MEDIO AMBIENTE. Apuesta por el crecimiento sostenible  


>> Nuevos aires de desarrollo
Desde el Gobierno se están potenciando áreas específicas de mercado que exigirán una gran inversión en los próximos años, entre las que destaca el impulso al sector turístico: el Ministerio de Turismo tiene la intención de diversificar las actividades intentando atraer inversiones, desarrollando un turismo alternativo y potenciando nuevas áreas como la zona interior y la costa del mar Negro, para lo que será necesario mejorar la red de autopistas y aeropuertos.

Toda inversión extranjera requiere una autorización previa de la Dirección General de Inversiones Extranjeras (DGIE).

Por otra parte, en cuanto a la adopción de estándares reconocidos a escala internacional sobre calidad y seguridad en los intercambios comerciales, el Instituto Turco de Estandarización, continúa exigiendo nuevos exámenes en la importación de productos ya homologados en laboratorios reconocidos por la UE. De modo que la armonización de estándares turcos respecto a las exigencias comunitarias es una tarea aún por completar.

>> La riqueza del agua
Turquía no es un país con exceso de agua y en el futuro podrán presentarse problemas por el aumento de la población y el incremento del gasto, por lo que se necesitarán grandes inversiones en proyectos hídricos que aseguren el abastecimiento.

La importancia de la protección del medio ambiente hídrico en Turquía ha aumentado en los últimos años a medida que se han ido produciendo catástrofes que han contaminado los escasos recursos.

Desde el Gobierno se plantean las alternativas al transporte marítimo de crudo desde Asia central a los mercados internacionales. La solución pasa por construir el gran oleoducto del Caspio, que se prevé sea operativo para el año 2004.

Otra de las grandes amenazas para la naturaleza y la economía turca es sin lugar a dudas, la creciente erosión del suelo, causada principalmente por las condiciones climáticas (falta de agua) y topográficas, las prácticas agrícolas desacertadas, el sobrepastoreo y la deforestación. Se calcula que la erosión afecta al 78% del territorio.

Las consecuencias son muy graves en cuanto a la eliminación de suelos fértiles y la reducción de la producción agrícola y ganadera, lo que repercute directamente sobre la economía del país.

De igual forma se producen pérdidas de biodiversidad y la reducción de la vida útil de los embalses y las centrales hidroeléctricas por el arrastre de los sedimentos.

>> Un país lleno de posibilidades
Ante la multitud de reformas que debe llevar a cabo Turquía para su adaptación a los criterios de la Unión Europea, se presentan múltiples oportunidades de cooperación e inversión en materia medioambiental:

  • Mejora de las tecnologías de gestión del agua y del cultivo para solucionar los efectos derivados de la erosión.
  • Inversiones en procesos de reforestación, restauración y descontaminación.
  • Servicios de consultoría de calidad y medio ambiente.
  • Inversiones en tecnologías de ahorro y eficiencia energética.
  • Seguramente el sector que más debe desarrollarse en un futuro es el de la gestión de los residuos.

>> La estrategia económica para el medio ambiente
Desde la Unión Europea se canalizan las ayudas a través del Programa MEDA II (2000-2006).

A través del Banco Europeo de Inversiones también se han financiado proyectos mediante la concesión de préstamos en condiciones ventajosas.

El Banco Mundial financia, a su vez, proyectos medioambientales, agrícolas, forestales y turísticos a través de su Programa CAS, (Country Assistance Strategy), en vigor hasta 2003.

En cuanto a la financiación estatal, destaca el Fondo para la Prevención de la Contaminación Medioambiental, que financia actividades medioambientales e inversiones en Turquía.

Como se ha visto, las inversiones medioambientales en Turquía deben tener un objetivo a largo plazo en vistas a la completa implantación de las directivas de la Unión Europea y estar basadas en una estrategia coherente, y además, saber aprovechar los numerosos fondos de ayuda existentes.