Cuando
le planteamos a José Ignacio Garzón, máximo
responsable y factótum de Comercial Picoteo la mejor forma
de realizar el reportaje fotográfico para esta entrevista,
su respuesta a nuestro fotógrafo fue “vamos a hacer
primero la entrevista y cuando haya podido explicar lo que es y
quiere ser Comercial Picoteo verás fácilmente la mejor
forma de hacer las fotografías”. Porque no es frecuente
que en nuestras páginas aparezca una empresa meramente comercial
y porque la filosofía de ésta en concreto es la de
ser, cada vez más, una empresa de servicios. Por tanto, el
producto tiene una importancia secundaria, lo fundamental es el
servicio. No se trata de llevar un producto al mercado, afirma José
Ignacio Garzón, sino de “escuchar al mercado”
y buscar el abanico de productos que mejor puedan responder a sus
preguntas. Las fotografías ya tenían argumento.
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José
Ignacio Garzón |
La aventura
internacional de esta empresa comercial, dedicada a suministrar
tapas en los segmentos de fast food y catering
europeos, es corta en el tiempo pero intensa. Nació a finales
de 1998 con la intención de comercializar los productos de
una fábrica malagueña de ahumados. “Ya desde
nuestro nacimiento teníamos diferencias con otras empresas;
no salíamos con una cartera de productos definida sino que
veíamos lo que el mercado demandaba, transmitíamos
esa información a la fábrica y ésta desarrollaba
los productos que se pedían. Si esto no era posible buscábamos
otros proveedores”.
A los pocos
meses del nacimiento de la empresa, cuenta José Ignacio Garzón,
ya participaron en la feria ICE de Londres presentando unos pasteles
de salmón que habían comenzado a servir en el catering
de los trenes AVE. “Fue nuestro primer contacto con la internacionalización
de la mano de Comercializadora de Productos Andaluces y aún
no conocíamos el programa PIPE”. “Desde entonces
hemos participado todos los años en 6 o 7 ferias internacionales,
entre ellas ICE, Anuga, Sial, Alimentaria y Cibus, aparte de las
demostraciones que organizan las oficinas comerciales de España
en Düsseldorf o Londres”.
Esta amplia presencia
en ferias se explica por el concepto de “escuchar al mercado”
en el que tanto insiste José Ignacio Garzón. “Nuestro
objetivo de obtener información sobre el mercado se puede
lograr contratando con una empresa de estudios de mercado o pasándote
medio año fuera de casa. Éste último método
es mucho más eficaz”.
El valor de la diferencia
El camino recorrido
en estos cuatro años por Comercial Picoteo ha estado acompañado
de una progresión en la cifra de ventas desde los 8 millones
de pesetas hasta multiplicar esa cantidad por veinte en 2002. “Actualmente
trabajamos con cinco o seis proveedores estables y hemos incorporado
elementos diferenciales con relación a nuestra competencia
como una atención telefónica permanente durante las
24 horas de los 365 días del año, un factor que se
amolda expresamente a las necesidades de muchos de nuestros clientes,
por ejemplo las empresas de catering”.
Otro factor
de diferenciación ha sido el logro de la ISO 9002 con relación
a sus procedimientos comerciales. Es decir, que siempre que un pedido
entra en la empresa, los errores en su tramitación, servicio,
envío y aceptación por el cliente, sean mínimos.
José Ignacio Garzón explica que “el cliente
debe recibir lo que le has dicho que va a recibir y cuando se lo
has dicho. No prometemos que lo vamos a intentar. Nosotros no intentamos
nada. Nos ponemos en el lugar del cliente y si necesita servir un
evento el sábado a las 12 del mediodía, de nada le
sirve que el producto le llegue el domingo por la mañana
por mucho esfuerzo que hayas hecho para enviárselo. Sólo
aceptamos un pedido cuando el cliente acepta los plazos y las condiciones”.
Comercial Picoteo ha
tenido una trayectoria de desarrollo también poco común.
