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Todos los
empresarios consultados ven un enorme potencial en estos mercados,
en función de diversos factores y del propio sector de
actividad.
- Las
empresas del sector agroalimentario valoran el incremento
paulatino del poder adquisitivo y del consumo como elementos
que alientan su permanencia y sus posibilidades futuras. Según
Juan Carlos Ramonell, presidente de Campofrío Internacional,
"con niveles de renta significativamente inferiores a la
media de la UE, tienen por delante una senda de crecimiento
acumulativo muy superior a la de los estados miembros actuales."
Desde Tecnorama, S.A. y Asociados, se atisba en profesionales
y consumidores "un despertar hacia productos nuevos, gracias
a una mayor capacidad para elegir."
- Para
las empresas de tecnología, casi todo está
por hacer, dentro de su sector. Desde Indra, su director internacional,
Antonio Santamaría, menciona que "Polonia ha sido,
en nuestro caso, una puerta de entrada a otros mercados, ya
que, a partir de nuestra presencia allí, hemos conseguido
que la administración de Ucrania nos confíe la
modernización de sus sistemas de gestión de tráfico
aéreo."
Desde Soluziona, Joan Acarín, presidente de su filial
en la República Checa, subraya que la estabilidad política
es la mayor garantía para los inversores en esta zona
del continente. No existe el menor riesgo de involución
o desestabilización.
- Los directivos
españoles de empresas industriales se muestran
también muy optimistas, y piensan que, para España,
estos países son, en realidad, más bien complementarios
que competidores en lo económico y en lo comercial.
Juan Luis Martín Fumero, responsable de exportación
de Sigeval, dice que "el interés de
nuestra compañía por este mercado es estratégico,
ya que, con los acuerdos comerciales alcanzados hasta ahora,
podríamos llegar a otros países próximos,
como Bulgaria, Polonia, Hungría, Eslovaquia, etc".
Jaime Bonet, presidente de Essa Czech, destaca que "geográficamente,
estamos relativamente cerca. Los checos están muy interesados
en las inversiones extranjeras, y en particular en las que provienen
de la UE. Cada día, la imagen que tienen de nuestro país
es más positiva, por lo que tienen un gran interés
en fomentar las relaciones comerciales e industriales con España".
En Gedepsa, Alejandro Pastrana afirma que "existen dos
mercados con frecuencia infravalorados, como Ucrania y Rusia,
que son, potencialmente, los grandes consumidores del siglo
que acabamos de comenzar, sin olvidar Rumania que, para su despegue,
va a necesitar el suministro de equipos y servicios que perfectamente
pueden cubrir los países más avanzados del entorno".
- Dentro
del sector agroindustrial, la presencia española
en los países de la ampliación tiene menos peso
que en otros sectores. Según Rafael Andrés, consejero
del grupo Uretapol:
"Nuestra apuesta por Polonia nos ha llevado a convertirnos
en la primera pyme española propietaria de una sociedad
de derecho polaco con el 100% de capital español."
Para finalizar,
el punto de vista de un banco puede aportar una visión
de conjunto, al estar en constante contacto con los diferentes
sectores empresariales. El grupo español Banco Popular
presta servicio operativo integral en estos países desde
1993. José María Pérez de Lema, director
para Europa central y del este opina que "en estos mercados
se reproducirá la evolución observada en España
desde su entrada en la UE, con la diferencia de que la distancia
en el grado de riqueza y desarrollo es superior, lo que resulta
en un mayor crecimiento potencial. Además, el consenso
es abrumador respecto al objetivo de ingreso en la UE y se aceptan
los sacrificios. El clima es muy favorable al inversor extranjero
y los países compiten en facilidades".
Por su parte,
José Ángel Amor, director de empresas de banca internacional,
añade que "una ventaja competitiva nada desdeñable
para la empresa española es el factor novedad. En países
acostumbrados a la poderosa influencia y dominio comercial e inversor
de ciertos países, como Alemania, Austria, Italia, Francia
o EEUU, la aparición de inversores españoles se
observa con simpatía y es acogida positivamente. A ello
se añade la ausencia de contenciosos históricos.
Este factor ha podido jugar un papel en más de un proceso
privatizador, y a la hora de otorgar facilidades por parte de
diferentes autoridades".
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