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Las iniciativas
propuestas en el Plan Asia-Pacífico 2000-2002 son el resultado
de la coordinación llevada a cabo entre distintos Ministerios
. Reflejan, asimismo, las discusiones mantenidas con
miembros de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso,
con un grupo de expertos de la Universidad y de la Empresa y las
conclusiones de la reunión
del Presidente del Gobierno con los Embajadores
de España acreditados en países de Asia-Pacífico,
celebrada en Manila en junio de 2000.
La necesidad
del nuevo Plan se deriva de la coexistencia de dos realidades
contradictorias:
1. Esta región concentra más del 50% de la población
humana y produce en torno al 25% del PIB mundial.
2. La presencia de España en la zona puede calificarse
de mínima.
España
se encuentra fundamentalmente ausente
de Asia-Pacífico.
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Exportaciones españolas a los principales países de Asia-Pacífico
en 1999
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Una región en plena ebullición
Y, sin embargo, esta parte del mundo constituye, desde hace ya
algunos lustros, uno de los polos geográficos más
dinámicos del planeta. Allí se encuentran los países
más poblados (es el caso de China con 1.250 millones de
habitantes, y la India con 987 millones) y algunos de los más
pobres del planeta (Bangladesh, Laos, Camboya, Mongolia
).
En los últimos
años, esta región ha sido escenario del más
prodigioso fenómeno de desarrollo sostenido y también
del más inesperado desplome: el denominado milagro asiático
de los años 80 y parte de los 90, y su crisis posterior,
en 1997.
En esta zona
se encuentran los llamados dragones y a ella han acudido las principales
empresas multinacionales e inversores extranjeros, porque la recuperación
de la crisis ha sido más robusta de lo esperado. Los países
en desarrollo de Asia en su conjunto han estado creciendo a tasas
entre el 7% y el 8% anual hasta 1996. En 1998, este crecimiento
fue realmente pobre: sólo el 2,3%. Pero en 1999, la cifra
se incrementó hasta una media del 6,2%. Y en 2000, las
estimaciones apuntan a una repetición de esta cifra.
En 1999, el
34% del déficit comercial de España se originó
en el comercio bilateral con esta zona. Asimismo, nuestro nivel
de inversión directa en la región es muy reducido:
un 0,62% del total de la inversión neta española,
teniendo en cuenta las oportunidades existentes y las operaciones
realizadas por otros países de igual desarrollo económico
y comercial.
Explican esta
falta de presencia española:
- la grave crisis financiera que sufrió el sudeste asiático
hace escasos años,
- el desconocimiento de la misma y
- una natural predisposición de nuestras empresas a interesarse
por regiones más asequibles o afines.
Ahora bien,
la magnitud de este mercado y su potencial desarrollo exigen corregir
esta situación.
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En el interés de España
Nuestro grado de desarrollo político, económico y social conlleva
la responsabilidad de asumir un papel más global en nuestra acción
exterior y una presencia cada vez más activa en todas las regiones
del mundo.
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