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>> Cualidades camaleónicas
Chupa Chups ha dejado de ser únicamente un caramelo con
palito. El conocimiento mundial de la marca y la imagen que proyecta
en los consumidores han llevado a la compañía a
crear un programa internacional de licencias en diferentes categorías
de productos. Así, algunas firmas internacionales, líderes
en sus respectivos mercados, ya están desarrollando artículos
bajo la marca Chupa Chups. Unilever, al amparo de su marca Signal,
ha puesto en el mercado un dentífrico de fresa ácida
y cola, al mismo tiempo se está desarrollando el primer
helado de Chupa Chups, denominado Chupster, que se incorporará
a la gama que Frigo presentará este verano en toda Europa.
Más reciente es todavía el acuerdo cerrado con la
estadounidense Coty Inc. para el desarrollo de una fragancia y
de toda una gama de cosmética, que saldrá al mercado
a finales de este año.

Gafas y monturas,
calzado, artículos de papelería, ropa infantil y
juvenil, cascos de moto y mochilas, entre otros artículos,
respaldados por Indo Internacional, ID Line o Hallmark, además
de las multinacionales anteriormente citadas, aportan todos los
nuevos valores incorporados a la marca Chupa Chups.
"Ahora
mismo resulta dificilísmo crear una marca, por eso hemos
optado por expandirla, transfiriendo su valor a productos innovadores,
que sean deseados por niños y jóvenes de todo el
mundo. Somos extremadamente cuidadosos en la concesión
de licencias, ya que de otra forma nos podríamos encontrar
con el efecto contrario al deseado, la pérdida de la imagen
de marca", puntualiza Xavier, mostrando uno de los artículos
de la familia Chupa Chups que más entusiasmo levanta: el
casco de moto.
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El triunfo de una dulce idea
La familia Chupa Chups ha adquirido una dimensión
impensable por Enric Bernat, cuando en 1958 se hizo cargo de una
empresa, Granja Asturias, y optó por producir un único
producto de calidad para varios mercados, "la idea era fabricar
grandes cantidades y beneficiarse de las economías de escala",
recuerda su hijo Xavier. "Era preciso encontrar algo innovador
en el panorama español y recordó cómo se
reprendía a los niños cuando se manchaban las manos,
la cara y la ropa con los caramelos, por lo que se decidió
por los caramelos con palo".
No sólo
desarrolla en España el primer caramelo redondo con palo,
sino que también crea su propio sistema de distribución
con los Seat 600 de protagonistas. Los vendedores podían
llevar en este coche un volumen suficiente como para visitar entre
cuarenta y cincuenta clientes al día, con lo que rápidamente
se alcanzaron los 300.000 puntos de venta.
Fiel a su
idea de no diversificar la producción y con una presencia
dominante en el mercado español, en Chupa Chups se apuesta
por seguir creciendo fuera de España. "La primera
incursión la hicimos en Francia -relata Xavier-, donde
tras cinco años de actividad, en los que llegamos a contar
con 200 vendedores directos, nos convertimos en los líderes
del mercado y acabamos montando una planta productiva en Bayona
a finales de los sesenta". Junto con el asentamiento en suelo
francés, la marca comienza a saborearse en Alemania, Estados
Unidos, Japón y Australia y la compañía establece
sus primeras filiales comerciales en Estados Unidos, Alemania
y Reino Unido.
Ante la dimensión
que toma el negocio, el equipo directivo de Chupa Chups empieza
a darse cuenta de que la estructura de autodistribución
era incompatible con su rápida expansión en el extranjero,
por lo que opta por reestructurar el sistema "para atacar
el mundo", como le gusta decir a Xavier. "Se destinaron
al nuevo departamento de distribución ocho personas, que
serían las encargadas de dirigir a los vendedores independientes.
Así, se creó un sistema externo, que se aplicaría
tanto dentro como fuera de España".
Así
pues, si las décadas de los años 70 y 80 están
marcadas por el desarrollo de los mercados internacionales, la
de los 90 lo estará por la globalización de la compañía
y el lanzamiento de dos nuevas marcas: Smint, mini-mentas sin
azúcar destinadas a los adultos, y Crazy Planet, una gama
de confitería innovadora e interactiva para los consumidores
infantiles, en donde destaca la colección de relojes con
chicle Gum Watch, que "en el último año se
han vendido más unidades de este curioso reloj que de la
marca Swatch".
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