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INDUSTRIALES
Infraestructuras de transporte en Turquía. La telaraña  


Turquía cuenta con una infraestructura de transporte consolidada. Tiene una extensa red de carreteras, de más de 60.000 kilómetros, y posee una oferta razonable de puertos y aeropuertos. El único defecto es que el ferrocarril se ha visto relegado a un segundo plano. Apenas se ha invertido en este medio de transporte desde 1950, y el tren sólo absorbe el 5% del tránsito de mercancías y el 7% del de pasajeros.

No obstante, esta basta red se ha visto superada por seis años de crecimiento económico sostenido. El aumento del parque móvil y de los intercambios comerciales debidos al dinamismo económico han traído consigo la congestión de las carreteras. Para adaptar sus infraestructuras a la nueva situación económica, el Ejecutivo ha diseñado un Plan Maestro del Transporte y ha establecido un ambicioso programa de inversiones. Además, está reformando la legislación, la estructura de gestión y el sistema de construcción de las infraestructuras.

Una cesta con agujeros
El Gobierno desea conectar todos los puntos de la geografía turca a través de una red de transportes intermodal. Para conseguirlo, está incrementando año a año la inversión en este ámbito. El Ministerio de Transportes, que en 2008 invertirá 2.680 millones de liras turcas (1.550 millones de euros) en la construcción de infraestructuras, prevé mejoras en todos las ramas del transporte: marítimo, aéreo, ferrocarril y por carretera. Sin duda, el más beneficiado de todos los sectores será el tren, ya que el Ejecutivo pretende unir las ciudades más importantes del país con la capital administrativa, Ankara, a través de vías férreas.

En relación con el transporte aéreo, el medio de transporte que más ha crecido en los últimos cinco años, las autoridades turcas desean mejorar la oferta disponible con la renovación de terminales, la construcción de nuevas pistas y la mejora de los accesos. El Ejecutivo ha manifestado su deseo de privatizar la gestión aeroportuaria progresivamente y de construir las nuevas terminales a través de proyectos BOT.

Continuará también en 2008 el proceso de privatización de la gestión de puertos marítimos. A los de Tekirdag, Antalya, Marmaris, Alanya, Çesme, Trebisonda y Kusadasi, cuya gestión ya ha sido cedida, se añadirán a lo largo de este año las operaciones de los puertos de Bandirma, Derince, Mersin, Iskenderum, Esmirna y Samsum.

Las carreteras seguirán siendo objeto de los mimos del Ministerio de Transportes, aunque, en lugar de invertir en la construcción de nuevas vías, las autoridades se esforzarán por mejorar la infraestructura existente y, en concreto, la seguridad de las carreteras.

Así mismo Estambul está siendo el escenario de multitud de proyectos destinados a agilizar los desplazamientos dentro de la ciudad, para lo que la Municipalidad invertirá más de 2.000 millones de liras turcas (1.160 millones de euros) en 2008.

El proceso
La política de construcción de la red turca de transporte se fragua en la Dirección General de Construcción de Ferrocarriles, Puertos y Aeropuertos (DLH, en sus siglas en turco) desde donde el director adjunto Ahmet Kushanoglu nos enumera cuáles son las prioridades de su Ministerio en relación con la construcción de infraestructuras de transporte y nos explica su método de trabajo. “El ministerio responsable define sus necesidades, los proyectos o el campo donde quiere realizar la inversión. Tras su aprobación por la Organización Estatal de Planificación (SPO, por sus siglas en inglés), saca a concurso el estudio de viabilidad del proyecto. El concurso lo gana la empresa que ofrece el mejor precio y que tiene capacidad técnica suficiente para realizar el proyecto. Después de la finalización del estudio, se convoca un nuevo concurso para elegir a la empresa que llevará a cabo el proyecto”, nos cuenta de carrerilla Kushanoglu, dibujando un panorama que no parece diferenciarse mucho del de otros países donde el Estado juega un papel preeminente en la financiación de las infraestructuras.

A pesar de ello, Kushanoglu subraya que la institución a la que representa está cambiando de raíz la forma en que se construyen infraestructuras en Turquía. Como está sucediendo en otros países, las autoridades están buscando vías para que el Estado deje de asumir la financiación de obras públicas. El Gobierno turco busca fuentes ajenas de financiación, como privatizaciones, la transferencia de derechos de operación (TOR, por sus siglas en inglés), proyectos que adjudican la construcción y la gestión de las instalaciones a la misma empresa (BOT, siglas de Build, Operate, Transfer) o participaciones público-privadas (PPP).

