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Trabajo en equipo
Entre
dos denominaciones de origen, Rioja y Navarra, en pleno
corazón de una tierra de vinos, se encuentra Arnedo, una
localidad de más de 12.000 habitantes, la mayoría de los
cuales viven, sin embargo, de la industria del calzado.
Allí mismo, hace más de 40 años, empezó a fraguarse la historia
del Grupo Hergar,
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cuando
Basilio García,
fundador y actual presidente de la compañía, empezó
a trabajar, con sólo 14 años, en una empresa de calzado
de las más importantes que existían entonces en la localidad
riojana. |
Tras
formarse como modelista de calzado y ocupar distintos puestos
en la fábrica de Demetrio Domínguez S.A., el carácter emprendedor
de Basilio García le llevó a embarcarse, junto con su hermano
José y otro socio, Antonio Calahorra, en la aventura de
fundar una nueva compañía, que empezó llamándose Garca y
terminó convirtiéndose en Calzados Hergar. Ya entonces se
creó el germen de una filosofía que ha guiado el camino
de la firma durante todo este tiempo: "En 12 o 13 años que
estuvimos juntos -comenta Basilio García- ya empezamos a
entender que para los pies había que hacer algo más que
zapatos, lo que nos llevó a crear un nuevo tipo de calzado,
los famosos Tanques, que fueron el punto de partida para
el despegue de la compañía".
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El poder de la marca
En
aquel momento, los socios tuvieron que decidir entre vender
el calzado por precio o por marca y finalmente se inclinaron
por lo segundo. ¿Por qué? Como explica Basilio
García, "quienes hacemos una marca, prácticamente
firmamos los zapatos como si fuéramos artistas de
cuadros y esto ofrece una garantía, ya que detrás
tenemos una empresa, un grupo de personas, una filosofía
y unos controles de calidad. A pesar de que mucha gente
aún no se ha dado cuenta de esto y en aquella época
todavía menos, nosotros asumimos el riesgo de optar
por la marca, porque siempre hemos creído que los
industriales tenemos que ir por delante de nuestro tiempo,
aún a riesgo de poder equivocarnos en alguna de las
ideas que pongamos en práctica". Así
nació la marca Callaghan, en 1968, con un nombre
inspirado en la estética country que, en aquel
momento, estaba tan en boga en Estados Unidos y que pronto
se extendió por Europa y con un modo de hacer que,
aún hoy, combina la labor artesana con el rigor de
la calidad.
En 1982
se produjeron escisiones dentro de la sociedad y Basilio
García, que terminó haciéndose con
el control del grupo, decidió seguir evolucionando
y, en 1984, abrió en Zaragoza la factoría
New Moc, especializada en calzado de caballero. Tres años
después, en 1987, y de nuevo en tierras riojanas,
se inauguró una nueva fábrica de zapatos de
mujer, H2O y dos años más tarde nace en Calahorra
Calzados Retrak, una línea dirigida al segmento infantil
e integrada en la última firma que se creó,
Market Shoes. Durante estos años, Basilio García
se convirtió en el único propietario del negocio
y lo convirtió en una empresa familiar al dar cabida
en el proyecto a tres de sus hijos.
Pero
el espaldarazo definitivo, sobre todo para el calzado infantil,
se produjo en 1991, con la adquisición de la marca
Gorila, una de las más prestigiosas de España.
Basilio García define esta medida como un éxito
ya que, en su opinión, la imagen de la marca incluso
ha mejorado, gracias a un diseño, en el que coinciden
lo moderno y lo discreto, basado en la comodidad y en la
salud para el pie.
Basilio
García fundó, después, un grupo para
la exportación, el Grupo Rioja, en el que intentó
inculcar su filosofía para salir al exterior. Al
fracasar la iniciativa por la dificultad de encontrar profesionales
que entendieran el proyecto, se mantuvo la idea y se creó
un departamento de exportación propio e independiente
con el objetivo de diversificar sus mercados y con un equipo
que "tuvo que salir a recoger información de
cómo iba el mundo y a partir de ahí hemos
creado nuestra imagen". La idea de hacer un esfuerzo
constante de exportación cristalizó "al
darnos cuenta de que los productos de otros países
estaban empezando a colonizarnos; así que nosotros
decidimos hacer lo mismo e intentamos defendernos empezando
a vender fuera". El presidente del Grupo Hergar considera
que la exportación es, sobre todo, una necesidad:
"exportar es un reto que tiene que asumir cualquier
empresa española que quiera tener futuro, ya que
éste está marcado por la aldea global y por
el hecho de que en los próximos años Europa
se va a convertir en un mercado doméstico, por lo
que quien no exporte, estará fuera de juego".
La compañía,
que posee 500 puntos de venta repartidos por más
de 20 países de todo el mundo, tiene sus plantas
de producción diferenciadas entre calzado para hombre,
mujer y niño, lo que le permite llegar a estos segmentos
de población con productos de precio medio o medio-alto.
Basilio García señala que cada uno de los
mercados en los que está presente la firma es distinto
y, por tanto, hay que adaptarse a sus necesidades. "Como
no tenemos la capacidad de diseñar un muestrario
para cada uno, estamos obligados a hacer un estudio de la
forma de ser y de vestir y de la filosofía de vida
de cada país para ver cuáles de nuestros modelos
se ajustan mejor a cada sitio".
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