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El Delta del Río Perla ha sido la economía más dinámica del mundo durante los últimos 25 años. Unido a Hong Kong y Macao, forma el Gran Delta del Río Perla, una economía cada vez más integrada, pujante y completa que está enriqueciendo a la población china. Ahora es el momento para que esa población dé el salto al consumo.
El Delta del Río Perla (DRP) es el área de la provincia sureña de Guangdong formada por los municipios de Guangzhou, Dongguan, Jiangmen, Zhuhai, Foshan, Shenzhen, Zhongshan y las zonas urbanas de Huizhou y Zhaoqing. Y entre 1980 y 2004 ha registrado una media de crecimiento del 16,24%, frente al 12,87% del área conocida como el Delta del Yangtsé.
La riqueza del DRP comenzó a forjarse en la década de los 80 con los primeros experimentos de apertura económica lanzados por Deng Xiaping.
Además, la creación de la Zonas Económicas Especiales de Shenzhen y Zhuhai y las posteriores rebajas fiscales y cesiones de autonomía propiciaron una prosperidad sin igual en el resto de China.
No obstante, el parto de este formidable motor económico no se habría producido sin el concurso de la Regiones Administrativas Especiales de Macao y, sobre todo, Hong Kong, que sumadas al DRP resultan en el Gran Delta del Río Perla (GDRP).
 Cifras apabullantes
“Esta zona empieza a ser un mercado de consumo muy atractivo” explica Ángel Navarro, presidente de la Cámara de Comercio de España en Guangdong. Las cifras son apabullantes:
- El DRP recibe el 24% de la inversión extranjera directa.
- Produce el 10% del PIB chino.
- Y un tercio de las exportaciones del país.
- Además, su renta per cápita asciende a los 4.805 dólares.
El sector de Jon Amutxastegi, el juguete, es muy significativo de lo que ha pasado en las últimas dos décadas en la zona: “En los 70 existía una industria del juguete fortísima en Hong Kong, pero los salarios empezaron a subir, el suelo se encareció y los problemas coincidieron con la liberalización de Guangdong”. Hoy en día, Sanja produce en Guangdong, provincia que, por cierto, fabrica alrededor del 80% de los juguetes del mundo. En Hong Kong se han quedado otras fases del producto.
Esta deslocalización al otro lado de la frontera se ha producido en todos los sectores.
Las facilidades cada vez mayores para el flujo de productos entre China y el resto del mundo están empujando la apertura comercial del país, hasta un punto en el que incluso el consumidor medio español empieza a estar al tanto de las novedades en el comercio internacional con China.
Hong Kong resiste
Espoleado por el espacio propio que China le está quitando a empujones, Hong Kong conserva todavía varios ases en la manga.
Francisco Soler es el representante del Banco Popular en Hong Kong y buen conocedor de las áreas en las que la Región Administrativa Especial es fuerte. “China todavía está lejos de proporcionar la seguridad jurídica y fortaleza financiera que atesora Hong Kong.”
Por ello, Soler cree que la manera de utilizar Hong Kong para hacer negocios en China es “usarlo como base económica, financiera y de conocimiento del mercado chino”. A su juicio, “se trata de una estrategia más conservadora, pero más adecuada para el tamaño de las empresas españolas, que deben ir pasito a pasito”.
La fortaleza del sistema financiero ha sido una de las razones del fundamental papel inversor de Hong Kong durante las dos décadas que han transcurrido desde el inicio de la liberalización china, con una cuota del 70% del total de la inversión del DRP entre 1985 y 1999. Hoy en día la cuota es sensiblemente menor a causa de la progresiva liberalización legal y fiscal del país.
Tecnología en Shenzhen
Para Sinclair Li, director del organismo encargado de atraer inversiones a la ciudad, Shenzhen es “una ciudad enfocada hacia las altas tecnologías”.
A pesar de que las autoridades chinas pueden llegar a calificar como alta tecnología hasta un reproductor de DVD, la realidad es que están intentando aumentar el valor añadido de la producción, tradicionalmente basada en el trabajo intensivo y barato de personas venidas desde el interior de China hasta Shenzhen. Li explica que “se están haciendo esfuerzos para desarrollar industrias como la bioingeniería o la biomedicina”.
Guillermo García, director de Marketing de Nicolás Correa, empresa productora de máquina herramienta instalada en Shenzhen, insiste en la necesidad de tener buenos contactos para hacer negocios en el país, ya que “la distancia psicológica entre China y España es brutal, la corrupción debe tenerse muy en cuenta y el 90% de los concursos está precocinado”.
Además García identifica otro sutil problema, íntimamente relacionado con la imagen país de España. “Si el encargado chino de comprar una máquina, por ejemplo, compra japonés y la máquina se estropea, nadie le dirá nada, porque todas las empresas compran japonés. Sin embargo, si compra español, se la está jugando. Porque si se estropea, le podrán echar en cara que no compró japonés o italiano.”
En 1980, el conglomerado formado por Shenzhen y Dongguan tenía cerca de 1.000 millones de yuanes de PIB, una cifra ligeramente inferior al formado por Zhuhai y Zhongshan. Favorecidos por la cercanía con Hong Kong, Shenzhen y Dongguan han multiplicado su PIB conjunto por 300 en 20 años, mientras que Zhuhai y Zhongshan lo han hecho por 60.
Estos datos parecen favorecer a Shenzhen en la decisión de un posible establecimiento en la zona. Sin embargo, Copreci, un fabricante español de componentes para electrodomésticos perteneciente al Grupo MCC, se decidió por Zhuhai. “Se puede decir que hemos utilizado como ventaja el hecho de que Zhuhai no tenga el punch que tienen otras ciudades”, afirma José Luis Fernández, director de proyectos de la empresa.
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