportar y por tener
presencia en el exterior” con lo que la valoración
exterior de la marca made in Spain en el sector es cada vez
mejor.
Mora Martínez
destaca la participación en ferias internacionales como la
principal herramienta que utiliza Jemi para llegar a esos mercados
internacionales “aunque sea más costoso, nos resulta
más útil enseñar lo que tenemos”. La
agenda de 2004 se presenta apretada y ya hay señales en rojo
para participar en Londres, Tokio y Singapur con el apoyo del ICEX,
así como en Italia y en el Salón Internacional de
Hostelería de Barcelona, Hostelco, cuyo presidente actual
es el fundador de Jemi, Jesús Mora Mas.
| 1 | 2 |
|