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>> Inocencia transgresiva
Azúcar con sabor y un palito. Esta sencilla combinación
es, en síntesis, la esencia de Chupa Chups, uno de los
referentes mundiales del sector de la confitería. Desde
un punto de vista productivo, su negocio se resume en esas tres
palabras, sin embargo para poder expresar lo que transmite y representa
resulta imprescindible ampliar ese vocabulario y dotarlo de toda
la gama de matices léxicos que permita el diccionario.
De otra manera sería imposible explicar el éxito
de una empresa cuya facturación supera los 460 millones
de euros con la comercialización de un único producto,
básicamente.
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Xavier Bernat
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El enriquecimiento
conceptual de la firma ha ido creciendo de forma paralela a las
atrevidas campañas de publicidad y márketing que
se han ido desarrollando a lo largo de su historia, orquestadas
todas ellas por una aguda visión de futuro, la de Enric
Bernat, su fundador. "Si afirmara que todo es márketing
exageraría, pero no puedo negar que es, ha sido y será
un elemento imprescindible en el devenir de Chupa Chups. De hecho,
el pasado año invertimos alrededor del 20% del total de
la facturación en promoción", sentencia Xavier
Bernat, su hijo y actual presidente de la compañía,
con la determinación que proporciona el pensar que está
expresando una obviedad. Y no puede ser para menos si tenemos
en cuenta que el lanzamiento del producto en 1958 estuvo precedido
de una cuña radiofónica, cuyo eslogan
-¡chupa un dulce, caramelo, chupa, chupa, chupa Chups!-
determinó el nombre del producto y ha acabado convirtiéndose
en una marca metonímica no sólo en España,
sino también en muchos países, tales como Francia,
Portugal o Rusia.
Creado el
nombre, faltaba el logo. Y en otro alarde de manejo de las técnicas
de márketing, cuando todavía el concepto no había
calado en España, Enric Bernat pensó que para saltar
al mercado internacional era necesario rediseñar el envoltorio
del chupa chups, con el objetivo de dar una imagen desenvuelta,
atractiva y de vanguardia. La elección del artista catalán
Salvador Dalí no pudo ser más apropiada: la silueta
de trazos elementales, en forma de margarita roja y amarilla,
que diseñó a finales de los años 60 en la
esquina de un mantel de un restaurante, ha dado la vuelta al mundo.
La fuerza de su imagen intemporal es su aval de futuro.
Desde aquellos
años en los que Chupa Chups empezaba a mirar de reojo al
exterior, hasta hoy en día en que cuenta con presencia
comercial en 170 países e industrial en cuatro no ha parado
de aportar valores a la marca, siempre en perfecta consonancia
con el perfil de sus consumidores, allá donde se encontraran.
Nuevos sabores, envases innovadores, incisivas campañas
publicitarias, que resaltan el enfoque lúdico del chupa
chups, y la ampliación del abanico de potenciales consumidores
le ha llevado a liderar el mercado mundial del caramelo con palo.
"El descenso de la natalidad, que comenzó a principios
de la década de 1990 en los países más desarrollados,
mermó nuestras posibilidades de venta, por lo que decidimos
atacar el mercado de adultos, apelando al niño que hay
escondido detrás de cada uno", recuerda Xavier Bernat.
¿Estrategia? Imaginativas e incisivas campañas de
comunicación para romper todo tipo de barreras. Así
la que se puso en marcha en Australia, con el eslogan "Fúmate
un chupa chups", que contó con el apoyo de las autoridades
locales, inmersas en una fuerte campaña antitabaco, fidelizó
a nuevos consumidores entre el público adulto de las antípodas.
Y las sucesivas que han ido lanzando en Japón, desde principios
de 1970, han conseguido que los japoneses no sólo superen
su rechazo a chupar en público, sino que se hayan convertido
en uno de los mayores consumidores de Chupa Chups.
"Hemos
identificado que existe un mercado para nuestros caramelos entre
jóvenes de 16 y 35 años, con una intensa vida nocturna.
Este grupo, que adora la diversión y que sigue las tendencias
de la moda, encaja perfectamente con la imagen de la marca: atrevida,
picante, rompedora, irreverente, provocadora, transgresora. Cualidades
que han de entenderse desde un punto de vista inocente, carente
de toda malicia". Para Xavier Bernat, el último anuncio
que han estado emitiendo en las televisiones de todo el mundo
resume la filosofía de la marca: el escenario, la discoteca;
los protagonistas, una pareja de jóvenes; la trama, el
cortejo; el desenlace, un pisotón que provoca que el chico
robe de la boca de la chica su Chupa Chups, y a partir de ahí
cualquier final deseado es posible.
La misma política
se está llevando a cabo con los dos nuevos productos de
la compañía, Smint y Crazy Planet. Los valores de
los mini-mentas Smint, refrescantes y con beneficios para la salud
-contienen xylitol que previene la caries dental-, se transmiten
en los anuncios con la irreverencia que caracteriza a la compañía:
su campaña "sin Smint no hay beso" ha establecido
una nueva palabra en inglés sminting, lo que ha
permitido que los consumidores se acuerden de la marca con una
mayor facilidad y hagan una rápida conexión con
el producto.
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