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El estado de la
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Se ha dicho que con la fragmentación y la desterritorialización de la producción, la marca-país y el efecto del país de origen perderían importancia como factor de compra. Pero, precisamente, por la deslocalización de la producción material, aumenta aún más si cabe la importancia del aspecto simbólico, de manera que la marca-país de origen gana en importancia para el consumidor como garantía, o no, de calidad y fiabilidad La imagen del país es, por lo tanto, un activo fundamental para defender los intereses de los Estados en las nuevas relaciones económicas y políticas internacionales. Es importante para los países tener una imagen diferenciada y ocupar un hueco en la mente de los consumidores.
Sin embargo, se valoran muy positivamente otros rasgos del carácter español como la sociabilidad, el altruismo o el calor humano. De ahí que la valoración general que recibe España sea buena.
En cuanto al español como segunda lengua, se considera menos útil que otras como el inglés; pero despierta un enorme interés entre los jóvenes.
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Las causas de este hiato tan acusado entre la calidad de nuestras exportaciones y su mala imagen son:
Lo común es que en EEUU, América Latina o en Europa se asocie España a un país divertido y auténtico. Entre los aspectos negativos, también es común a ambos continentes la asociación de España con tradición, baja calidad o falta de estilo.
Tenemos una muy buena, casi excelente, imagen cultural y artística y la imagen económica es buena y sin duda mejora. Además, despertamos más confianza que otros países que se asocian a nosotros, como los del Mediterráneo. Sin que ello esté reñido con una imagen de calidad basada en la innovación y la tecnología. Este artículo es un resumen del elaborado por Javier Noya del Real Instituto Elcano, que puede encontrar en su versión íntegra en la edición en papel de El Exportador.
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