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Una década de
cambios continuos ha llevado a la espectacular modernización de
un país, todavía adolescente, que ultima los preparativos
de cara a su presentación en sociedad ante los Quince, el próximo
año 2004.
Los graves problemas
institucionales que atravesó Eslovaquia desde su fundación,
hace apenas 10 años, condicionaron las reformas
económicas y la aproximación a la UE hasta 1998, año
en el que comenzó definitivamente el despegue.
El gobierno salido
de las elecciones ese año comenzó las reformas que necesitaba
el país para impulsar la transformación a una economía
de mercado y en este tiempo ha logrado importantes avances que permitieron
a Eslovaquia ingresar en la OCDE en diciembre de 2000 y han hecho posible
que forme parte del primer grupo de diez países que pasarán
a ser miembros de pleno derecho de la Unión a partir del próximo
año 2004.
Medidas
para el desarrollo
El proceso de privatización se ha convertido en
la principal fuente de inversión extranjera en el país,
ya que ha supuesto casi el 55% del total de la inversión directa
realizada en Eslovaquia desde el año 2000. Por el contrario, la
inversión en sectores no comprendidos en el proceso de privatización
ha sido escasa, si exceptuamos el caso de la distribución.
Persisten
las dudas
Esta entrada de capitales
ha tenido efectos muy beneficiosos para la economía del país,
ya que no ha servido solamente para compensar una parte del déficit
de la balanza por cuenta corriente, sino que además ha contribuido
a mejorar la productividad del trabajo y animar la actividad exportadora
del país.
Pero dado que la inversión
extranjera directa ha estado fuertemente ligada a los procesos de privatización,
la conclusión de éstos podría agravar los desequilibrios
externos que sigue sufriendo el país. Para evitarlo, el Fondo Monetario
Internacional, la Unión Europea y el propio Banco Nacional de Eslovaquia
han aconsejado al Gobierno reducir el déficit público, mejorar
las condiciones del entorno empresarial e incentivar el desarrollo de
actividades compensatorias como el turismo u otro tipo de servicios.
Los indicadores macroeconómicos
ocultan algunos problemas que se sitúan a caballo entre la política,
la economía y el desarrollo social: más del 60% de la población
vive con el mínimo vital y hay más de 600.000 personas que
necesitan recibir ayudas sociales para sobrevivir en un país de
poco más de 49.000 kilómetros cuadrados y tan sólo
5,4 millones de habitantes.
Dependencia
de Europa
Eslovaquia tiene un
déficit comercial que sufre frecuentes oscilaciones. Tras tres
años de reducción, aumentó en 2001. Sin embargo,
en el primer cuatrimestre del 2002 parece que las aguas han vuelto a su
cauce.
La estructura del comercio exterior eslovaco es enormemente dependiente
de la UE que es, con diferencia, el principal socio comercial del país.
El saldo de la balanza
comercial con la UE fue favorable a Eslovaquia en casi 233 millones de
euros; una tendencia que se ha mantenido durante 2002.
Las relaciones comerciales
de los Quince con Eslovaquia (ver enlaces de interés) están
guiadas por el Acuerdo de Asociación que entró en vigor
en 1995. Gracias a él, desde enero de 1998 no existen derechos
arancelarios ni restricciones de la UE a la exportación de productos
industriales eslovacos, y el 31 de diciembre de 2001 se completó
el desarme arancelario y no arancelario del país para los productos
industriales procedentes de países de la Unión.
El segundo gran socio
comercial del país es la República Checa, que aún
mantiene estrechos lazos económicos con Eslovaquia gracias a la
creación de una Unión Aduanera para productos industriales
y agrícolas.
Los intercambios comerciales
entre Eslovaquia y España han crecido de manera espectacular en
los diez años de existencia del país y especialmente desde
la firma del Acuerdo de Asociación. La mejor prueba de este incremento
es que en 2002, España ha pasado a ser el séptimo proveedor
de Eslovaquia. El saldo de la balanza comercial es muy positivo para España.
La dependencia de
los países europeos se deja notar también en la composición
de la clasificación de inversores en Eslovaquia, que estuvo liderada
por los países de la UE.
Aumentar
la presencia
Al contrario de lo
que sucede con los intercambios comerciales, la inversión española
en Eslovaquia se sitúa en niveles muy bajos, siendo probablemente
este país uno de los destinos con menor inversión española
de toda la zona. Concretamente, en el primer semestre de 2001 la inversión
española en Eslovaquia fue tan sólo de 694.000 euros.
Según Francisco
Javier Medina, las causas de esta escasez son varias.
- “Por un
lado, la mayor parte de la inversión extranjera directa en Eslovaquia
está ligada a los procesos de privatización y eso es algo
en lo que las empresas españolas no han demostrado mucho interés,
al contrario que alemanes, austríacos o norteamericanos”.
