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Cuestión de cercanía
A nadie se le escapa el tremendo boom inmobiliario ni el proceso de urbanización acelerada que viven los Emiratos Árabes Unidos (El Exportador Digital, nº 100), que ha arrojado en 2007 un saldo total de 334 billones de euros en proyectos de construcción, destinados mayoritariamente a la creación de infraestructuras turísticas. El país acapara cerca del 39% de los proyectos de expansión urbanística que se acometen en la región del Golfo.
El sector residencial es el que ofrece más posibilidades de trabajo a los recién llegados. No obstante, entrar en estos negocios implica renunciar a muchas de las dinámicas y operativas que rigen el mercado arquitectónico español. Según Lorenzo Barrionuevo, miembro del equipo de arquitectos de Arqtel, el proceso de implantación y validación de un proyecto en este país “es extremadamente difícil, requiere muchos contactos y exige presencia sobre el terreno durante un período considerable de tiempo”.
El factor de la cercanía facilita enormemente la labor. Esta visión la comparte Saleh Al Mansouri, miembro del equipo de Desarrollo de Negocios del grupo inversor e inmobiliario local Almoosa, que recalca el valor de la confianza en las negociaciones iniciales e insiste en que “un error frecuente de los estudios de arquitectura europeos consiste en buscar un proyecto en los Emiratos antes de haber abierto una oficina en el país”.
Abaratar precios
El proceso para operar en el país implica numerosos trámites, sobre todo en el punto de partida. Para obtener la licencia, es necesario contar con un socio que debe cumplir dos condiciones: ser de nacionalidad emiratí, y poseer un elevado número de años de experiencia en el mercado local. El cumplimiento de este segundo requisito resulta a veces inasequible y una alternativa es trabajar directamente para un estudio de arquitectura local.
Según Néstor del Pozo, representante del estudio A-Cero en Dubái, “en las negociaciones se echa en falta la búsqueda del beneficio mutuo; los promotores locales son los que llevan las riendas en todo momento y fuerzan mucho para abaratar precios, pero también son conscientes de que necesitan la frescura de las ideas arquitectónicas occidentales”, lo que en última instancia equilibra el poder negociador de cada parte.
El proceso para que un estudio extranjero saque adelante un proyecto en Emiratos Árabes Unidos consta de cuatro fases:
- El diseño conceptual.
- El diseño esquemático.
- La aportación de la documentación legal y técnica.
- La licitación final de la obra.
Entes locales y arquitectos extranjeros se necesitan mutuamente a la hora de pasar por las cuatro fases y culminar el proyecto. A esta necesaria simbiosis se refiere Del Pozo, quien explica que “el local sabe qué hay que hacer para que el proyecto final sea aprobado por la Administración, y por lo tanto es el encargado de ocuparse de la tercera y cuarta fase del proyecto; las dos primeras son de tipo creativo y corresponden por entero al arquitecto extranjero”.
Mercado global
El mercado emiratí constituye una plataforma inigualable hacia un mercado global. Desde Dubái es posible lanzar proyectos en muchas economías emergentes, especialmente en Oriente Medio y el Sur de Asia. A su vez, el potencial del mercado local no se limita a Dubái, sino que otros emiratos también están experimentando un gran crecimiento. El aumento de la población y la inmensa capacidad financiera de los inversores ha permitido que la zona desarrolle un estilo arquitectónico peculiar, que brinda la oportunidad de acometer proyectos que serían impensables en mercados como el europeo. Sin embargo, el sistema se basa en la aceleración de la rentabilidad y los beneficios, lo que conlleva la pérdida de calidad de los trabajos.
Al plantearse trabajar en Emiratos Árabes Unidos, el arquitecto español debe saber que no disfrutará de su principal ventaja competitiva. Esto se debe a que en Emiratos Árabes Unidos los proyectos arquitectónicos se abordan según el sistema anglosajón, de forma que el arquitecto pierde sus competencias técnicas, que quedan encomendadas a un ingeniero.
Especialización arquetípica
En el mercado local, la arquitectura se percibe como un mero negocio, no como un elemento cultural. En general, los promotores locales desconocen la realidad y la diversidad de estilos de la arquitectura europeos, lo que les lleva habitualmente a guiarse por estereotipos que les son familiares. Un ejemplo de esta asociación con esquemas arquitectónicos temáticos son las villas de estilo mediterráneo.
Según Al Mansouri, la construcción de villas de estilo mediterráneo es uno de los negocios que mayores posibilidades ofrece al arquitecto español, no sólo por la enorme demanda existente, sino también porque al cliente árabe “experimenta una gran afinidad cultural, unos lazos comunes que hacen que este tipo de construcciones resulten ideales para el arquitecto español, que es bienvenido en este nicho del mercado local”. En un sondeo con diversos promotores locales, Al Mansouri señala que “al menos un 20% de los promotores locales nunca ha entrado en contacto con la arquitectura española; a su vez, existe la percepción generalizada de que esta no puede competir por precio” en un mercado que busca permanentemente la rentabilidad instantánea y el abaratamiento.
Es cierto que algunas empresas españolas están consiguiendo introducirse en el mercado emiratí con proyectos de considerable entidad. Sin embargo, los negocios en el mercado de la arquitectura local siempre implican pasar por el citado tamiz de negociaciones para entrar en un modelo que prima la rapidez sobre la calidad pero que, en términos de crecimiento cuantitativo, constituye uno de los mercados con más oportunidades de cuantos existen en este momento.
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