| TRAS LAS HUELLAS DE… CHUPA CHUPS | |
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Gafas y monturas, calzado, artículos de papelería, ropa infantil y juvenil, cascos de moto y mochilas, entre otros artículos, respaldados por Indo Internacional, ID Line o Hallmark, además de las multinacionales anteriormente citadas, aportan todos los nuevos valores incorporados a la marca Chupa Chups. "Ahora mismo resulta dificilísmo crear una marca, por eso hemos optado por expandirla, transfiriendo su valor a productos innovadores, que sean deseados por niños y jóvenes de todo el mundo. Somos extremadamente cuidadosos en la concesión de licencias, ya que de otra forma nos podríamos encontrar con el efecto contrario al deseado, la pérdida de la imagen de marca", puntualiza Xavier, mostrando uno de los artículos de la familia Chupa Chups que más entusiasmo levanta: el casco de moto. >>
El triunfo de una dulce idea No sólo desarrolla en España el primer caramelo redondo con palo, sino que también crea su propio sistema de distribución con los Seat 600 de protagonistas. Los vendedores podían llevar en este coche un volumen suficiente como para visitar entre cuarenta y cincuenta clientes al día, con lo que rápidamente se alcanzaron los 300.000 puntos de venta. Fiel a su idea de no diversificar la producción y con una presencia dominante en el mercado español, en Chupa Chups se apuesta por seguir creciendo fuera de España. "La primera incursión la hicimos en Francia -relata Xavier-, donde tras cinco años de actividad, en los que llegamos a contar con 200 vendedores directos, nos convertimos en los líderes del mercado y acabamos montando una planta productiva en Bayona a finales de los sesenta". Junto con el asentamiento en suelo francés, la marca comienza a saborearse en Alemania, Estados Unidos, Japón y Australia y la compañía establece sus primeras filiales comerciales en Estados Unidos, Alemania y Reino Unido. Ante la dimensión que toma el negocio, el equipo directivo de Chupa Chups empieza a darse cuenta de que la estructura de autodistribución era incompatible con su rápida expansión en el extranjero, por lo que opta por reestructurar el sistema "para atacar el mundo", como le gusta decir a Xavier. "Se destinaron al nuevo departamento de distribución ocho personas, que serían las encargadas de dirigir a los vendedores independientes. Así, se creó un sistema externo, que se aplicaría tanto dentro como fuera de España". Así pues,
si las décadas de los años 70 y 80 están marcadas
por el desarrollo de los mercados internacionales, la de los 90 lo estará
por la globalización de la compañía y el lanzamiento
de dos nuevas marcas: Smint, mini-mentas sin azúcar destinadas
a los adultos, y Crazy Planet, una gama de confitería innovadora
e interactiva para los consumidores infantiles, en donde destaca la
colección de relojes con chicle Gum Watch, que "en el último
año se han vendido más unidades de este curioso reloj
que de la marca Swatch". |
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