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ISRAEL
Entre amigos | 1 | 2 |


Acaban de cumplirse 20 años desde el establecimiento de relaciones diplomáticas entre España e Israel. Las relaciones económicas y comerciales son relativamente importantes, pero el aprovechamiento de la buena imagen de España entre los israelíes se resiente, en ocasiones por prejuicios sin excesivo fundamento.

Unos recursos naturales muy escasos y una población que supera ligeramente los siete millones de habitantes no son óbice para que Israel sea hoy la cuarta economía del Gran Oriente Medio. Su gran ventaja cualitativa se encuentra en su gran desarrollo tecnológico y en el alto nivel educativo, lo que le permite tener uno de los mayores potenciales de desarrollo de la región.

La crisis económica que sufrió Israel a principios de está década, provocada precisamente por el surgimiento de una nueva Intifada palestina en octubre de 2000 (ver El Exportador Digital nº 75) fue la peor de su historia. La situación mejoró hacia finales de 2003, para confirmarse una clara recuperación en 2004. La economía israelí marchó ya viento en popa en 2005, logrando un crecimiento en términos reales del 5,2%.

Y llegamos a 2006. En opinión del consejero económico y comercial de la Embajada de España en Tel Aviv Francisco Balaguer, “el inicio del año puede ser calificado de espectacular. El primer semestre, hasta que se produjo el conflicto libanés, estaba superando las previsiones macroeconómicas más optimistas. Las consecuencias económicas del conflicto bélico han sido plenamente absorbidas por una economía pujante y saneada”.

Algunos de los empresarios españoles que mantienen relaciones comerciales con el país piensan que la situación de inestabilidad permanente no debe ser una barrera para los negocios: “Los israelíes están muy acostumbrados a este tipo de situaciones y eso hace que la economía del país, en general, no se resienta de forma grave”.

A falta de datos definitivos, se espera que el PIB haya aumentado entre el 4,5% y el 5% en 2006.

Abierta al exterior con limitaciones
Con un comercio exterior que supone en torno al 90% de su PIB, la economía israelí tiene un amplio grado de apertura exterior. Su régimen de comercio se encuentra liberalizado, excepto para la importación de productos agrícolas, que continúa protegido en cierta medida. Los productos agrícolas procedentes de la UE continúan sujetos a restricciones cuantitativas.

Existen, además, otras limitaciones a las importaciones de productos alimenticios:

  • Impuestos especiales que pueden encarecer las importaciones.
  • No se reconocen automáticamente los certificados y análisis de laboratorios europeos.
  • Diversos requisitos fitosanitarios dificultan la exportaciones de ciertas frutas frescas.
  • Por motivos religiosos, la importación de cárnicos y derivados precisa de un certificado
    kashrut o kosher.
  • No está autorizada la importación de carne de cerdo y sus derivados.
  • El importador israelí debe presentar un certificado de la autoridad sanitaria del país de origen de la mercancía.

Finalmente, existen ciertas limitaciones en el ámbito de las compras del sector público que favorecen ligeramente a las empresas israelíes en perjuicio de las extranjeras.

Con todo, en opinión de Francisco Balaguer, “el mercado israelí, sin ser de gran dimensión cuantitativa, es bastante dependiente de los suministros exteriores, su renta disponible es alta y también lo es la propensión al consumo de sus habitantes”.

Rápida evolución
En el mercado israelí, la distribución se lleva a cabo, generalmente, a través de agentes, importadores especializados e importadores mayoristas. La figura del agente comercial es habitual, principalmente, en los productos agroalimentarios. En otros sectores, sin embargo, es preferible tratar directamente con el comprador.

El sistema de distribución está cambiando de forma vertiginosa, introduciéndose cada vez más las figuras de los centros comerciales y las grandes superficies especializadas en productos determinados.

Desde la Oficina Económica y Comercial de España (Ofecomes) en Tel Aviv se subraya que “dada la reducida extensión geográfica de Israel, es conveniente nombrar a una sola empresa que se encargue de abastecer todas las zonas”. Normalmente, las empresas locales suelen solicitar la exclusividad para la comercialización de los productos.

Las tres grandes cadenas de distribución del país sólo comercializan alimentos y productos kosher. De todas formas, durante los últimos años, han surgido algunas cadenas de importación orientadas a productos no kosher.

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