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Sea prudente
Angola es un país lleno de oportunidades, pero no exento de riegos y complejidades. Siempre hay que actuar con prudencia en los negocios para evitar desenlaces inesperados.
Veni, vidi, vici
Pero con una interpretación un tanto diferente de la que Julio César quiso dar. En este caso, conviene venir y ver; es decir, conocer el país y a la contraparte en el negocio y luego, por supuesto, vencer.
Haga un seguimiento cercano
Por las características del país y la forma de ser de los angoleños, resulta esencial realizar un seguimiento cercano de todas las operaciones. Venga de vez en cuando por Angola para ver cómo van las cosas, aunque resulte caro, puede ser bastante rentable.
Comience por exportar
Las cosas están cambiando (a mejor, evidentemente) en Angola. No obstante, las condiciones del país contienen grandes dosis de incertidumbre, que tornan complicadas las decisiones de inversión. Por ello, lo habitual es comenzar realizando, cuando ello es posible, operaciones de suministro (exportación pura), con o sin servicios conexos, para, después de conocer bien las particularidades del mercado, plantearse operaciones de inversión cuyo riesgo asociado es mayor.
Explote nuestras ventajas comparativas
La empresa española tiene indudables ventajas a la hora de introducir sus productos en el mercado angoleño: el producto español es considerado un producto de calidad; la cercanía de las lenguas (el portugués que se habla en Angola es más fácil de entender que el de Portugal) hace que uno se pueda mover con el castellano a la perfección; y la sintonía que tradicionalmente hay entre los empresarios españoles y sus interlocutores angoleños son factores importantes que están detrás de las excelentes relaciones comerciales bilaterales existentes.
Sea consciente de las limitaciones financieras
En Angola hay muchas cosas para hacer pero pocas disponibilidades financieras y, en cualquier caso, un considerable riesgo de impagos si no se toman las precauciones debidas. En consecuencia, a la hora de realizar operaciones en Angola es aconsejable utilizar la cobertura oficial (CESCE) -en estos momentos no está disponible-, cartas de crédito irrevocable -de acceso limitado para los empresarios angoleños- o el prepago antes de que salga la mercancía de España. Las probabilidades de aparición de problemas aumentan considerablemente si no se utilizan estos mecanismos.
Prepare con tiempo los viajes de prospección
Conviene conseguir el visado y la reserva de avión y hotel con bastante tiempo para evitar problemas. Un mes de margen para realizar los preparativos no es en absoluto exagerado.
Mejor prevenir que curar
A efectos prácticos, se puede decir que en Angola no hay ni taxis ni transporte público. Eso implica tener previsto el traslado desde el aeropuerto al hotel (so pena de quedarse en el aeropuerto) y hace imprescindible el alquiler de un coche para realizar las visitas a los clientes (salvo que se disponga de algún socio, cliente o amigo que facilite este servicio). De igual forma, se recomienda ir documentado (llevar el pasaporte) permanentemente. Hay que tener en cuenta que este país ha vivido 27 años en guerra y sólo los dos últimos años y medio en paz, por lo que todavía son frecuentes ciertas prácticas de control de documentación.
Traiga dólares
Y no euros. Además, los dólares deben ser de series recientes (se distinguen porque tienen la cara del presidente de EEUU impresa en gran tamaño) puesto que, en caso contrario, no se aceptan. Las tarjetas de crédito sólo son admitidas en los dos hoteles más importantes y en algún restaurante aislado. No se puede contar con ellas. ¡Ah! Y eso sí, no se asuste de los precios.
Contacte con la Oficina Económica y Comercial
Precisamente por lo complejo que puede resulta viajar a Angola, el personal de la Oficina en Luanda se vuelca en apoyar y tratar de resolver cualquier complicación que surja. Pero para evitar, en la medida de lo posible, que estas complicaciones aparezcan, empezamos por informar y aconsejar anticipadamente. Por este motivo, es importante dirigirse a la Oficina antes de venir.
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