En 1970,
con la constitución de la Compañía
Española de Seguros de Crédito a la Exportación,
S.A. (CESCE), comenzó una etapa en la que esta compañía
gestionaba en exclusiva la suscripción de los riesgos políticos
y comerciales derivados de la actividad internacional de las empresas
españolas. En 1990, con la regulación posterior del
mercado de seguros, CESCE perdió la exclusividad de la contratación
del seguro de crédito a la exportación, aunque no
la de suscripción de riesgos por cuenta del Estado.

Más tarde,
y con la entrada en vigor en España de la directiva sobre
libre
prestación de servicios en el marco de la Unión
Europea en 1996, llegan compañías privadas de origen
extranjero que deciden entrar a desarrollar la actividad de seguro
de crédito en nuestro país fundamentalmente con la
intención de rentabilizar el conocimiento
del
mercado español que ya poseían.
La realidad
con la que se encontraron los operadores de seguro de origen extranjero
fue la de un mercado en el que el asegurado, la empresa española,
tenía la segunda mayor tasa de penetración
del mundo en este producto.
Por otra parte,
las compañías nacionales que estaban prestando esta
cobertura actuaban de forma muy profesional y eficiente, lo que
planteaba una mayor dificultad para los nuevos participantes a la
hora de abrirse un hueco. Pero el mercado español de seguro
de crédito, tanto doméstico como de exportación,
a cambio, empezaba a ser altamente atractivo, no sólo por
sus elevadas tasas de crecimiento interanual, sino también
por su gran capacidad de crecimiento.
| Volumen
de primas del seguro de crédito, tanto interior como
de exportación, en España |
| Año |
Volumen
de primas |
Incremento
con respecto al año anterior |
| 1999 |
295 |
+11,15% |
| 2000 |
333 |
+12,90% |
| 2001 |
403 |
+21,02% |
Fuente: ICISA.
Datos en millones de euros. El
mercado de seguro de crédito a la exportación, en
concreto, no despegó hasta la segunda mitad de los años
90, en que las tasas de crecimiento comenzaron a superar a las del
doméstico.
No obstante, las compañías
de seguro de crédito extranjeras que se instalaron en España
tuvieron que recurrir preferentemente a la cobertura de riesgos
domésticos, dado el mayor volumen de este mercado y la posibilidad
de aprovechar de forma inmediata sus bases de datos de clasificación
de empresas españolas.
Aunque es difícil
en ocasiones desagregar el volumen de capitales asegurados y de
primas cobradas al año en ambos conceptos, se puede
afirmar que, en líneas generales, el mercado de seguro de
crédito en España hizo efectivos más de 400
millones de euros en primas a lo largo de 2001. El 93% de este mercado
está gestionado por operadores nacionales (incluido CESCE),
mientras el 7% restante se distribuye entre las compañías
de seguro de crédito extranjeras.
En cuanto al seguro de
crédito a la exportación, éste representa en
torno al 25% del total, algo más de 100 millones de euros.
Distribución
del seguro de crédito a la exportación en España
(año 2001) |
| CESCE |
54% |
| Crédito
y Caución |
22% |
| Mapfre |
11% |
| Operadores
extranjeros |
|
| Gerling-NCM |
7% |
| Coface |
4% |
| Euler-Hermes |
2% |
¿Qué nos ofrecen las compañías de seguros
de capital privado?
El producto común
a todas las compañías privadas que operan en España
es la póliza global, con vigencia anual y orientada a la
cobertura de créditos con vencimiento a corto plazo.
Las pólizas
globales se basan en la contratación de los riesgos del conjunto
de la cartera de clientes del asegurado. Tradicionalmente, las compañías
aseguradoras analizaban la totalidad de los riesgos. Sin embargo,
algunos aseguradores centran su análisis en el 20% de los
clientes que suelen concentrar el 80% de los riesgos.
En cuanto al
porcentaje de cobertura, lo más habitual es que se encuentre
en torno al 80%-85% para el mercado doméstico, mientras que
el riesgo de crédito a la exportación suele oscilar
entre el 85% y el 90%.
