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Aunque a muchas personas les guste conservar las tradiciones, lo normal en el mundo de la bebida es que las costumbres evolucionen en la misma medida en la que los degustadores van ganando en edad. Entre las personas jóvenes triunfan las bebidas nacionales, en muchos casos, por razón de precio, pero según aumentan sus recursos económicos la afición pasa a promover la importación, ya sea de Rusia, Escocia o el Caribe. Un poco más tarde, algunos amigos empiezan a hablar de cosas raras, como vinos en botella de cristal, sidras y espumosos de diversa procedencia y precio. Y como la edad no da para más, las botellas que compramos para agasajarlos no se acaban en una noche.
Quizás eso sea bueno, pero la consecuencia inmediata es que este tipo de bebidas pierden, una vez abiertas, vertiginosamente las cualidades que las hacen más apetecibles. Hasta ahora, porque la empresa española Idea&Jit ha desarrollado una serie de tapones herméticos que evitan esta, sin duda en muchos casos, irreparable merma. Y además ha decidido compartir su invención en los principales mercados del mundo. Sin duda, toda una idea. JORGE GONZÁLEZ FERNÁNDEZ
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