 Un apretón de manos firme es la manera de saludarse más habitual. Si se utiliza el portugués, la expresión de saludo más usual es Bom dia (Buenos días) o Boa tarde (Buenas tardes).
Para dirigirse a las personas, se utiliza el apellido, precedido por la palabra Senhor.
En las primeras reuniones el trato debe ser formal, utilizando el usted. Los nombres propios no se usan, salvo que se haya desarrollado una relación personal.
El uso de las tarjetas es esencial para desarrollar relaciones comerciales. Es importante conservar la que ellos entreguen, ya que será difícil encontrar sus datos de contacto en directorios de empresa o guías telefónicas.
Si se elige trabajar directamente con grandes empresas u organismos gubernamentales, deberá hacerse el esfuerzo de negociar directamente con las personas de mayor rango, ya que son las que toman las decisiones. En estos casos, es conveniente desplazar al país ejecutivos senior, ya que los angoleños valoran mucho el estatus profesional de las personas con las que negocian.
Son pocos los angoleños que tienen un dominio suficiente del inglés de negocios. Donde más se habla inglés es en la zona fronteriza con Zambia. En la zona norte del país es habitual encontrar personas que hablen francés. Si se quiere negociar en un idioma distinto al portugués (lengua oficial) será necesario contratar los servicios de un intérprete.
Deben evitarse temas de conversación sensibles, como la esclavitud o la guerra civil. Es positivo mencionar la figura de António Agostinho Neto, primer Presidente del país (1975-1979), líder nacionalista y poeta.
El objeto más típico es “O Pensador” (El Pensador), una estatuilla de madera que simboliza la cultura angoleña. Si se compran objetos artísticos, hay que obtener un permiso para la exportación. Es ilegal sacar marfil del país, salvo que se disponga de un certificado.
Antes de entrar en la negociación de precios hay que decidir quién asume las responsabilidades del transporte y cuáles serían las condiciones de negociación. Debido a las dificultades para pasar la aduana angoleña, es preferible entregar la mercancía en el puerto.
La burocracia, heredada de la época colonial portuguesa, es una de las principales dificultades para realizar negocios. Hay que dedicar mucho tiempo a los trámites de importación o al cumplimiento de la normativa para inversiones extranjeras.
FUENTE:
Global Marketing Strategies.
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