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Toma
de conciencia
Cádiz marca un antes y un después en la aventura
iniciada por un grupo de cuatro amigos para satisfacer una
necesidad propia. "Nos dimos cuenta que el juego se
había convertido en un negocio y que teníamos
que dotarlo de entidad jurídica para poder seguir
funcionando", explica Alberto Marcos. De esta forma
en 1992, tres años después de que se concibiese
el primer rocódromo, Top 30 da salida a la
demanda gaditana y la de provincias cercanas.
"He de reconocer que al principio todo era de una inconsciencia
total y absoluta. No sabíamos prácticamente
nada de cómo gestionar una empresa y, en esos momentos,
la motivación movía montañas",
afirma sin ningún pudor Alberto. Es precisamente
en aquellos años de aprendizaje acelerado cuando
Top 30 empieza a exportar sus rocódromos.
"Nosotros no constituíamos una fuerza de venta
-continúa-, sino que dábamos salida a una
demanda. Con frecuencia sucedía que un turista extranjero
que se interesaba por nuestros productos era un concejal
de algún pueblo suizo, sueco o austriaco, o un directivo
de una empresa de equipamiento deportivo y gracias a ello
se formalizaban los contratos. La exportación era,
en definitiva, una anécdota permanente".
Un colaborador
en Austria para atender la demanda proveniente de Europa
central era todo lo que habían conseguido articular
cuando en una conversación con los representantes
de comercio exterior de la Cámara de Comercio de
Avilés, les informan sobre un programa que les puede
ayudar a estructurar su salida al exterior y le ponen en
contacto con Teresa Vigón, tutora del PIPE en la
Dirección Regional del ICEX en Oviedo. Su inclusión
en el programa se hace de forma casi inmediata y la corta
historia de Top 30 vuelve a reflejar otro punto de inflexión.
Para
Alberto Marcos, "las cifras no engañan, pasamos
de facturar menos de un millón de pesetas a más
de 25 millones durante el primer año de trabajo en
el PIPE y hemos duplicado la plantilla al terminar el programa.
Pero más que estos datos, lo que a mí me gusta
señalar es el cambio de mentalidad que fuimos experimentando.
Reflexionamos mucho sobre nuestra empresa, señalamos
los aspectos positivos y los que teníamos que mejorar.
Fueron casi tres años en los que transformamos la
manera de hacer las cosas. Pasamos de querer vender a toda
costa y a cualquiera, a preocuparnos por el origen de los
pedidos, es decir, analizar si la persona que se ofrecía
a distribuir nuestros productos se adecuaba a la estrategia
de Top 30".
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