N.28
Febrero 2000
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 TRAS LOS PASOS DE ... GERMAINE DE CAPUCCINI  


>> La edad de oro
Los pedidos aumentan y se dota a la planta productiva de amplios laboratorios y salas para la fabricación, así como para el envasado. Y a los dos años Germaine de Capuccini empieza a dar los primeros pasos en los mercados internacionales. "Comenzamos a exportar determinadas líneas de productos a Venezuela. La repercusión que tienen nos lleva a distribuirlas también, de forma esporádica, en otros países de su entorno, tales como Colombia y México", recuerda su hijo Jesús Vidal, quien retomará a partir de ahora el hilo de los acontecimientos.

Un cambio político en Venezuela, que trae consigo la prohibición de importar todos aquellos artículos que no sean de primera necesidad, plantea un dilema en el seno directivo de la compañía española: abandonar un mercado que les proporcionaba grandes beneficios económicos o apostar por él con todas sus consecuencias. "Optamos por montar una planta de producción con maquinaria de segunda mano y por desplazar y formar al equipo que se iba a encargar de aplicar las formulaciones cosméticas", apunta Jesús Vidal. Y de esta forma, en 1985 se inaugura en Venezuela la primera filial fuera de España, Distribuciones Delorme C.A.

Esta medida trae consigo una cascada de decisiones, que cambiarán la fisionomía de Germaine de Capuccini. La más importante de todas ellas es dotarla de una estructura apropiada, por lo que se crea un departamento Internacional en Barcelona y otro Comercial en Madrid. Según Jesús Vidal, "la ubicación geográfica de nuestra planta productiva en Alcoy nos producía cierto aislamiento, lo que dificultaba el contacto con los clientes y nos reducía la capacidad de respuesta ante los cambios que se pudieran producir en el mundo de los negocios. Así que decidimos ubicarnos en las dos ciudades españolas con mayor relevancia económica: Madrid y Barcelona".

Determinación que el tiempo ha definido como acertada: en los últimos diez años, Germaine de Capuccini casi ha triplicado sus ventas nacionales e internacionales. Centros de estética profesional de Portugal, Estados Unidos y Canadá primero, Singapur, Hong Kong, Alemania, Francia e Italia, después, han sido testigos de la ascensión.

Una proyección internacional estudiada y programada al detalle, a través del Plan Estratégico de Consolidación e Internacionalización, que le ha llevado a contar con otra filial en Colombia, Cosmética Profesional S.A., y a recibir el reconocimiento del ayuntamiento de Miami, del condado estadounidense de Dade y de la Asociación Empresarial Venezolana, entre otros.

"Nuestra estrategia de internacionalización ha sido siempre la misma, la que marcó mi madre cuando creó la empresa -explica Jesús-: dirigirnos a las profesionales de la cosmética. Contamos con una importante red de asesoras técnicas que viajan frecuentemente a los diferentes países en los que tenemos representación para dar cursillos de formación a las esteticistas sobre la utilización de nuestros productos".

En otras ocasiones desplazan a Madrid a grupo de profesionales para instruirles en las nuevas aplicaciones y, en ocasiones, a técnicos de los ministerios de sanidad de los países en donde se han de homologar sus productos antes de dar paso a su comercialización. Una delegación de técnicos coreanos visitaba las instalaciones de Germaine de Capuccini el mismo día que conversamos con Jesús Vidal. "Nuestras puertas están abiertas, las visitas a la fábrica suelen acelerar los procesos de homologación porque ya se ha ganado parte de la confianza, el resto está en manos de la composición del producto. En este caso en particular, la entrada en Corea nos facilitaría el acceso a los países del entorno", confiesa Jesús Vidal.

En definitiva, el apoyo incondicional a los profesionales, tanto desde el punto de vista de la formación como de la promoción es la base fundamental de Germaine de Capuccini. Apoyo que se ha traducido muchas veces en la apertura de una delegación en los mercados que han necesitado un soporte especial para despegar. Este ha sido el caso de Estados Unidos, Portugal e Italia. Asegura Jesús Vidal que "una vez que sus productos gozan del reconocimiento de las profesionales de la estética, la oficina ya deja de tener sentido", de ahí el desmantelamiento de las oficinas en los países anteriormente citados.