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El euro, en su justa medida |
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Al margen de eso, hay que tener en cuenta que más del 60% de nuestras ventas al exterior se producen en la zona euro (ver sección En cifras). En otras palabras: el papel que juega el tipo de cambio sobre el grueso de las exportaciones españolas es, a primera vista, limitado. Paul Isbell, analista de Economía Internacional para el Real Instituto Elcano, incide en que “España es uno de los países más integrados con los miembros de la zona euro, mucho más que otros países europeos. En este sentido, el sector exterior español está algo más protegido que el de los socios de la zona euro a la volatilidad del tipo de cambio, como es el caso de Italia, Francia o Alemania”. Asimismo, Isbell considera que “para ver el tema en su justa proporción, sería útil comparar la situación actual con lo que ocurriría con la peseta. La misma dinámica”. Sin embargo, es indudable que para al menos una cuarta parte de nuestras exportaciones el tipo de cambio es un factor muy a tener en cuenta. Balbino Prieto, presidente del Club de Exportadores e Inversores, tiene claro que “incluso con el euro en condiciones normales nosotros estaríamos produciendo con unos costes muy superiores a los que existen en China, India y otros países de la propia UE”. Así pues, la contribución negativa del tipo de cambio, sumada a otras variables, ha servido para hacer más evidente una serie de problemas estructurales que ya existían y a los que se enfrenta el sector exterior español, a saber:
“El euro ha sido un factor negativo determinante en la caída de las exportaciones de calzado fuera de la zona euro, con una reducción de nuestra cuota de mercado en Estados Unidos superior al 30% en volumen y en valor. Las ventas en países sudamericanos como México, Chile, Brasil han tenido un comportamiento similar al de EEUU”, explica Javier García, director comercial de la Federación de Industrias del Calzado Español (FICE). En el caso del mueble, Enrique Pérez, presidente de Asociación Nacional de Industriales y Exportadores de Muebles de España (ANIEME), confirma que “Los empresarios ven que el mismo producto comercializado ahora ha sufrido un encarecimiento en el precio de hasta un 30 ó un 40%”. Desde el sector agroalimentario, Juan Vicente Gómez, director de la Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador del Aceite de Oliva (ASOLIVA) explica que “las exportaciones a países fuera del área euro habrían sido mayores si no se hubiese dado esta fortaleza de nuestra moneda”. Por su parte, Jaime Palafox, director de Promoción Exterior de la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB), califica como “muy positiva” la evolución de las exportaciones del sector desde la entrada en vigor del euro, con un incremento del 50% en ese período. No obstante, 2004 fue un mal año, aunque para Palafox, esto no es atribuible al tipo de cambio en exclusiva: “Nos preocupan más algunos aspectos que consideramos estructurales como la aparición de nuevos competidores y una cierta debilidad en la inversión promocional”. Por su parte, la industria química española ha soportado mejor la apreciación de la moneda única frente al dólar. Sus exportaciones registraron un crecimiento acumulado del 57% entre 1999 y 2003. Esta tendencia ha continuado al alza en 2004 a pesar del tipo de cambio. Francisco Belil, presidente de la Federación Empresarial de la Industria Química Española (FEIQUE), asegura que “nos hemos visto beneficiados por un aumento de la demanda, consecuente con el crecimiento económico que se ha experimentado especialmente en China y el Sudeste Asiático”. Una situación parecida ha vivido la industria siderúrgica. Según destaca Andrés Barceló, director de Mercados de la Unión de Empresas Siderúrgicas (UNESID), “2004 ha sido el mejor año de la industria siderúrgica en todo el mundo. En 2005 hemos tenido otros problemas; no el euro. Ya me gustaría a mí que fuera el euro el único problema”. En cuanto al sector estrella de las exportaciones españolas, la automoción, el impacto del tipo de cambio sobre sus ventas ha sido realmente mínimo. De la mano de la automoción van los componentes para vehículos, una de las industrias más dinámicas durante los últimos años. José Antonio Jiménez, director general de la Asociación Española de Fabricantes de Equipos y Componentes para Automoción (SERNAUTO), aclara que el “la alta calidad de nuestros productos y sus precios todavía en márgenes competitivos hacen que la oferta española siga siendo atractiva”. A quienes sí parece haberles perjudicado el tipo de cambio de forma importante ha sido a algunos productores de bienes industriales y de equipo. Tanto la Asociación Española de Fabricantes de Herramientas de Mano (HERRAMEX) como la Asociación Española de Exportadores de Equipos para Manipulación de Fluidos (FLUIDEX) culpan a la alta cotización del euro de la disminución de sus ventas en América y en Asia. En la misma tesitura se encuentran los fabricantes de baldosas cerámicas que han notado especialmente cómo la debilidad del dólar ha reducido sus exportaciones a Estados Unidos y América Latina. Pero un euro fuerte también tiene sus ventajas. La más importante es que genera una capacidad de compra mayor sobre aquellos bienes que están valorados en monedas con respecto a las que nuestro tipo de cambio es favorable, por ejemplo el petróleo, que está vinculado a la cotización del dólar.
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La clave: ser diferentes |
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Es cierto que el tipo de cambio no ha afectado a todos los sectores por igual y que existen otros factores que han perjudicado tanto o más que la fortaleza del euro a las exportaciones españolas. Pero, ¿cómo han reaccionado los diferentes sectores ante el problema? La primera decisión ha consistido en recortar los márgenes esperando que los vientos vuelvan a soplar favorables. La cuestión es que no se pueden reducir los beneficios indefinidamente. Como consecuencia, la segunda medida ha sido tratar de diferenciar sus productos de los que ofrece la competencia para colocarlos entre las gamas altas del mercado. Contrariamente a lo que pudiera esperarse, el escaso crecimiento de las economías de la UE y la saturación de su mercado interior hacen preferible mantener las exportaciones en países con un alto potencial de crecimiento, a pesar de que el tipo de cambio les perjudique. La idea de un shock, de un desbarajuste o de cierta confusión, parece justificar lo ocurrido en 2003. Asimismo, da la sensación de que, pasado el susto, los sectores que tenían una buena posición en su mercado han visto cómo los importadores aceptaban poco a poco una subida en el precio del producto.
Parece claro que, en general, las ventas españolas en el exterior se resintieron en 2003. Sin embargo, no se puede culpar de ello exclusivamente al tipo de cambio ya que en algunos países la tendencia negativa de nuestras exportaciones había comenzado años antes. Asimismo, los buenos resultados de 2004 relativizan el papel jugado por la apreciación del euro e indican la existencia de factores más relevantes como, por ejemplo, la demanda internacional. En lo que sí ha contribuido, indudablemente, la fortaleza de la moneda única es en reforzar y acelerar los procesos de diferenciación de los productos españoles, empujando a las empresas a invertir en más calidad, diseño y valor añadido para seguir siendo competitivas. (La presente información está extraída de un artículo realizado en el marco del curso de formación para becarios en periodismo especializado en internacionalización de la economía española del ICEX 2005-2006.)
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