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>> Información propia
La Ofecomes
en Düsseldorf elabora también distintos materiales de
información y promoción, el más importante
de los cuales es la revista Tapas
.
Otro instrumento
muy común es, además de los newsletter redactados
para algunas denominaciones de origen, el material promocional
genérico, como Wein aus Spanien, donde se hace una presentación
global de todos los vinos de España. "Todo esto, unido
al material enviado por el ICEX desde Madrid como la traducción
de la Guía de Vinos Gourmet, mapas de las denominaciones
de origen o separatas con artículos de Spain Gourmetour
es lo que ponemos a disposición del mercado para su utilización".
>> Cambio de imagen
Una de las consecuencias más notables de este esfuerzo
de promoción ha sido la espectacular mejora de la imagen
del producto. "Hace 10 o 15 años, el vino español
no tenía ninguna imagen en Alemania y, lo que es peor,
los pocos que conocían su existencia, tenían una
percepción negativa, como vino de baja calidad," recuerda
Thomas Gerhard, de Ardau, un importador de vinos portugueses y
españoles. Por suerte, el trabajo de todos los profesionales
del sector ha dado un giro de 180 grados a la situación
y, aunque todavía queda mucho por hacer, España
ya es considerada como uno de los países productores de
vino más importantes del mundo.
Bien conocidos
son, por el contrario, los vinos italianos y franceses que, gracias
a una gran labor de márketing y a una presencia de varias
décadas en el mercado, se han hecho muy populares.
>>
Competencia de ultramar
Pero Italia y
Francia no son los únicos competidores serios de España.
Cada vez están adquiriendo más notoriedad los llamados
vinos del Nuevo Mundo
.
A corto plazo,
no parece que puedan ser un gran peligro para los vinos españoles,
pero, como señala Pedro Homar, de Andupez, "los productores
españoles no pueden dormirse en los laureles porque estos
vinos están ahí y en el futuro, cuando el dólar
se tranquilice, pueden suponer una amenaza real para España,
sobre todo los de Argentina y Chile, que tienen una calidad bastante
buena y, como los costes de producción son mucho menores
que los de España, pueden ir ganando terreno".
A pesar de
todo, los vinos españoles cuentan con suficientes armas
para salir airosos de la batalla por el mercado. Georg Mauer,
afirma desde su tienda de Berlín, Wein und Glas, que "la
fuerza del vino español está en su originalidad,
en la fuerza de su propio carácter." Thomas Gerhard,
de Ardau, afirma que "la gente debe sentir España
cuando compra un vino y por eso las bodegas deben apostar por
variedades autóctonas y no abusar de las especialidades
internacionales, porque si fomentas lo autóctono y lo diferente
es mucho más difícil que puedan hacerte la competencia".
>>
Para andarse con ojo
El enorme potencial
del mercado alemán lo convierte en uno de los principales
objetivos para cualquier bodega que pretenda darse a conocer en
los mercados internacionales, pero al mismo tiempo, obliga a cuidar
hasta el mínimo detalle para minimizar el riesgo de cometer
errores. Para ayudar a los productores españoles, los entrevistados
por El Exportador aconsejan:
- Ofrecer una buena relación
calidad-precio. Esto implica adoptar una política
que defina bien el precio de la mercancía para el consumidor
final, teniendo en cuenta el segmento en el que se quiere posicionar
el vino y evitar subidas demasiado bruscas que puedan perjudicar
la marcha de las ventas. Además, para asegurar que el
nivel de los dos factores se corresponda, conviene realizar,
como explica Thomas Gerhard, de Ardau, "rigurosos controles
de calidad antes de que el pedido salga de la bodega, para que
el producto llegue al importador en perfectas condiciones".
En este cuidado de la calidad convendría también,
a juicio de Claus Pfeiler, de Deuna, "invertir más
recursos en tecnología".
- Cuidar la presentación del
producto. Pedro Homar, de Andupez, da algunas sugerencias:
"Hay que cuidar el conjunto de la botella, buscando formas
originales y modernas. Es conveniente que la etiqueta, que tiende
a hacerse cada vez más pequeña, incluya una breve
descripción del vino. Y aunque puede parecer curioso,
a la gente le gusta que el texto esté en español
porque le da la impresión de que el vino es más
auténtico".
- Tener paciencia para asumir
un compromiso a largo plazo, ya que "la construcción
de la imagen de un vino no es un proceso rápido. Hay
que intentar crear una buena base para construir algo sólido
con expectativas, a la larga, eso es más importante que
vender hoy 100.000 botellas" afirma Thomas Gerhard, de
Ardau.
- Ser serios en el cumplimiento
de los compromisos adquiridos con importadores y distribuidores.
Según expresa Pablo Calvo: "en Alemania no suele
haber segundas oportunidades: quien falle una vez, posiblemente
habrá fallado para siempre".
- Tener una estrategia de empresa y una idea
clara de lo que se quiere hacer. "Muchos productores
españoles hacen un gran vino, pero luego no saben cómo
venderlo. Para que esto no suceda, lo primero que hay que plantearse
es qué tipo de vino se quiere hacer, qué cantidad
y para qué clientela", comenta Jordi von Krenski,
de Major Weine, negocio de importación de vinos exclusivamente
españoles.
- Crear una buena estructura y una red de apoyo que permita
encontrar al distribuidor adecuado.
Claus Pfeiler, de Deuna, recuerda que "la importación
no es sólo venta, debe incluir un servicio externo activo,
competente y con un gran componente de relaciones públicas".
- No bajar la guardia,
pues como avisa Ralf Kastner, de Deuna, "a pesar de que
España ha conseguido mucho en poco tiempo, no puede relajarse
para que sus competidores no recuperen cuota de mercado".
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