Aunque existen
compañías que distinguen entre la cobertura de riesgos
políticos y la cobertura de riesgos comerciales, (ver glosario)
cada vez son más las que se suman a la tendencia de emitir
pólizas de seguro de crédito que cubren el impago
del deudor, con independencia del motivo que origine el siniestro:
la línea que separa los riesgos políticos de los comerciales
está muchas veces tan difuminada que no es fácil precisar
la causa de un impago. Además, destaca Javier Márquez
de Prado, director general de Gerling-NCM: "De esta forma,
no hay posibilidad de discutir por un posible siniestro con el cliente,
con lo que los asegurados ganan en certidumbre sobre los riesgos
cubiertos".
La posición
de Crédito y Caución, aunque diferente en el enfoque,
produce el mismo resultado. Como señala su consejero delegado,
Isidoro Unda Urzáiz: "No tenemos en cuenta el riesgo
político, por considerar que éste es inexistente en
el corto plazo dentro del que se mueven las operaciones comerciales
cubiertas mediante el seguro de crédito".
En lo relativo
al análisis de los riesgos, es habitual que las compañías
de seguro tomen la iniciativa de asesorar a sus potenciales asegurados
sobre la consecuencia de establecer o no vínculos comerciales
con empresas no clasificadas o dudosas.
¿Quiénes son los elegidos?
Las compañías
de seguros de origen nacional tienen una mayor capacidad para atender
un espectro más amplio de empresas que el resto de sus homólogas.
De esta forma,
mientras Mapfre o Crédito y Caución no tienen ningún
tipo de predilección por el tipo de cliente, compañías
como Coface y Euler & Hermes prefieren dirigirse a las medianas
y grandes empresas, mientras que Gerling-NCM tiene una clara vocación
por las grandes compañías.
¿Qué nos espera?
En todo caso,
las compañías de seguros adaptan la oferta de sus
productos al tipo de cliente. Así, las compañías
de seguros de menor peso en el mercado apuestan por la diversificación
de sus productos, para lo que están desarrollando, e incluso
comenzando a comercializar, coberturas específicas para empresas
de factoring (ver glosario) por ejemplo.
Por el contrario, los
operadores de mayor cuota de mercado buscan la diferenciación
a través de la mejora de sus servicios en aspectos como la
reducción del tiempo de respuesta, la simplificación
de las gestiones administrativas, y la reducción del período
indemnizatorio.
Por lo que respecta al
futuro, en lo que están de acuerdo todos los aseguradores
es en pronosticar un crecimiento del volumen de primas.
Hasta ahora, el incremento
del total de primas del mercado de seguro de crédito a la
exportación se ha venido explicando, tanto por el crecimiento
de la base, como por el aumento de los tipos unitarios de
las primas de seguro cobradas por los distintos operadores en España.
Sin embargo, la mayor conciencia del riesgo de crédito por
parte de las compañías españolas y su concepción
estratégica del coste de su seguro como un elemento más
del coste del producto son las que verdaderamente suponen una diferencia
cualitativa y cuantitativa respecto de otros mercados, como el francés
o el alemán. Las altas tasas de crecimiento mantenidas, e
incluso acrecentadas, en los últimos años, unidas
a la mejora en los procedimientos de gestión de riesgos y
a la implantación de sistemas de prevención, permiten
prever, por tanto, un futuro alentador al seguro de crédito,
en general, y al de crédito a la exportación, en particular,
en el largo plazo.
En el corto plazo, sin
embargo, lo que parece claro es que el mercado de seguro de crédito
a la exportación dependerá de la evolución
de las principales economías europeas. A este respecto,
es de esperar, como resultado del incremento en los impagos y en
el número de quiebras y suspensiones de pagos registrados,
que el mercado asegurador se endurezca, sus coberturas se reduzcan,
y sus primas se eleven.
En cuanto a la evolución
del mercado asegurador interior, existen dudas sobre la evolución
de la economía interna, ya que si bien los pronósticos
para 2003 no son negativos, sin embargo los datos relativos al crecimiento
de los impagos y suspensiones de pagos en 2001 y 2002 crean un horizonte
de incertidumbre, a lo que hay que añadir que, en cualquier
caso, los distintos operadores reconocen que las tasas de seguro
actuales no cubren los riesgos técnicos, por lo que, hoy
por hoy, existe una necesidad de actualizar los precios al alza.
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