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Alternativas de política económica
En agosto de 2000 el Banco de Japón,
BoJ, consideró que era el momento adecuado para abandonar
la política de tipos cero. Los agentes no valoraron positivamente
la medida del BoJ, lo que favoreció una presión
muy fuerte sobre el banco que dio como resultado, el pasado 19
de marzo, la vuelta de hecho a la política de tipos cero.
No puede decirse
que el BoJ se muestre entusiasta en el ejercicio de su política
monetaria expansiva. Lo que sí parece claro es que será
más proclive a flexibilizar su política monetaria
cuando compruebe que el Gobierno japonés está desarrollando
eficazmente sus reformas estructurales.
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El tipo de cambio
Las dificultades para ejecutar una política monetaria expansiva
con tipos cero han llevado a pensar a los analistas que podría
ser más fácil operar a través del tipo de
cambio.
Desde el pasado
21 de septiembre, el yen se ha depreciado con respecto al dólar
alrededor de un 13%. Según todos los indicios, las autoridades
económicas japonesas están haciendo poco para evitar
dicha presión depreciatoria.
Con respecto
a la política fiscal, está en entredicho.
El empeoramiento
progresivo de estas variables ha hecho que el rating de
la deuda japonesa sea el peor de los países de la OCDE.
No obstante
lo anterior, hay coincidencia en que a corto plazo la deuda japonesa no plantea problemas serios. A medio y largo plazo, la
situación es menos optimista, especialmente si continúa
el deterioro del déficit público primario.
Tras el énfasis
puesto en las políticas de estímulo de la demanda
monetaria y fiscal durante más de una década, el
gobierno Koizumi parece dispuesto a desarrollar una política
activa de reformas estructurales. Los defensores de esta política
consideran que éstas son necesarias para conseguir una
recuperación económica sostenida. Por otro lado,
ya se han oído algunas voces para advertir de los peligros
de un rigor excesivo en las reformas estructurales en
un ambiente recesivo y deflacionista.
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Oportunidades para las empresas españolas
Aunque la economía japonesa atraviesa una época
difícil y no se espera una pronta recuperación de
PIB, no todo son malas noticias para las empresas extranjeras
en este país. La crisis está provocando una reforma
radical de muchos sectores y mercados que habían estado
tradicionalmente cerrados a empresas provenientes del exterior.
Esto ha hecho que el total de inversiones extranjeras en Japón
se haya multiplicado por tres entre 1998 y 2000.
Otro aspecto
que ha mejorado notablemente en el mercado japonés, y en
que el Gobierno quiere avanzar, es el de la mejora de la distribución
y comercialización.
En el caso
concreto de España, cabe recordar que nuestras exportaciones
a Japón se han incrementado extraordinariamente en los
últimos años, pasando de 64.500 millones de pesetas
en 1990 a 201.386 millones en el año 2000.
Como puede
apreciarse, la llamada década perdida de la economía
japonesa ha sido aprovechada por nuestras empresas para aumentar
su presencia en la segunda economía del mundo, aunque todavía
nos falta mucho camino por recorrer.
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