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>> Un brindis complejo
Desde la desmembración de la Unión Soviética y la caída
del muro de Berlín, Hungría se ha dado prisa en integrarse
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Fue uno de los primeros países de la Europa del Este en solicitar la demanda formal de adhesión a la Unión Europea, ingresó en la OCDE en 1996 y este mismo año se convirtió en miembro de pleno derecho de la OTAN. |
en las estructuras políticas, económicas y militares occidentales.

Como
consecuencia de ello, el crecimiento de las relaciones comerciales
con los países europeos del oeste no se ha hecho esperar
y España no ha permanecido ajena a este fenómeno. En los
últimos años el comercio bilateral entre ambos países ha
experimentado un importante desarrollo.
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Se han incrementado las ventas españolas de frutas y productos químicos y farmacéuticos, y han surgido oportunidades de negocio en nuevos sectores. Así, automóviles y sus componentes, electrodomésticos, equipos de hostelería, aparatos de telefonía y azulejos han pasado de un tiempo a esta parte a engrosar la lista de las exportaciones de España a Hungría. |
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Resurge el vino de calidad
Pero un sector parece permanecer todavía ajeno a esta evolución:
el de las bebidas. Aunque los hábitos de consumo han cambiado,
y los zumos y cervezas han cedido posiciones en favor del
vino y los refrescos, las oportunidades de negocio no son
muchas, ya que dos grandes multinacionales se han hecho
con el mercado de bebidas no alcohólicas, mientras que el
del vino está dominado por los productores locales.
En los últimos años está aumentando la producción local
debido al resurgimiento de las pequeñas bodegas tradicionales.
Hungría produce al año unos cuatro millones de hectolitros,
el 70% de los cuales corresponden a vino blanco y el 30%
restante a tinto. Con semejante producción queda poco lugar
para la importación. A pesar de todo, España domina la lista
de proveedores, aunque con cantidades ínfimas.
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Mejor producir allí
Si esta situación limita, por el momento, el desarrollo
de las exportaciones, un campo en el que sí existen oportunidades
de negocio para las empresas españolas es el de la inversión.
Vega Sicilia fue una de las primeras empresas españolas
en ver, ya en 1993, las posibilidades que ofrecía la buena
coyuntura económica del país. Esta bodega probó suerte en
la región de Tokaj, famosa por la calidad de sus caldos.
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"Es
un tipo de vino muy diferente al que producimos nosotros
y amplía nuestra gama de producto. En Tokaj se produce
un vino blanco dulce gracias al botritis, un microbio
que afecta a las viñas de la zona y hace que la uva
se pasifique en la cepa", explica Emilio Álvarez Mezquiri,
consejero de las bodegas. |
COFIDES le prestó el soporte financiero
necesario para su implantación fuera de España.
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El éxito de las burbujas
Hungría, con 10,3 millones de habitantes, es uno
de los mayores mercados de Europa de vino espumoso. El consumo
estimado es de más de 25 millones de botellas. Aproximadamente
el 98% de estas botellas son de origen húngaro, un
mercado dominado por productos de precio bajo.
Sin embargo, se espera que el segmento Premium, con
un precio de venta al consumidor de unos 5 euros, aunque
tenga una participación en el mercado de menos del
1%, crezca próximamente.
En esta línea, Freixenet ha sido una de las empresas
españolas pioneras y está presente en Hungría
desde 1990.
Zumos de frutas: Es
un sector donde existen oportunidades de negocio para los
inversores. Esta bebida ha sido, tradicionalmente, muy popular
en Hungría, y en los últimos años la
tendencia de consumo se orienta hacia los zumos multifruta,
multivitamina y a los de alta concentración. Aunque
haya posibilidades para los exportadores de concentrados
y para los de productos de gama alta, la construcción
de una planta de producción propia allí abarataría
enormemente los costes.
Refrescos: igual que
sucede en casi todo el mundo, este mercado está dominado
por las dos grandes multinacionales del sector, Coca Cola
y Pepsico, que se encuentran entre las primeras compañías
extranjeras que se implantaron en el país.
Aguas minerales: La
producción de aguas, que también está
participada por grandes empresas multinacionales del sector
de bebidas refrescantes y por otras empresas de capital
extranjero, es abundante. El consumo se centra en el agua
con gas, aunque el agua sin gas está empezando a
ser demandada por la población y puede dar oportunidades
a nuevas compañías.
Bebidas alcohólicas:
la producción local cubre todos los segmentos, excepto
el whisky, aunque las calidades suelen ser bajas. No obstante,
el consumidor húngaro empieza a demandar más
calidad, por lo que se podría introducir otro tipo
de productos de gama alta, especialmente brandies,
muy del gusto húngaro. También podría
tener éxito la introducción de bebidas muy
diferentes a las existentes allí, como el ponche
o los productos de corte tropical.
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