En nuestro país sigue vigente hasta el presente año
el Plan
Nacional de Investigación Científica y Tecnológica,
que comenzó en el año 2000 y que fue diseñado
por el Ministerio de Ciencia y Tecnología.
(En la edición
en papel de El Exportador se pueden consultar las áreas sectoriales
que se consideran estratégicas desde el punto de vista socioeconómico
y que, por tanto, son susceptibles de recibir financiación
por parte del Gobierno.)

Programas gestionados por el CDTI
Uno de los principales
instrumentos de aplicación en España de los programas
europeos y nacionales es el Centro
para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), organismo
que nació en 1977 y tiene como objetivo ayudar a las empresas
españolas a elevar su nivel tecnológico.
Entre otras
cosas, el CDTI gestiona la participación española
en la Agencia
Espacial Europea (ESA) y cuenta con una red exterior de oficinas
en Brasil, Colombia, Chile, Marruecos, Japón y Corea.
“Las empresas
pueden dirigirse a nosotros y pedirnos asesoramiento sobre a qué
programas pueden recurrir en función de sus ideas o posibilidades”
apunta Andrés Ruiz. Durante el año 2001, el CDTI financió
462 proyectos de I+D+i con 200,5 millones de euros. Como botón
de esta muestra, hemos escogido tres pymes que han desarrollado
ideas innovadoras y con una clara vocación internacional.
- Área
52, ideas tecnológicas
Empresa fundada hace tres años por Juan Gómez Borrallo
a partir de la idea de crear productos que facilitaran la vida
de los discapacitados, actualmente está desarrollando,
contando con Siemens como socio tecnológico, un proyecto
de audición descriptiva de películas para invidentes
que se está probando de forma experimental en unas salas
de cine de Madrid. Este producto, como la mayoría de los
desarrollados por la empresa, está destinado al mercado
centroeuropeo que, afirma Gómez, “es mucho más
receptivo a este tipo de proyectos para personas con minusvalías”.
La mayor parte de las ayudas del CDTI recibidas por Área
52 han consistido en asesoría.
- Resinas
Castro, navegando por la Amazonia
Es una comercializadora de resinas para construcción náutica
que está desarrollando con diseños propios embarcaciones
de fibra de carbono para pesca y transporte de viajeros que, desde
hace escasamente un año, están surcando las procelosas
aguas del río brasileño Pará, afluente del
Amazonas.
El gerente y fundador de la empresa, José Manuel Castro,
nos explica en qué ha consistido su proyecto: “En
esta área no se usaban grandes embarcaciones construidas
con resinas sintéticas y fibra de carbono, y las hemos
diseñado con peculiaridades para solventar las dificultades
que presentan los cursos fluviales de la Amazonia. Nuestras naves
tienen desvíos especiales en la proa con el fin de amortiguar
la posible percusión de los troncos en el casco. Otro factor
de adaptación es el tratamiento de las resinas sintéticas,
que son sometidas a un proceso para evitar su deterioro por las
especiales condiciones climáticas de la zona”.
Para llevar a cabo este proyecto, Resinas Castro contrata los
servicios de una pequeña factoría del Estado brasileño
de Pará, a la que aportó innovaciones tecnológicas.
- Bodegas
Félix Solís, cambiar para ser líder
Es el ejemplo de un gran grupo
bodeguero que quiere estar presente en una amplia gama de
productos. Está sufriendo una fuerte competencia en los
mercados internacionales por parte de los vinos de Chile, Australia,
Nueva Zelanda y Sudáfrica. La solución, según
su director general adjunto, Salvador Pruñonosa, “no
radica tan sólo en precios baratos, sino en saber ofrecer
aportes novedosos. De hecho, nosotros llevamos muchísimo
tiempo realizando I+D+i, pero no éramos conscientes de
ello. Cuando empezamos a buscar ayudas y financiación fue
cuando nos hicieron saber que actividades como la creación
de nuevos sabores o de diseños de botellas podía
considerarse como tal”.
“Actualmente, estamos llevando a cabo, con financiación
del CDTI, un proyecto de mejora de nuestras instalaciones para
elaborar productos especiales como sangrías o vinos espumosos”.
Fiscalidad muy ventajosa
El Estado español
cuenta con una de las fiscalidades de la UE más ventajosas
en el tema de I+D+i. Una empresa que realice este tipo de actividades
puede deducir en el Impuesto de Sociedades entre un 30 y un 50%,
en el caso de actividades generadas por I+D, y entre un 10 y un
15% en los de innovación tecnológica. Estas deducciones
fiscales tienen un plazo de hasta 15 años para su aplicación.
Víctor
Tarruella, director de Asesoría I+D+I, consultora fiscal
especializada en este tema, expone que “el atractivo de los
incentivos fiscales en este plano es que ofrecen unas ganancias
económicas a corto plazo en el Impuesto de Sociedades. Es
decir, el retorno sobre la inversión en I+D+i se acerca en
el tiempo y entra dentro del plazo de un año, algo fundamental
para los directores generales de las pymes, que deben cumplir unos
objetivos económicos en un plazo de tiempo muy pequeño”.
“Sin embargo” advierte “las empresas deberían
empezar a ver estos incentivos en I+D+i como inversiones para poder
competir y no como una fuente de financiación para mejorar
la cuenta de resultados a corto plazo”.
Como se ha
visto, es fácil concluir que la I+D+i no es mera ensoñación
científica o tecnológica, sino algo tan necesario
y tan simple como adquirir el equipo deportivo adecuado para practicar
el deporte elegido.
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