ALIMENTACIÓN. Bebidas en Hungría  


>> Un brindis complejo
Desde la desmembración de la Unión Soviética y la caída del muro de Berlín, Hungría se ha dado prisa en integrarse en las estructuras políticas, económicas y militares occidentales.

Como consecuencia de ello, el crecimiento de las relaciones comerciales con los países europeos del oeste no se ha hecho esperar y España no ha permanecido ajena a este fenómeno. En los últimos años el comercio bilateral entre ambos países ha experimentado un importante desarrollo.

>> Resurge el vino de calidad
Pero un sector parece permanecer todavía ajeno a esta evolución: el de las bebidas. Aunque los hábitos de consumo han cambiado, y los zumos y cervezas han cedido posiciones en favor del vino y los refrescos, las oportunidades de negocio no son muchas, ya que dos grandes multinacionales se han hecho con el mercado de bebidas no alcohólicas, mientras que el del vino está dominado por los productores locales.

En los últimos años está aumentando la producción local debido al resurgimiento de las pequeñas bodegas tradicionales. Hungría produce al año unos cuatro millones de hectolitros, el 70% de los cuales corresponden a vino blanco y el 30% restante a tinto. Con semejante producción queda poco lugar para la importación. A pesar de todo, España domina la lista de proveedores, aunque con cantidades ínfimas.

>> Mejor producir allí
Si esta situación limita, por el momento, el desarrollo de las exportaciones, un campo en el que sí existen oportunidades de negocio para las empresas españolas es el de la inversión.
Vega Sicilia fue una de las primeras empresas españolas en ver, ya en 1993, las posibilidades que ofrecía la buena coyuntura económica del país. Esta bodega probó suerte en la región de Tokaj, famosa por la calidad de sus caldos. COFIDES le prestó el soporte financiero necesario para su implantación fuera de España.

>> El éxito de las burbujas
Hungría, con 10,3 millones de habitantes, es uno de los mayores mercados de Europa de vino espumoso. El consumo estimado es de más de 25 millones de botellas. Aproximadamente el 98% de estas botellas son de origen húngaro, un mercado dominado por productos de precio bajo.
Sin embargo, se espera que el segmento Premium, con un precio de venta al consumidor de unos 5 euros, aunque tenga una participación en el mercado de menos del 1%, crezca próximamente.
En esta línea, Freixenet ha sido una de las empresas españolas pioneras y está presente en Hungría desde 1990.

Zumos de frutas: Es un sector donde existen oportunidades de negocio para los inversores. Esta bebida ha sido, tradicionalmente, muy popular en Hungría, y en los últimos años la tendencia de consumo se orienta hacia los zumos multifruta, multivitamina y a los de alta concentración. Aunque haya posibilidades para los exportadores de concentrados y para los de productos de gama alta, la construcción de una planta de producción propia allí abarataría enormemente los costes.
Refrescos: igual que sucede en casi todo el mundo, este mercado está dominado por las dos grandes multinacionales del sector, Coca Cola y Pepsico, que se encuentran entre las primeras compañías extranjeras que se implantaron en el país.
Aguas minerales: La producción de aguas, que también está participada por grandes empresas multinacionales del sector de bebidas refrescantes y por otras empresas de capital extranjero, es abundante. El consumo se centra en el agua con gas, aunque el agua sin gas está empezando a ser demandada por la población y puede dar oportunidades a nuevas compañías.
Bebidas alcohólicas: la producción local cubre todos los segmentos, excepto el whisky, aunque las calidades suelen ser bajas. No obstante, el consumidor húngaro empieza a demandar más calidad, por lo que se podría introducir otro tipo de productos de gama alta, especialmente brandies, muy del gusto húngaro. También podría tener éxito la introducción de bebidas muy diferentes a las existentes allí, como el ponche o los productos de corte tropical.