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Un
mercado de posibles
A pesar de la
crisis de 1997, tras las medidas de reestructuración promovidas
por el Gobierno de Shinawatra, el empresario español puede
encontrar nuevas áreas de acción para entrar en el
país asiático.

La presencia
española en el mercado tailandés es relativamente
pequeña, confiesa Rafael Domínguez Pabón. “En
el ejercicio de 2002, hasta septiembre, el volumen total de comercio
bilateral España-Tailandia alcanza una cifra de 724 millones
de dólares estadounidenses, suponiendo para nuestro país
un déficit de 427 millones de euros”. Y, prosigue,
“la inversión española en Tailandia también
es reducida. La cifra alcanzada en 2001 fue de 6,3 millones de dólares”.
A la hora de
trabajar en este mercado, el consejero considera que se deben diferenciar
dos estrategias:
- “Para
los bienes de consumo
hay que destacar la dificultad de competir vía precios
con los productos locales de similares características,
por lo que es recomendable la comercialización de aquellos
que incorporen un alto grado de valor añadido, tanto en
forma de diseño, como en cuanto a materiales, destacando
también el importante papel que juega en este tipo de productos
la marca, tanto la comercial como la marca país.
- En lo que
a bienes de equipo y no consumibles
se refiere, el factor precio juega un papel importante, al igual
que la calidad de los mismos, debido a la alta competencia extranjera,
y en muchos casos, también la estandarización del
producto.”
No obstante,
Domínguez Pabón precisa: “Las posibilidades
que se presentan para el empresario español son más
desde el punto de vista inversor que desde el punto de vista comercial”.
“El Gobierno
tailandés está trabajando de cara a fomentar la creación
de una industria exportadora. Así, la creación de
clusters industriales para sectores como el de automoción
y componentes, o el de componentes eléctricos, con ayudas
de carácter fiscal y otros, facilitará la formación
de un tejido industrial capaz de competir en mercados exteriores”,
explica el consejero.
“Asimismo”
continúa, “también se contempla la creación
de un cluster para la industria de la moda y textil, con
un claro enfoque exportador”.
¡Ojo
con las barreras y otros obstáculos!
La exportación
de productos españoles a Tailandia es reducida, en
muchos casos debido a las barreras a las que los sectores españoles
con potencial exportador están sometidos.
Entre todas
las barreras no arancelarias hay que destacar:
- la prohibición
de exportar a Tailandia mármol y granito trabajado, requiriéndose
una licencia otorgada discrecionalmente y sin criterio aparente.
- la Food and
Drug Administration (FDA) que, en muchos casos, actúa como
barrera no arancelaria dificultando la entrada de productos mediante
prolongados procesos de certificación, y tratando de proteger,
a su conveniencia, la industria local.
Entre las barreras
arancelarias sobresalen las que afectan al vino y los licores y
los productos cerámicos.
Otras razones
para la escasa presencia española son la mayor competitividad en ciertos sectores de la producción local, y la
importancia tanto de la marca como de la imagen país, a la hora de una exitosa comercialización del producto
en el mercado tailandés.
Sectores
potenciales para la exportación y la inversión españolas
en Tailandia
Desde
el Gobierno tailandés se están ejecutando políticas
dirigidas a fomentar el desarrollo de determinados sectores que
se consideran estratégicos de cara a crear un futuro tejido
industrial con una producción con mayor valor añadido,
resultando más beneficiosa para la economía del país.
En la edición
en papel de El Exportador se puede consultar un recuadro en el que
la Oficina Económica y Comercial de
la Embajada de España en Bangkok detalla, en concreto,
qué oportunidades pueden presentar los siguientes sectores:
- Automóviles
y componentes de automoción
- Componentes
y aplicaciones electrónicas
- Textil y
moda
- Industria
militar
- Sector cerámico
- Máquina
herramienta
- Sector agroalimentario.
Buscar
las mejores opciones
Ya lo hemos
advertido a lo largo de este artículo. El mercado tailandés
es sustancialmente exportador; pero, aunque el tejido industrial
está ampliamente desarrollado, carece de materias primas
y equipos de transformación. Por ello, una de las opciones
más fiables a largo plazo es la de la inversión.
Varias empresas
españolas han ido emprendiendo distintas operaciones en el
país sudasiático.
- Fagor Electrónica
en 1992 abrió su única planta productiva de fabricación
de semiconductores fuera de España.
- El Grupo Industrial
Fierro adquirió la empresa Thai Match Co. Ltd., dedicada
a la producción y distribución de cerillas en Tailandia
y en su área de influencia.
- En 1988, Elsamex,
empresa de servicios integrales, especializada en infraestructuras
y edificaciones, firmó un acuerdo con Yala Constructions
y abrió una delegación en Bangkok.
- Industrias
Leblan, dedicada a las instalaciones y plantas de ácidos,
de hormigón y de tratamiento, también tiene una
joint venture con once subsidiarias de la empresa tailandesa
Somsri Co. Ltd., que se ha concretado en la creación de
la empresa Thaiespa Co. Ltd.
En cuanto a la comercialización,
si bien es verdad que la competencia es dura, no es menos cierto
que numerosos productos españoles encuentran su hueco en
el mercado tailandés. Están presentes decenas de marcas
españolas de vinos y espumosos (a pesar de los altos aranceles),
aceites de oliva, las más importantes firmas de azulejos
españoles, mobiliario y electrodomésticos, o incluso
algo de moda.
Para Jiradate Prownpuntu,
gerente de Boonthavorn Ceramic Co. Ltd. y agente de Porcelanosa,
Venis, Tau Cerámica y Grespania, hay algo que los productos
españoles tienen a su favor: los precios. “Su mercancía
es parecida a la de Italia, pero en comparación, tienen mejores
precios, más razonables. Es la cualidad que deben utilizar
para competir con otros países que llevan más tiempo
comerciando en Tailandia”.
En definitiva, como se
ha visto, el empresario español, a la hora de considerar
Tailandia como destino para realizar una futura inversión,
debe tener en cuenta todas las medidas que se están tomando
así como “la estabilidad económica y política
que hace de este país una buena lanzadera para desembarcar
en el mercado asiático”, aconseja Pabón.
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