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Para Carlos Viñuelas, del departamento de Divisas del BBVA, “no se puede decir que el tipo de cambio condicione más a un sector que a otro”. A su juicio la clave está en el tamaño de la compañía: cuanto más grande es, mejor se puede enfrentar a fluctuaciones cambiarias. Otro de los problemas, según explica, es que “muchas pymes no consideran el tipo de cambio a la hora de exportar” ya que la cultura de cobertura financiera en nuestro país es prácticamente inexistente, exceptuando en la zona de Levante.

Es cierto que el tipo de cambio no ha afectado a todos los sectores por igual y que existen otros factores que han perjudicado tanto o más que la fortaleza del euro a las exportaciones españolas. Pero, ¿cómo han reaccionado los diferentes sectores ante el problema?
La primera decisión ha consistido en recortar los márgenes esperando que los vientos vuelvan a soplar favorables. La cuestión es que no se pueden reducir los beneficios indefinidamente. Como consecuencia, la segunda medida ha sido tratar de diferenciar sus productos de los que ofrece la competencia para colocarlos entre las gamas altas del mercado.
Contrariamente a lo que pudiera esperarse, el escaso crecimiento de las economías de la UE y la saturación de su mercado interior hacen preferible mantener las exportaciones en países con un alto potencial de crecimiento, a pesar de que el tipo de cambio les perjudique.
El impacto por regiones
Resulta curioso observar que 2004 fue un año bastante bueno para las exportaciones españolas fuera de la UE-15, a pesar de que el tipo de cambio no ayudó. Sin embargo, 2003, año en el que se produjo la depreciación del dólar, dejó peores resultados. Entonces ¿se puede culpar al tipo de cambio de los crecimientos negativos acontecidos en 2003? Y si es así, ¿por qué en 2004 no ocurrió lo mismo?
La idea de un shock, de un desbarajuste o de cierta confusión, parece justificar lo ocurrido en 2003. Asimismo, da la sensación de que, pasado el susto, los sectores que tenían una buena posición en su mercado han visto cómo los importadores aceptaban poco a poco una subida en el precio del producto.
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América
En EEUU y México, las ventas españolas caen durante 2003, recuperándose en 2004 con tasas de crecimiento parecidas. Si se tiene en cuenta que en 2003 el euro se apreció cerca de un 20% frente a la divisa estadounidense, se puede concluir que los exportadores españoles supieron aguantar bastante bien el efecto cambiario.
El caso brasileño es diferente. Los ingresos obtenidos por las exportaciones españolas en 2004 son un 16% menores a los generados en 1999. Las ventas en Brasil presentaban malos resultados antes de que el dólar se depreciase frente al euro.
- Asia
En este continente no parece haber una pauta común. Las exportaciones a la India son las que más se resintieron en 2003 (-11,5%) tras varios años de crecimiento al 20%. Nuevamente, 2004 fue un revulsivo para los ingresos de nuestras empresas en la India ya que se dispararon un 56%.
En China, los ingresos por ventas de productos españoles aumentaron un 161% entre 1999 y 2004. Durante todo este tiempo no se han dado tasas negativas, aunque sí un frenazo en el ritmo de crecimiento; tan sólo del 5% en 2004. La gran expansión de la demanda china distorsiona en gran medida los posibles efectos del tipo de cambio. Por su parte, en el caso japonés la trayectoria descendente de los ingresos de las exportaciones españolas se remonta al año 2001 (-2%), con caídas consecutivas en 2002 (-12%) y en 2003 (-5%). En 2004 se invirtió la tendencia de los tres años anteriores y las exportaciones de empresas españolas remontaron un 21%. Otra vez se observa mejoría, independientemente de las fluctuaciones cambiarias.
- Rusia y Magreb
En Rusia las ventas ascendieron sólo un 3%, para volver a coger fuerza en 2004, situando la tasa en algo más del 10%.
Los del Magreb son países, a priori, más próximos a la moneda única que al dólar. Pero son muy distintos entre sí. El 98% de las exportaciones de Argelia son hidrocarburos y su precio está ligado a la divisa estadounidense. Esa circunstancia expone al comercio argelino a las fluctuaciones del dólar mucho más que al marroquí. Por lo que se refiere a las exportaciones españolas a Marruecos, han ido aumentando progresivamente del 10,5% en 2003 hasta casi el 16% en 2004. En cuanto a Argelia, las ventas españolas se encuentran estancadas desde 2003 con aumentos inferiores al 1%.
Parece claro que, en general, las ventas españolas en el exterior se resintieron en 2003. Sin embargo, no se puede culpar de ello exclusivamente al tipo de cambio ya que en algunos países la tendencia negativa de nuestras exportaciones había comenzado años antes. Asimismo, los buenos resultados de 2004 relativizan el papel jugado por la apreciación del euro e indican la existencia de factores más relevantes como, por ejemplo, la demanda internacional. En lo que sí ha contribuido, indudablemente, la fortaleza de la moneda única es en reforzar y acelerar los procesos de diferenciación de los productos españoles, empujando a las empresas a invertir en más calidad, diseño y valor añadido para seguir siendo competitivas.
(La presente información está extraída de un artículo realizado en el marco del curso de formación para becarios en periodismo especializado en internacionalización de la economía española del ICEX 2005-2006.)
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