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El Gran salto al consumo |
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El Delta del Río Perla (DRP) es el área de la provincia sureña de Guangdong formada por los municipios de Guangzhou, Dongguan, Jiangmen, Zhuhai, Foshan, Shenzhen, Zhongshan y las zonas urbanas de Huizhou y Zhaoqing. Y entre 1980 y 2004 ha registrado una media de crecimiento del 16,24%, frente al 12,87% del área conocida como el Delta del Yangtsé.
No obstante, el parto de este formidable motor económico no se habría producido sin el concurso de la Regiones Administrativas Especiales de Macao y, sobre todo, Hong Kong, que sumadas al DRP resultan en el Gran Delta del Río Perla (GDRP).
El sector de Jon Amutxastegi, el juguete, es muy significativo de lo que ha pasado en las últimas dos décadas en la zona: “En los 70 existía una industria del juguete fortísima en Hong Kong, pero los salarios empezaron a subir, el suelo se encareció y los problemas coincidieron con la liberalización de Guangdong”. Hoy en día, Sanja produce en Guangdong, provincia que, por cierto, fabrica alrededor del 80% de los juguetes del mundo. En Hong Kong se han quedado otras fases del producto. Esta deslocalización al otro lado de la frontera se ha producido en todos los sectores. Las facilidades cada vez mayores para el flujo de productos entre China y el resto del mundo están empujando la apertura comercial del país, hasta un punto en el que incluso el consumidor medio español empieza a estar al tanto de las novedades en el comercio internacional con China. Francisco Soler es el representante del Banco Popular en Hong Kong y buen conocedor de las áreas en las que la Región Administrativa Especial es fuerte. “China todavía está lejos de proporcionar la seguridad jurídica y fortaleza financiera que atesora Hong Kong.” Por ello, Soler cree que la manera de utilizar Hong Kong para hacer negocios en China es “usarlo como base económica, financiera y de conocimiento del mercado chino”. A su juicio, “se trata de una estrategia más conservadora, pero más adecuada para el tamaño de las empresas españolas, que deben ir pasito a pasito”. La fortaleza del sistema financiero ha sido una de las razones del fundamental papel inversor de Hong Kong durante las dos décadas que han transcurrido desde el inicio de la liberalización china, con una cuota del 70% del total de la inversión del DRP entre 1985 y 1999. Hoy en día la cuota es sensiblemente menor a causa de la progresiva liberalización legal y fiscal del país.
A pesar de que las autoridades chinas pueden llegar a calificar como alta tecnología hasta un reproductor de DVD, la realidad es que están intentando aumentar el valor añadido de la producción, tradicionalmente basada en el trabajo intensivo y barato de personas venidas desde el interior de China hasta Shenzhen. Li explica que “se están haciendo esfuerzos para desarrollar industrias como la bioingeniería o la biomedicina”. Guillermo García, director de Marketing de Nicolás Correa, empresa productora de máquina herramienta instalada en Shenzhen, insiste en la necesidad de tener buenos contactos para hacer negocios en el país, ya que “la distancia psicológica entre China y España es brutal, la corrupción debe tenerse muy en cuenta y el 90% de los concursos está precocinado”. Además García identifica otro sutil problema, íntimamente relacionado con la imagen país de España. “Si el encargado chino de comprar una máquina, por ejemplo, compra japonés y la máquina se estropea, nadie le dirá nada, porque todas las empresas compran japonés. Sin embargo, si compra español, se la está jugando. Porque si se estropea, le podrán echar en cara que no compró japonés o italiano.” En 1980, el conglomerado formado por Shenzhen y Dongguan tenía cerca de 1.000 millones de yuanes de PIB, una cifra ligeramente inferior al formado por Zhuhai y Zhongshan. Favorecidos por la cercanía con Hong Kong, Shenzhen y Dongguan han multiplicado su PIB conjunto por 300 en 20 años, mientras que Zhuhai y Zhongshan lo han hecho por 60. Estos datos parecen favorecer a Shenzhen en la decisión de un posible establecimiento en la zona. Sin embargo, Copreci, un fabricante español de componentes para electrodomésticos perteneciente al Grupo MCC, se decidió por Zhuhai. “Se puede decir que hemos utilizado como ventaja el hecho de que Zhuhai no tenga el punch que tienen otras ciudades”, afirma José Luis Fernández, director de proyectos de la empresa.
La empresa se dio dos años de tiempo para ir haciendo mercado y dándose a conocer, pero ya tiene tres proyectos acordados. A su juicio, para hacer negocios en China, “hay que estar aquí”. A pesar de que la de Guangzhou es una de las historias más exitosas de la China moderna, no todo son facilidades y riqueza fácil. Ángel Navarro explica las dificultades del país desde su despacho en la Cámara de Comercio de España en Guangdong, ubicada en Foshan. “Yo, en cuanto leo en un estudio de mercado que China es un mercado potencial de 1.300 millones de personas empiezo a sospechar”, asegura. “China no es un mercado, son muchos mercados, y eso se nota en la distribución”.
Y, aunque parezca paradójico, otro de los problemas de la zona es la falta de fuerza laboral. Según los datos que maneja Navarro, “la industria local tiene un déficit de dos millones de trabajadores”. El fenómeno es complicado. Una de las zonas más desarrolladas del país, con mayor número de trabajadores del mundo, tiene un déficit importante de mano de obra a causa de su propio éxito. El sueldo mínimo interprofesional en Guangdong es de 700 yuanes al mes.“Si a un campesino del norte le ofrecen 150 yuanes menos pero sin moverse de casa, pues casi le merece la pena quedarse”, explica el Presidente de la Cámara. Por eso, cada vez más plantas están siendo trasladadas al norte de Guangdong o a las provincias limítrofes. Fuera del Delta, este fenómeno está fertilizando poco a poco zonas que no habían tenido acceso a la inversión extranjera. Y dentro está creando una masa crítica de personas con dinero en el bolsillo y deseosos de consumir productos de calidad. Estas personas son la avanzadilla de lo que será la sociedad china dentro de algunos años, personas que viajan al extranjero, que visitan Hong Kong para saber lo que está de moda y que se gastarán dinero en comprar perfume francés. ¿Y por qué no vino español?
A los problemas habituales se les suma que algunas de las marcas campeonas de España ni siquiera son percibidas como españolas, por ejemplo, Mango y Zara. Esta falta de conexión entre las grandes marcas y su origen hace que se pierda la oportunidad de conectar la idea de España con algunas de las mejores marcas, algo fundamental en un mercado como el hongkonés. “Así como Francia e Italia actúan como entidades únicas concentrando sus recursos, los de España están fragmentados. Yo creo que en Europa se pueden vender las marcas Andalucía o País Vasco, pero en China no”, asegura Paco Soler. Para Ferrán Vilaclara la imagen de España “está asociada al folclore más que a la calidad, la tecnología o los negocios”. Y eso supone un problema añadido para las empresas españolas. Sin embargo, las cosas están cambiando poco a poco. La presencia española, aunque escasa, está aumentando en el Gran Delta del Río Perla. Así lo asegura Ugo Portillo: “Cuando llegué a abrir la oficina a Guangzhou, me parece que éramos sólo 6 españoles. Ahora llevo ya un año instalado y somos alrededor de 30. Me siento hasta veterano aquí”.
The Greater Pearl River Delta Ficha-País: Hong Kong Monográfico China
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