Irán. Por la senda de la apertura  


El Tercer Plan Quinquenal de Desarrollo, en marcha desde el pasado año, presenta un amplio programa de reformas dirigido a modernizar y liberalizar la economía del país.

La rotunda victoria del candidato moderado, Mohammed Khatami, en las elecciones presidenciales de mayo de 1997, representó para Irán el triunfo del cambio. Un nuevo rumbo para la situación política del país, en la que los reformistas, sin abandonar la ideología de la revolución, apuestan por la apertura económica y pretenden conducir a Irán hacia el fin de su aislamiento.

Uno de los principales logros del gobierno de Khatami ha sido normalizar las relaciones internacionales del país, tras dos décadas marcadas por el conflicto, desde la guerra con Iraq (1980-88) hasta el embargo unilateral impuesto por Estados Unidos en 1995, y reforzado un año más tarde por la Ley D'Amato. Para contrarrestar los efectos de este embargo, el régimen propugnó el acercamiento a algunos países vecinos con los que ha suscrito importantes acuerdos.

La falta de respaldo internacional ha reducido el impacto de las sanciones previsto inicialmente por Washington y varias multinacionales europeas, canadienses y asiáticas se han atrevido ya a desafiar el embargo.

>> Cruda dependencia
El elemento que ha condicionado, y condiciona todavía, el desarrollo de la economía iraní es la fluctuación en los ingresos por exportaciones de crudo, determinantes en el presupuesto del Estado y la balanza de pagos. Tras la guerra con Iraq, la evolución al alza de esta variable impulsó a las autoridades a embarcarse en un ambicioso programa de reconstrucción y mejora de infraestructuras, el Primer Plan Quinquenal de Desarrollo (1989-94). Sin embargo, la situación económica cambió drásticamente a finales del 93, como consecuencia de la caída del precio del petróleo y el efecto adverso de una política fiscal y monetaria de carácter expansivo, y no se pudo cumplir buena parte del Plan.

El Segundo Plan Quinquenal de Desarrollo, puesto en marcha en el año 95, retomó las directrices del primero, aunque tampoco se materializaron ante la ausencia de medidas concretas de reforma estructural.

El Tercer Plan Quinquenal de Desarrollo (2000-05), de corte más liberal que los anteriores, supone un paso hacia delante y, junto a sus objetivos, define políticas de actuación específicas.

En la actualidad, la tendencia al alza en los precios del petróleo y la estabilidad macroeconómica del país configuran el entorno más favorable de los últimos años para acometer su modernización económica.

>> Hacia la diversificación
La absoluta dependencia de las exportaciones petroleras determina la vulnerabilidad del sector exterior de Irán; no en vano, más del 80% de sus ingresos procede de la venta de hidrocarburos.

Una de las alternativas más viables a la industria petrolera es el sector del gas: sus reservas son las segundas más importantes del mundo, después de Rusia, y suponen el 14% de los depósitos totales. Por otro lado, el Tercer Plan Quinquenal incluye entre sus prioridades el desarrollo de la industria petroquímica.

También el sector minero puede generar interesantes oportunidades de negocio para las empresas extranjeras; a pesar de la enorme riqueza del subsuelo de Irán, gran parte de sus recursos se encuentran infrautilizados por la falta de tecnología, equipo y recursos financieros.

Ese pobre desarrollo de la minería puede trasladarse, por regla general, al resto de la estructura industrial del país.