- “Los procesos
de apertura a la inversión se han producido en Eslovaquia muy
tarde, pues hasta 1998 existía en el país una especie
de capitalismo propio que tuvo resultados nefastos”.
- “Aunque
los españoles sí saben ubicar Eslovaquia geográficamente,
desconocen las enormes posibilidades que ofrece el país y, de
hecho, cuando llegan aquí los empresarios se sorprenden”
.
- “Eslovaquia
es un mercado muy pequeño y eso es algo que influye mucho en
la decisión de los empresarios españoles. En general,
sólo vienen aquí quienes ya han estado antes y no buscan
tanto satisfacer la demanda interna como aprovechar los bajos costes
de producción para después dedicar una buena parte de
ésta a la exportación”.
La escasez inversora
española no se produce solamente en Eslovaquia, sino que es una
característica común en todos los países de la Europa
Central y Oriental.
(Precisamente en el
número anterior de El Exportador Digital se abordaba la relación
de España con los países que van a entrar a formar parte
de la UE en un futuro cercano).
Y sin embargo, las
empresas españolas se pueden beneficiar de las medidas adoptadas
por las autoridades eslovacas durante el año 2002 para favorecer
la inversión extranjera (ver enlaces de interés).
Además, el
país ha eliminado las limitaciones a la participación de
capital privado en compañías estratégicas, aunque
aún existen algunas restricciones en servicios públicos
y en sectores esenciales para la economía nacional.
A todo esto hay que
añadir un sistema tributario destinado a promover la creación
de empresas.
Todas estas medidas
han comenzado a sentar las bases para nuevos inversores, pero como asegura
Francisco Javier Medina, “Eslovaquia es aún un país
virgen con gran potencialidad”.
Sectores
con futuro
Diversas posibilidades
a la medida de distintos tipos de empresa. Aquí están algunas
de las mejores oportunidades de inversión para las empresas españolas,
según Francisco Javier Medina, agregado comercial en Bratislava.
- Privatizaciones.
Los procesos de privatización ya casi han concluido. Esta vía
puede ofrecer algunas oportunidades, ya que “aún se debe
culminar el proceso para vender la generadora eléctrica Slovenské
Elektrarné y se va a producir un proceso de liberalización
de mercados en telefonía, distribución y generación
de energía eléctrica”. No obstante, “el concurso
de un tercer operador de telefonía móvil ha quedado repetidamente
desierto, dando lugar a una situación de duopolio entre Eurotel
y Orange. En cuanto a la generación de electricidad en plantas
de ciclo combinado, es posible que resulte más barata la importación
de energía eléctrica que la generación interior”
reflexiona Medina, por lo que señala que “la entrada en
mercados intervenidos anteriormente puede no ser especialmente rentable”.
- Industria
alimentaria. “Se necesita capital y nuevas estrategias
comerciales. La presión de adaptación a la normativa comunitaria
está haciendo que se busquen socios extranjeros que aporten lo
que el sector necesita”.
- Consultoría
energética. Dos realidades marcan las oportunidades
en este sector: la deficiencia energética y la mejora en el ahorro
energético, que es un compromiso de Eslovaquia con la UE.
- Componentes
de automoción. Eslovaquia es un gran productor
y exportador de este tipo de componentes, ya que una buena parte de
sus exportaciones, entre el 18% y el 20%, provienen del sector automoción,
que en ese país ofrece claras ventajas en términos de
costes de producción.
- Consultoría
turística. El turismo receptor es un sector que
está en fase de inicio en Eslovaquia. Las mejores oportunidades
se encuentran en el ámbito de los programas Phare, en los que
se ha establecido un proyecto marco centrado en el desarrollo de las
capacidades turísticas.
- Construcción.
“Los flujos de fondos estructurales y de cohesión provenientes
de la UE para la mejora de las infraestructuras, así como el
aumento de la demanda privada de inmuebles, van a dinamizar el sector
en los próximos años”.
- Concesiones
de servicios. El tratamiento de residuos urbanos (residuos
sólidos y aguas fecales) en el ámbito municipal es el
segmento que mejores posibilidades ofrece.
Empresas
españolas en Eslovaquia
Aunque
la presencia española en Eslovaquia aún es muy escasa, existen
varias excepciones que han encontrado en Eslovaquia un mercado para sus
inversiones. El Exportador Digital recoge su testimonio
Freixenet.
Comenzó a operar en Eslovaquia en 1993. “La principal dificultad
con que nos hemos encontrado ha sido encontrar un distribuidor profesional
que cubra además las actividades de marketing, ya que después
de la división de Checoslovaquia, la mayoría de ellos se
quedaron en la República Checa. Así que nosotros también
hemos optado por esta vía” explica Peter Protic, director
de exportación para Europa del Este de la firma.