PPP al rescate
El Gobierno turco es consciente de las ventajas que podría aportar la fórmula PPP en el ámbito de las infraestructuras. Una comisión del Parlamento está ultimando, en colaboración con la DLH, un
proyecto de ley
que refinará el marco legal para construir infraestructuras a través de este método de financiación.

De hecho, cuando hablamos de infraestructuras, Turquía se mira en el espejo de sus vecinos de la UE. Y, cuando los socios del Club Comunitario tienen que hablar de las obras públicas turcas, las juzgan con sus criterios. Así, el último informe de la Comisión Europea sobre el avance de las negociaciones con Turquía delata una serie de deficiencias en materia de competencia en los concursos públicos.

Con el aval de organismos internacionales
La construcción de infraestructuras de transporte lleva con frecuencia aparejada una impetuosa necesidad de financiación. Sin embargo, en el caso de Turquía, se ha visto en parte rebajada por el apoyo de organismos internacionales.

El inicio de las negociaciones para la entrada de Turquía en la UE le ha permitido beneficiarse de los fondos de los programas de preadhesión -instrumentos IPA y PHARE-. En concreto, Turquía recibe todos los años alrededor de  250 millones de euros para proyectos de desarrollo regional. Los proyectos de infraestructuras, incluidos dentro de esta área, absorben alrededor del 30% este presupuesto.

La adhesión a la UE permitiría a Turquía beneficiarse de los fondos estructurales. Este instrumento financiero, orientado principalmente a fomentar la cohesión económica y social de los miembros, tiene como uno de sus objetivos principales mejorar la red de infraestructuras de transporte.

Las cifras de fondos comunitarios recibidos por los países recién incorporados a la Unión son un buen ejemplo de las posibilidades de Turquía.
No sólo la UE está implicada en la financiación de proyectos en Turquía. El Banco Europeo de Inversiones (BEI) ha financiado en los últimos siete años proyectos por valor de 7.000 millones de euros, con el objetivo de facilitar la preparación de Turquía para la integración. Por último, el Banco Mundial ha implementado una Estrategia Global de Asistencia para Turquía, que pretende reducir su vulnerabilidad económica y evitar que vuelvan a producirse crisis como la de 2001. En el marco de esta estrategia, el Banco Mundial ha prestado a Turquía 6.600 millones de dólares (4.500 millones de euros) en el período comprendido entre 2003 y 2007.

Know-how español
Así pues, el Gobierno turco trata de introducir un marco legal de referencia para la construcción de infraestructuras de transporte en colaboración con el sector privado, un ámbito en el que las empresas españolas están jugando un papel líder en Latinoamérica, Europa y Norteamérica. “Para nosotros Turquía es un país atractivo porque aquí podemos aportar nuestra experiencia técnica en proyectos de infraestructura con un valor añadido. Hay que desarrollar una red amplia e importante y, en ese contexto, las empresas españolas tienen mucho que aportar”, destaca el encargado de la empresa OHL en Turquía, el director de área Mariano Bolgiani.
Por su parte, CAF, que acaba de abrir una sucursal también en Ankara, está afianzando su posición como uno de los suministradores de material ferroviario.

El buen presente y el prometedor futuro del mercado de infraestructuras de transporte no sólo entusiasma a las constructoras. También atrae a compañías del área de la logística, como Transfesa, y a empresas de consultoría e ingeniería, como Prointec, Euroestudios y Eptisa.

Afincados en Turquía
Eptisa lleva poco más de un año instalada en Turquía. Por el momento, se ha abierto camino al adjudicarse dos proyectos de infraestructuras relacionados con el medio ambiente, pero también está interesada en las infraestructuras de transporte. Pedro Altube, director general de Eptisa, destaca la necesidad de abrir una delegación en el país euroasiático es el común denominador de todas estas empresas. Ello se debe principalmente a que Turquía se encuentra en una fase de evolución, en la que es fundamental contar con buenos contactos para estar al día de todas las transformaciones.

 Por su parte, las autoridades turcas, en su afán por atraer la inversión extranjera, han cambiado la Ley sobre Inversiones Extranjeras para igualar los derechos de las compañías internacionales a los de las empresas turcas. En el caso de los empresarios españoles, existe además otro elemento de atracción: Turquía y España tienen un acuerdo para evitar la doble imposición.

Afincarse en Turquía no es una tarea fácil, pero compensa. Según Altube, “el mercado turco es muy exigente, en el sentido de que hay mucho trato directo. Los empresarios turcos agradecen el trato personal. Es un país mediterráneo y son muy hospitalarios. Les gusta que vengas, que te sientes con ellos, que hables del proyecto del día a día y que vean interés”. En resumen, si no queremos perder el tren, nos toca hacer las maletas.

Documentación
A Transportation Plan Strategy for Turkey
Ed. ITU, 2005, 480 págs., en inglés