N.50
Febrero 2002
 
 





     
Tras las huellas de ...  
  Primeros pasos  
  Actualidad del exportador  

 

 

 

 TRAS LAS HUELLAS DE… CHUPA CHUPS  


>> Cualidades camaleónicas
Chupa Chups ha dejado de ser únicamente un caramelo con palito. El conocimiento mundial de la marca y la imagen que proyecta en los consumidores han llevado a la compañía a crear un programa internacional de licencias en diferentes categorías de productos. Así, algunas firmas internacionales, líderes en sus respectivos mercados, ya están desarrollando artículos bajo la marca Chupa Chups. Unilever, al amparo de su marca Signal, ha puesto en el mercado un dentífrico de fresa ácida y cola, al mismo tiempo se está desarrollando el primer helado de Chupa Chups, denominado Chupster, que se incorporará a la gama que Frigo presentará este verano en toda Europa. Más reciente es todavía el acuerdo cerrado con la estadounidense Coty Inc. para el desarrollo de una fragancia y de toda una gama de cosmética, que saldrá al mercado a finales de este año.

Gafas y monturas, calzado, artículos de papelería, ropa infantil y juvenil, cascos de moto y mochilas, entre otros artículos, respaldados por Indo Internacional, ID Line o Hallmark, además de las multinacionales anteriormente citadas, aportan todos los nuevos valores incorporados a la marca Chupa Chups.

"Ahora mismo resulta dificilísmo crear una marca, por eso hemos optado por expandirla, transfiriendo su valor a productos innovadores, que sean deseados por niños y jóvenes de todo el mundo. Somos extremadamente cuidadosos en la concesión de licencias, ya que de otra forma nos podríamos encontrar con el efecto contrario al deseado, la pérdida de la imagen de marca", puntualiza Xavier, mostrando uno de los artículos de la familia Chupa Chups que más entusiasmo levanta: el casco de moto.

>> El triunfo de una dulce idea
La familia Chupa Chups ha adquirido una dimensión impensable por Enric Bernat, cuando en 1958 se hizo cargo de una empresa, Granja Asturias, y optó por producir un único producto de calidad para varios mercados, "la idea era fabricar grandes cantidades y beneficiarse de las economías de escala", recuerda su hijo Xavier. "Era preciso encontrar algo innovador en el panorama español y recordó cómo se reprendía a los niños cuando se manchaban las manos, la cara y la ropa con los caramelos, por lo que se decidió por los caramelos con palo".

No sólo desarrolla en España el primer caramelo redondo con palo, sino que también crea su propio sistema de distribución con los Seat 600 de protagonistas. Los vendedores podían llevar en este coche un volumen suficiente como para visitar entre cuarenta y cincuenta clientes al día, con lo que rápidamente se alcanzaron los 300.000 puntos de venta.

Fiel a su idea de no diversificar la producción y con una presencia dominante en el mercado español, en Chupa Chups se apuesta por seguir creciendo fuera de España. "La primera incursión la hicimos en Francia -relata Xavier-, donde tras cinco años de actividad, en los que llegamos a contar con 200 vendedores directos, nos convertimos en los líderes del mercado y acabamos montando una planta productiva en Bayona a finales de los sesenta". Junto con el asentamiento en suelo francés, la marca comienza a saborearse en Alemania, Estados Unidos, Japón y Australia y la compañía establece sus primeras filiales comerciales en Estados Unidos, Alemania y Reino Unido.

Ante la dimensión que toma el negocio, el equipo directivo de Chupa Chups empieza a darse cuenta de que la estructura de autodistribución era incompatible con su rápida expansión en el extranjero, por lo que opta por reestructurar el sistema "para atacar el mundo", como le gusta decir a Xavier. "Se destinaron al nuevo departamento de distribución ocho personas, que serían las encargadas de dirigir a los vendedores independientes. Así, se creó un sistema externo, que se aplicaría tanto dentro como fuera de España".

Así pues, si las décadas de los años 70 y 80 están marcadas por el desarrollo de los mercados internacionales, la de los 90 lo estará por la globalización de la compañía y el lanzamiento de dos nuevas marcas: Smint, mini-mentas sin azúcar destinadas a los adultos, y Crazy Planet, una gama de confitería innovadora e interactiva para los consumidores infantiles, en donde destaca la colección de relojes con chicle Gum Watch, que "en el último año se han vendido más unidades de este curioso reloj que de la marca Swatch".