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La conexión nórdica y báltica
Dinamarca se encuentra en uno de los focos geográficos europeos
que ha sufrido un mayor
cambio político y económico en la última década.

Es el
punto de unión entre el resto de Escandinavia y el continente
europeo. Esta privilegiada situación geográfica se ha afianzado
con la adhesión de Suecia y Finlandia a la UE, mientras
Noruega e Islandia siguen en la EFTA, y se consolidará con
la apertura de las conexiones terrestres que unirán a Dinamarca
con Suecia y Alemania salvando los estrechos del Øresund
y Fehmarn, respectivamente.
>> El comercio exterior danés,
motor del crecimiento económico
El mercado danés es muy abierto y altamente competitivo,
siendo su grado de apertura comercial exterior del 70% del
PIB.
Su balanza comercial es tradicionalmente positiva. En 1997
y 1998 disminuyó el saldo comercial, lo que condujo
en 1998 al primer saldo negativo de la balanza de pagos
de la década. Se espera que en 1999, el saldo de
la balanza de pagos vuelva a ser positivo.
El comercio
exterior danés se realiza básicamente con:
Alemania, Escandinavia, el Reino Unido, Francia, Estados
Unidos y Japón, pero los intercambios se están
desarrollando rápidamente con varios países
asiáticos, el este de Europa y algunos países
latinoamericanos, los llamados mercados emergentes.
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La distribución de productos y el consumidor danés
El sector de la distribución de bienes de consumo y productos
agroalimenticios en Dinamarca está dominado por las cadenas
de supermercados, con aproximadamente un 85% del volumen
total. Las dos empresas dominadoras de la gran distribución
en el país son FDB y Dansk Supermarked, que suman el 60%.
Las dos características principales del sector de la distribución
en Dinamarca están interrelacionadas como causa-efecto:
1.
el asociacionismo de las diversas cadenas y operadores
independientes en centrales o asociaciones de compras,
2. la existencia de supermercados tradicionales y de descuento,
con una mucho menor variedad de oferta pero a precios
más reducidos, y de los Kiosker y mini-markets, especie
de tiendas de ultramarinos con horarios de apertura más
flexibles y precios más altos.
Estos
dos factores hacen que el consumidor danés sea muy
sensible al precio, y por tanto, a los folletos de ofertas
especiales de las diversas cadenas, que semanalmente recibe
en su buzón. Sin embargo, cuando se enfrenta a la
compra de bienes de lujo o duraderos, esta fijación
por el precio se suaviza.
El consumidor
danés es muy exigente en cuanto a la relación calidad-precio,
el respeto medioambiental y el compromiso
ético con el entorno internacional.
Tres aspectos adicionales a tener en cuenta sobre el mercado
danés:
1.
Es un mercado muy homogéneo en cuanto a nivel social y
de distribución de la riqueza, pero heterógeneo en cuanto
a su composición demográfica: los jóvenes se incorporan
plenamente al mercado a los 18-20 años, y las personas
mayores siguen siendo decisores de compra.
2. Un tercio de la población del país se concentra en
la capital, Copenhague, y alrededores, zona de relativo
mayor poder adquisitivo y más abierta a influencias foráneas.
3. La mujer está plenamente incorporada al mercado laboral.
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