Empezaron a introducirse en los mercados exteriores antes que en
España. La explicación que ofrece José Ignacio
Garzón reconoce que “apenas hemos trabajado el sector
en España; solamente algo durante el primer año de
existencia. Descubrimos que a la hostelería le cuesta mucho
comprar productos nuevos a proveedores nuevos. Nuevo más
nuevo es una ecuación de poco éxito y, además,
pronto nos dimos cuenta de que los jefes de compras de los grupos
españoles van al extranjero y que allí es más
fácil tener un encuentro con ellos y se puede captar su interés
mejor. Una vez que ven que una empresa es capaz de vender en el
exterior, parece que tienes que probar menos cosas y resulta más
fácil entrar en España”.
Presencia exterior
Ahora, además
de estar plenamente consolidados en España en el segmento
de fast food, “estamos de forma estable en los países
del Benelux, en Suiza y en Italia. Al comienzo nos propusimos sobre
todo vender en Alemania y el Reino Unido, pero a pesar de haber
sido donde mayor esfuerzo hemos hecho, los resultados no han sido
buenos hasta el momento. En Alemania porque la crisis no ha permitido
que nuestros productos, que podríamos decir que son para
mimarse, para darse un capricho, se consoliden. Se ha perdido la
alegría de la compra y el consumidor se limita a cosas conocidas
y más económicas. No se valoró la calidad que
ofrecíamos como factor prioritario. Esto ahora es más
fácil verlo, pero al principio nos costó trabajo darnos
cuenta. En todo caso, pensamos que es una situación que pasará”.
En este sector,
el mercado inglés es diferente. José Ignacio Garzón
argumenta que tiene su propia forma de filtrar a los proveedores
externos: unas normas de calidad diferentes de las del resto de
Europa. “En cualquier país europeo basta con la norma
ISO 9001 del fabricante. En el Reino Unido para trabajar con los
grandes grupos te exigen, además, una auditoría de
calidad por parte de una empresa inglesa, cuyas exigencias son como
un cuento de hadas en el tema de calidad. Y esto ocurre en el país
de las vacas locas, donde teóricamente los controles son
más exigentes”. Y añade a su explicación
con ironía la idea de que, no obstante, si se trabaja con
un gran grupo como proveedor de su marca blanca, las exigencias
son menores para, por ejemplo, una empresa marroquí que ofrezca
su producto un 50% más barato.
El mercado de
mayor éxito y dónde Picoteo vende más es Italia.
“Es dónde más se miman”. Para la empresa
es ya un mercado consolidado, de muchos palets semanales, con clientes
conocidos.
En
gustos sí hay algo escrito
El tipo de productos
que proporciona Comercial Picoteo y su destino plantean el problema
de cómo atender las diferencias de gusto. “Habrá
productos españoles que jamás se aceptarán
de forma amplia en otros países. Sin embargo, hay productos
que sí. La condición es que no tengan sabores muy
marcados. Por tanto, no se trata de adecuar los sabores, sino de
no forzarlos”.
En cuanto a
las posibilidades de la gastronomía española en otros
países, José Ignacio Garzón tiene ideas muy
claras. “No soy partidario de hablar en el exterior de la
cocina mediterránea ni de la cocina catalana, vasca o andaluza.
Hay que reivindicar la cocina española, como hacen los italianos
con la italiana o los franceses con la francesa. Escuché
recientemente una propuesta para englobar a los restaurantes españoles
bajo la identidad tapa. Me parece una buena idea. Por ejemplo, Lizarran
que está desembarcando en Europa, lo hace bajo esa identidad”.
No obstante,
José Ignacio Garzón opina que creer que por el hecho
de que vengan a España decenas de millones de turistas extranjeros
va a ser más fácil extender el consumo de productos
gastronómicos españoles en otros países, especialmente
los europeos, es equivocado. “El 80% de los turistas que viene
a España lo hace mediante paquetes organizados por touroperadores
y se aloja en hoteles con cocinas de los países de procedencia,
y cuando salen lo hacen a hamburgueserías y sitios por el
estilo”.
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