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Se demanda calidad
No hay mercado para las tecnologías más simples
pero crece la demanda de equipos sofisticados y de mayor
calidad, ya sean nuevos o de segunda mano.
Las
importaciones procedentes de España llegaron a tener
un peso importante en 1994, pero en los años posteriores
no se consolidó esa situación.
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Proceso de certificación y homologación
A. Si el producto que se pretende comercializar
posee el Certificado CE: el Instituto Checo de Normalización,
Medición y Certificación puede reconocer la certificación
extranjera como homologada con la checa y dar por válida
la documentación técnica y las pruebas ya realizadas.
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En ese caso, el fabricante o el importador puede hacer
la declaración de homologación del producto según
las normas checas, conforme al protocolo, adjuntando
las pruebas ya realizadas y toda la documentación
técnica relativa a la maquinaria. Todo ello traducido
al checo. |
B. Si
el producto a introducir cumple con las normas armonizadas
técnicas checas, que concretan todas las exigencias básicas,
pero no posee el Certificado CE, el fabricante o el importador
puede:
1.
Elaborar la documentación técnica completa
conforme al anexo 3 del Decreto 170 de la Ley 22/1997
y enviarla a un Centro Acreditado para la Homologación
y Certificación, que certificará la recepción
de dicha documentación.
2. Presentar la documentación técnica completa,
conforme al mismo anexo anterior, a un Centro Acreditado
para la Homologación y Certificación que
verificará que las normas técnicas armonizadas
checas han sido correctamente aplicadas y elaborará
un documento acerca de la idoneidad de la documentación
presentada, documento que servirá para la certificación.
3. Presentar el producto (si es fabricado en series) a
pruebas tipo, conforme al anexo 5 del mismo Decreto.
C. Si
el producto a introducir no cumple con las normas checas,
hay que realizar todas las pruebas específicas para las
normas armonizadas checas.
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Los empresarios comentan
Como explica Javier Campo, del Departamento de Exportación
de Intorex, "el checo es un mercado con mucho futuro
a largo plazo."
Para
José Rodríguez, responsable del Departamento
de Exportación en la empresa Barberán "es
muy arriesgado hacer negocios sin contar con una carta de
crédito que garantice los pagos".
Según
Ricardo Llopis, de la Asociación de Fabricantes Españoles
de Maquinaria, Equipos y Productos para la Madera (AFEMMA),
"para las empresas españolas puede resultar
difícil entrar en las redes de distribución
operativas en la República Checa, puesto que los
principales fabricantes alemanes e italianos ya están
bien situados en ellas. La solución a este problema
pasaría por conseguir entrar en el país con un
distribuidor que se acabe de instalar o intentar acercarse
a los antiguos cuando dejen a algún cliente alemán
o italiano".
Y prosigue
"la relación calidad/precio de los productos
españoles es buena, pero la proximidad geográfica
de la República Checa con Alemania e Italia hace
que para estos países sea más fácil
entrar en el mercado checo que para España. De hecho,
empieza a existir una percepción positiva de la maquinaria
española, pero siempre ligada a determinadas empresas,
aunque esto, a la larga, puede llevar a producir una imagen
de conjunto del made in Spain ".
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