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Mucho
se ha hablado durante los últimos años de la década
perdida de la economía japonesa. Una dinámica
recesiva parece haberse instalado en la economía japonesa
y se mantiene, con independencia de la evolución del ciclo
económico en otras áreas del planeta: EEUU, Europa
o Sudeste Asiático. En un principio, se pensó que
los problemas eran pasajeros, y que la recuperación vendría
sola.
Sin embargo,
esta vez el crecimiento no sólo no ha vuelto, sino que
ya, en lugar de hablar de recesión, se comienza a pensar
en una auténtica crisis, económica y social. Muchos
de los valores japoneses empiezan a ponerse en duda y a ser revisados.
¿Qué ha cambiado en Japón en estos años?
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Los problemas
La
economía japonesa se enfrenta, en la actualidad, a tres
tipos de problemas:
- Los
problemas de carácter cíclico: Es de esperar
que se irán atenuando a lo largo del año 2002,
conforme la economía estadounidense y las economías
europeas aumenten su crecimiento y, con ello, las importaciones
de productos japoneses.
- Los
créditos de dudoso cobro que tienen los bancos japoneses
en su activo. En los años ochenta, Japón vivió
una burbuja especulativa sin precedentes en este país.
Los bienes inmuebles veían aumentar su valor en una espiral
que parecía imparable. El yen se apreció entre
1984 y 1994 un 152%, lo que las empresas japonesas aprovecharon
para comprar e invertir masivamente en Europa y Estados Unidos.
La burbuja parecía no tener fin y, obviamente, los bancos
realizaron ingentes inversiones en activos inmobiliarios, en
Bolsa, y otorgaron cuantiosos créditos a empresas y particulares.
Pero la burbuja se rompió, los precios de los activos
se hundieron y, lo más problemático, muchas empresas
no pudieron, ni pueden, pagar las deudas asumidas durante esa
época.
- Los problemas
estructurales de Japón. Entre ellos:
La permanencia de un sistema económico dual, con empresas
y sectores muy competitivos y orientados a la exportación,
por un lado, y, por otro, empresas y sectores
ineficientes,
con costes elevados y orientados al mercado interior.
Ambiente
poco favorable a las new ventures,
especialmente en los sectores de la nueva economía.
Extraordinario envejecimiento
de la población.
El exceso
de ahorro, lo que tiende a deprimir la
demanda global.
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La economía japonesa en 2001
Probablemente
ésta sea la peor recesión japonesa desde el final
de la Segunda Guerra Mundial. Todos los indicadores económicos
muestran que la economía está deprimida:
-
En el segundo trimestre de 2001 el PIB se redujo un 0,9%.
En el tercero, aún más, un -2,2%.
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La inversión privada no ha dejado de caer durante el
año, aunque haya despegado un tanto en el tercer trimestre.
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La caída del consumo privado ha sido de un -1,7% en tasa
interanual en el tercer trimestre del año pasado.
-
No sólo el desempleo ha aumentado sino que los salarios
se han reducido en noviembre un 2%, lo que supone el décimo
mes consecutivo de caída.
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Esto, unido a la incertidumbre sobre el futuro del empleo, hace
que los hogares reduzcan también sus gastos, deprimiendo
aún más el consumo. Durante los últimos
28 meses los precios no han dejado de disminuir en el área
de Tokio y la situación deflacionaria, en todo el país,
no parece tener fin.
-
La producción industrial ha sido unos de los indicadores
más afectados durante el año. La caída
ha sido especialmente severa en el sector de información
y tecnología, que no ha podido superar la crisis internacional
y la consiguiente reducción en sus exportaciones.
- La
evolución del sector exterior, especialmente el saldo
de la balanza
comercial. Como consecuencia, parte de la producción
que antes se exportaba ahora se realiza en el país de
destino, lo que, además, aumenta las importaciones de
esos mismos productos en Japón.
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