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Con su década
de crecimiento sostenido, Ghana se ha convertido en una de las
esperanzas del África Subsahariana, una región que
está librando una dura batalla para salir del subdesarrollo
desde su descolonización en la segunda mitad del siglo
XX.

Ghana estuvo
bajo influencia portuguesa en los siglos XVI y XVII y bajo dominación
británica hasta 1957. Cuando su líder independentista,
el doctor Nkromoh, tomó el poder heredó una de las
economías más prósperas del África
negra. Sin embargo, estos buenos comienzos no derivaron en la
consecución de una economía fuerte y dinámica.
Sin embargo,
desde 1989, Ghana ha conseguido mantener un ritmo constante de
crecimiento económico y cumple los requisitos exigidos
por el Fondo
Monetario Internacional para recibir ayuda de las Instituciones
Financieras Multilaterales.
Actualmente, lidera el crecimiento económico de la zona
y ofrece grandes atractivos para la inversión extranjera,
por lo que su potencial es enorme.
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Transición democrática
En el pasado año 2000 se consiguió la primera alternancia
democrática en el poder de la historia del Estado ghanés.
El partido New
Patriotic Party venció al National
Democratic Congress. El
nuevo partido ha continuado con la política económica
iniciada a finales de los 80, aumentando la seguridad jurídica
a las inversiones extranjeras.
Sin embargo,
la economía cuenta aún con muchos parámetros
negativos:
El 60% de la población depende de una agricultura de
subsistencia.
La actividad
económica no está muy diversificada.
Las
exportaciones están concentradas en pocos
productos:
oro, diamantes, manganeso, cacao y maderas preciosas.
La necesidad
de importar petróleo, cuyo precio es muy
variable,
condiciona el volumen de recursos disponibles para
desarrollar la capacidad productiva de su sector industrial.
Su principal
fuente de energía eléctrica, la presa de
Akasombo,
en épocas de sequía reduce su capacidad y
ocasiona
recortes del suministro.
Sus
infraestructuras de comunicación y transportes se
encuentran
muy deterioradas por falta de inversiones en su
mantenimiento.
Han
bajado los niveles de formación y alfabetización.
Tiene
salarios bajos, insuficiente ahorro interno y un escaso
porcentaje
de empleo formal, por lo que no hay una clase
media
fuerte.
Como
consecuencia de todo ello, la red bancaria y financiera
es
muy débil y los niveles de consumo, escasos.
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Soluciones firmes
Desde
1993 el Gobierno ghanés está invirtiendo un 3,8%
del PIB en formación, frente al 1,4% que dedicó
durante la década anterior. Asimismo, está usando
los fondos de ayuda externa en la construcción de centrales
hidroeléctricas, carreteras y planes de modernización
del medio rural y de su red hospitalaria.
Se han creado
un mercado de bolsa y diversas instituciones reguladoras con normas
claras y criterios rigurosos. Junto a esto, se ha abierto el sistema
bancario a entidades extranjeras y hay cuatro nuevos bancos comerciales
que han dinamizado el sector y favorecen la circulación
de dinero para inversiones de todo tipo.
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Incentivos a la inversión
La
norma básica en materia de inversiones es la Ghana
Investment Promotion Centre Act 478, que establece incentivos
a las inversiones en sectores considerados prioritarios.
Junto a ésta, existe la Ghana
Free Zone Act en la que se establecen facilidades e incentivos
para aquellas empresas que se establezcan en zonas libres de impuestos.
Asimismo,
el Banco
Mundial ha proporcionado 112,2 millones de euros para ejecutar
un programa de privatización del sector público,
en el que las operaciones más importantes serán
la venta de Electricity Company of Ghana, Ghana Airways y las
operaciones portuarias en los puertos de Tema y Takoradi.
Ghana tiene
el beneplácito del FMI para recibir ayuda internacional
con la que mejorar sus infraestructuras. Desde 1983, el Estado
ghanés aplicó su programa Economic Recovery Program,
con el fin de estimular la exportación, rehabilitar infraestructuras
y reconducir la inflación. En la actualidad está
dentro del Fund's
Poverty Reduction and Growth Facility.
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