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>> El producto
En el último
lustro la empresa, cuya actividad se desarrolló en torno
a la fabricación del cuero sintético, o imitaciones
de piel orientadas al ámbito de la tapicería, se
ha introducido en nuevos nichos de mercado.
"Debido
a que hemos mejorado tecnológicamente, nuestros tapizados
ya no llegan sólo al sector de la hostelería o del
hogar sino que, además, el uso de nuevos tejidos hace posible
que el producto que sale de la fábrica vaya destinado a
los gimnasios, los salones de belleza o el sector de las embarcaciones.
Actualmente estamos fabricando un plástico que se llama
Neptuno y que, al ser ignífugo, antimoho y que aguanta
estupendamente a la intemperie, es ideal para las embarcaciones.
Esto, que antes parecía impensable en este tipo de materiales,
ahora lo es gracias a las nuevas tecnologías y las nuevas
máquinas que nosotros hemos incorporado recientemente",
explica Busom.
Otro de los
sectores en los que ha comenzado a hacerse un hueco es el de la
confección. Aunque para éste se requiere una inversión
muy grande y correr cierto riesgo porque "al no ser tú
quién impones la moda nunca sabes si va a tener aceptación
o no", puntualiza nuestro interlocutor. Lo cierto es que
la empresa se ha situado en una buena posición en productos
donde la moda pasa a segundo plano, ya que su ropa de abrigo,
los anoraks para ser más precisos, sirven para resguardar
de la lluvia y el frío no sólo a los trabajadores
de la mar o la construcción, sino también a cuerpos
de seguridad como la policía municipal de Madrid o la ertzaintza
en el País Vasco.
En el caso
del calzado, lo que hacen es exportar sus productos de forma indirecta.
Esto se debe a que sus clientes venden, a su vez, las piezas que
salen de su fábrica al mercado argelino. Como allí
los aranceles son extremadamente elevados para el producto final,
los clientes de Plásticos Canudas suministran las piezas
(adornos, lengüetas, trabillas, etc.) para ser montadas en
Argelia. "Lo que hemos observado es que nuestros clientes
están obteniendo buenos resultados en este país
y, por tanto, nos hace pensar que nosotros podríamos vender
directamente sin esos intermediarios y abrirnos paso en el mercado
árabe que tan interesante nos parece. Para ello resultará
fundamental acudir con el ICEX a la próxima feria que se
va a realizar en Argelia con el fin de estudiar nuestras posibilidades",
aclara Rafael Busom.
Con este fin,
la primera campaña fuerte que van a hacer en el sector
del calzado será la que realicen el próximo verano.
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La estrella
Los
nuevos dueños, en la segunda etapa de la empresa, decidieron
abrirse paso en algunos mercados exteriores. Sus manteles de plástico
se venden muy bien en Francia, Italia, Alemania, Reino Unido o
Noruega. En este último país, fueron los primeros
de España en vender dicho producto.
Un producto
que "no deja de ser similar a lo que se hace en el exterior,
pero que se diferencia del resto por el diseño mediterráneo,
un diseño que gusta mucho en el extranjero, especialmente
en sociedades como la nórdica. Les alegra la vida, les
decora las estancias. Éste es, sin lugar a dudas, el primer
gran elemento diferenciador con respecto a nuestra competencia.
Si además el ama de casa, que en definitiva tiene la última
palabra a la hora de comprar, observa que nuestros manteles están
fabricados con más tejido textil que plástico, entonces
ya hemos dado un gran paso", sentencia Busom enérgicamente.
"Existen,
efectivamente, en España otros muchos fabricantes de mantelerías
de plástico, pero no para un mercado de calidad que normalmente
dominan empresas de Francia e Italia o nosotros. A Italia, la
cuna del diseño, también estamos exportando, lo
cual no deja de ser un orgullo. De hecho, actualmente es nuestro
primer cliente".
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