“España tiene muy buena imagen en el país. Sin embargo,
en la industria, las marcas españolas continúan siendo bastante
desconocidas para la población”.
Soluziona.
El origen de la presencia de Unión Fenosa en la República
Eslovaca es el acuerdo alcanzado, cuando aún existía Checoslovaquia,
con una de las tres distribuidoras de electricidad del país, ZSE
y la generadora de electricidad SEP para la constitución de Energoinfo,
actualmente Soluziona que, como cuenta Enrique Casanova, “ha sido
el germen para constituir filiales en la República Checa y Eslovaquia.
Además, también destaca algunas dificultades que han tenido
que superar, como “la falta de dominio claro de una fuerza política
y la necesidad de mejorar las infraestructuras”.
En lo que se refiere a la imagen que tiene España en Eslovaquia,
Enrique Casanova, asegura que “al concepto de país avanzado
se une una imagen de mayor flexibilidad frente a otros países con
alta presencia inversora como Alemania o Austria”.
Algunas recomendaciones para los empresarios interesados por este mercado:
- “Si se negocian
ayudas con el Gobierno eslovaco es aconsejable asegurarse la concesión
firme de las mismas, dado el proceso complejo y deslocalizado de la
concesión.
- Contactar con
empresarios españoles ya establecidos para conocer las experiencias
que han vivido.
- Ejercer un fuerte
control sobre el funcionamiento de las sociedades constituidas o participadas”.
Swift
Air. Comenzó a operar en Eslovaquia en agosto de
2001. Como confirma Fernando Llorens, responsable de proyectos en el extranjero
de la firma, “Eslovaquia ofrecía en aquel momento una oportunidad
única en Europa para un operador aéreo como nosotros al
ser el único país candidato a la entrada en la UE que carecía
de una compañía de bandera propia y que, sin embargo, tenía
una posición estratégica insuperable en el centro mismo
de Europa”.
“Desde el punto de vista del inversor se nos descubre como un país
acogedor, con un nivel cultural alto y una preparación técnica
del personal francamente envidiable”.
En lo que se refiere a los problemas encontrados en el país, Llorens
recuerda que “la constante evolución del país ha sido
lo que nos ha provocado las mayores dificultades, pues la armonización
legal necesaria para la integración de Eslovaquia en la UE ha provocado
retrasos, vacíos legales e incertidumbres con respecto a nuestro
negocio. Asimismo, nos hemos encontrado con la carencia de un mercado
financiero desarrollado, por lo que resulta imposible financiar una empresa
de nueva creación con recursos ajenos locales. Es importante tener
esto en cuenta, pues la dificultad de acceso a créditos bancarios
operativos puede acabar con muchos proyectos rentables que estén
en fase expansiva”.
Sobre la imagen de España en aquel país, no cree “que
exista en Eslovaquia una imagen predefinida de la empresa española”.
Además, opina que la mejor forma de operar en Eslovaquia “es
a través de un socio local”.
Transtrade.
La firma opera como importadora y distribuidora de alimentación
seca desde 1995. “Es un país suficientemente pequeño
para poderlo acometer y suficientemente grande para servir como base para
el futuro” recuerda José Guillamón, director general
de la empresa.
Sobre las dificultades que se ha encontrado Transtrade, destaca que “ahora
existen las propias de mercados desarrollados como la propia competencia,
la penetración en las cadenas internacionales de distribución
y la negociación con ellas”.
Para los interesados en entrar en Eslovaquia, José Guillamón
aconseja “tomarse el mercado en serio, ya que éste es un
estado tan pequeño, que uno no se puede permitir cometer errores.
De hecho, una falta de seriedad hipotecaría el futuro de cualquier
empresa”.
¿Por
qué Eslovaquia?
Son verdaderos pioneros
de la internacionalización que han acudido a Eslovaquia buscando
expandir sus negocios y hacerse un hueco en un país por el que
aún muy pocos empresarios españoles se han sentido atraídos.
¿Aventureros, visionarios o excelentes hombres de negocios? El
Exportador ha querido saber cuáles son las razones que les han
llevado a fijarse en un mercado aún desconocido para la mayoría
y las ventajas que les ha reportado.
(En la edición
en papel de El Exportador encontrará más información
sobre estas razones que ofrecemos a continuación).
- Posición
estratégica.
- Alta cualificación
de los trabajadores.
- Salarios bajos.
- Buen nivel económico.
- Estructura de
costes muy ventajosa.
- Fácil acceso
a los órganos de decisión.
- Sistema fiscal.
- Seguridad.
- Buenas comunicaciones.
- Buenas oportunidades
legales y de mercado.
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