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El puente del mundo |
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Panamá se lo debe casi todo al canal, el auténtico motor económico del país. Como ejemplo, en 2005, las operaciones vinculadas al canal constituyeron el 18% del PIB y el 41,2% de las exportaciones, y generaron el 28% de los ingresos fiscales, según un estudio de la consultora Intracorp para la Autoridad del Canal de Panamá (ACP). Sin embargo, en los últimos años, la economía panameña se ha desarrollado de forma significativa sobre otras bases, como reconoce José Manuel Fernández de Mata, consejero jefe de la Oficina Económica y Comercial de España (Ofecomes) en Panamá: “Otros sectores han crecido con fuerza, como la Zona Libre de Colón - la segunda zona franca más grande del mundo-, el Centro Financiero Internacional y, más recientemente, el turismo y el sector inmobiliario”. Las actividades en torno al canal, a la Zona Libre de Colón (ZLC) y al Centro Financiero Internacional orientan la economía al sector servicios, muy maduro, enfocado a la exportación y que representa alrededor del 75% del PIB. Por el contrario, en Panamá apenas existe base industrial y ésta se limita casi exclusivamente a las manufacturas agroalimentarias. El sector agrícola está más desarrollado y es uno de los principales generadores de empleo.
Al despegue económico ha contribuido el aumento de los flujos internacionales de comercio, sobre todo de China; el desarrollo de las infraestructuras y el boom inmobiliario; la estabilidad política, la utilización del dólar y el modelo de economía de libre mercado. Eso sin contar lo que aún está por llegar, la ampliación del canal, que supondrá la inversión de más de 5.000 millones de dólares en los próximos 7 años. Los efectos de la creciente prosperidad económica se constatan ya en los números: en agosto de este año el desempleo fue del 6,3%, más de dos puntos menos que en el mismo período de 2006. También las cuentas públicas se han saneado, ya que el año pasado registraron el primer superávit de los últimos diez años. Pero el fulgurante crecimiento ha motivado una concentración de la riqueza en pocas manos; no existe clase media y casi el 40% de la población está por debajo del umbral de la pobreza. Otro dato desalentador es el progresivo repunte de la inflación. La subida de precios se explica principalmente por el alza del petróleo y de las materias primas, lo que ha obligado al Gobierno panameño a incrementar la importación de algunos alimentos básicos.
En Panamá existe una doble actividad de comercio exterior a través de la Zona Libre de Colón, que mueve un volumen de importaciones y reexportaciones similares al PIB del propio país. Esto multiplica las posibilidades de Panamá como plataforma comercial. Aunque España es el primer socio europeo de Panamá, las exportaciones españolas representan un insignificante 2%. Para Fernández de Mata las razones de esta discreta presencia radican “en la competencia de los países de Extremo Oriente, sobre todo de China, y en la apreciación del euro respecto al dólar, lo que, unido a la fuerte presencia comercial de EE UU, deja poco margen de maniobra”. Sin embargo, la expansión de algunos sectores de la economía, en especial de la construcción, está generando nuevas oportunidades de exportación en segmentos como el de materiales de construcción, bienes de equipo y bienes de consumo; y, lo que es más importante, frente a la preferencia generalizada por el producto barato, empieza a surgir una demanda de productos de gama media-alta, donde España tiene mucho que ofrecer.
La envergadura de estos proyectos está atrayendo de forma significativa la inversión extranjera directa, que en 2006 alcanzó los 2.560 millones de dólares, más del doble del año anterior. A ello contribuyen también las facilidades que el Gobierno panameño ofrece a la inversión extranjera, con notables ventajas fiscales, sin olvidar la seguridad que aporta el dólar y la estabilidad de la que goza el país. EE UU sigue siendo el principal inversor extranjero, responsable de casi el 20% de la IED que recibe Panamá; en segundo lugar se sitúa España, con un 10,7%, seguida de Hong Kong (5%), Colombia (4,9%) y Japón, (3,8%), según los datos de IED acumulada entre los años 2000 y 2004. A pesar de la hegemonía estadounidense, España está bien situada: la consultora TYPSA ha resultado adjudicataria de la gestión integral del programa de ampliación del canal; a su vez, ACS, FCC, Acciona y Sacyr se han precalificado para competir por el contrato de construcción del tercer juego de esclusas. Además de la ampliación del canal, otros proyectos son susceptibles de generar oportunidades para las empresas españolas:
Prometedor es también el sector inmobiliario por el auge de la vivienda residencial y el fuerte desarrollo del turismo. Empresarios españoles del sector en Panamá aseguran que el mercado se encuentra en un ciclo de expansión similar al experimentado por España hace algunos años.
A la fluidez de las relaciones institucionales se añade la buena reputación de España en Panamá: “La imagen de España es la de un país dinámico y económicamente maduro con gran capacidad de inversión en el exterior”, confirma el consejero jefe de la Ofecomes. Del mismo modo, Alfonso Fidalgo, director para Centroamérica de TYPSA, destaca que “aunque Panamá tiene grandes influencias de EEUU en su forma de vida y de pensar, existe una gran comunidad de origen español que mantiene la proximidad a España y a sus productos”.
En la edición en papel de El Exportador se ofrece una relación de los sectores de actividad en Panamá con mayor potencial para las empresas españolas.
Country Report: Panama
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