Inkoa
se constituye en 1992 después de que un par de profesores
de la Escuela de Ingenieros del Grupo Mondragón, apoyados
por la Diputación Foral de Vizcaya a través de Beaz,
un centro de innovación empresarial, hicieran una serie de
estudios de mercado y planes de negocio en toda Europa a fin de
estudiar la viabilidad del negocio de ingeniería agroalimentaria.
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Itziar
Unzueta Balmaseda |
Nace, pues,
nos dice la fundadora (junto con José Benito Badiola) y actual
directora general Itziar Unzueta Balmaseda “con la misión
de contribuir al desarrollo sostenible del sector agroalimentario
mediante la aplicación de las mejoras tecnológicas
disponibles”. “Desde su creación y su primer
plan estratégico, Inkoa apuesta por el desarrollo tecnológico
y la especialización como factores diferenciales frente a
una competencia generalista”, en palabras de esta licenciada
en Ciencias Físicas en la especialidad de Automática
y Electrónica por la Universidad del País Vasco, ahora
reciclada hacia funciones gerenciales.
La actividad de la compañía
se centra en la realización de proyectos integrales en el
vasto sector agroalimentario, incorporando tecnología propia
en todos los ámbitos de actuación. Ello hace que el
Grupo Inkoa hoy esté formado por varias compañías
privadas y una entidad sin ánimo de lucro, con actividades
diversas cuyo común denominador es el desarrollo tecnológico
y la innovación.
Su oferta tecnológica
es, expresada en una síntesis apretada, “en el subsector
agrícola dispone de sistemas de control de clima y fertirrigación
para invernaderos, así como sistemas on line de
control de parámetros y tecnología de control para
cámaras de cultivo. En el subsector ganadero incorpora a
sus proyectos integrales sistemas de identificación electrónica
y sistemas de trazabilidad de los productos cárnicos por
Internet, mientras que en el subsector alimentario aporta software
de gestión de la producción, sin olvidar el subsector
medioambiental y de energía”.
El objetivo de Inkoa,
insiste su directora general, es “mantener el más alto
nivel tecnológico, para lo cual trabajamos en colaboración
con clientes (HUNOSA, ICONA, Bodegas Torres, Irizar, entre otras
muchas), centros tecnológicos (CSIC, INIA, IVIA, etc.), universidades
(Zaragoza, Córdoba, País Vasco…) y otras empresas”
y ello les permite desarrollar y aplicar productos innovadores como
“sistemas de control y supervisión del clima; de control
integrado de clima y fertirrigación; de identificación
electrónica de animales; de control remoto de instalaciones
y hasta de plantas integradas de energías renovables”,
proyectos muchas veces entregados llave en mano.
Y entre los principales
proyectos de cooperación tecnológica menciona “el
proyecto Iberoeka de desarrollo de sistemas de control de clima
y fertirrigación integrado para cultivos intensivos en Chile;
el proyecto europeo Thermie para la utilización de energía
geotérmica en cultivos subtropicales en las Islas Azores,
junto con Enea de Italia e Inova de Portugal; el proyecto Eureka
para el desarrollo de un sistema autónomo de energía
solar térmica y fotovoltaica; el proyecto de cooperación
LAL para la reforestación de Hubei (China), que nos vino
de la mano del Gobierno vasco, etc.”
Internacionalización
Como el País
Vasco y el resto de España se les quedan pequeños
y como medida necesaria para el desarrollo de la compañía,
en 1996 iniciaron un plan de exportación, con prospecciones
de mercado en Cuba, México y abriendo una representación
comercial en Chile, además de Francia y Portugal, y, poco
a poco, intentan hacer proyectos de tecnología en cooperación
con empresas locales, “porque lo que nos interesaba era tener
muestras en esos países, a modo de proyectos piloto”,
apostilla la directora general.
“Después,
ya con la participación en el Plan de Iniciación a
la Promoción Exterior (PIPE 2000), es cuando Inkoa hace su
apuesta más decidida y añade representaciones comerciales
en Argentina e implantaciones en China, Brasil y Perú, acogiéndose
a programas con fondos de organismos internacionales e instituciones
financieras multilaterales, siendo el objeto a corto plazo en el
área internacional consolidar la actividad en estos países
mediante la creación de filiales, camino ya iniciado con
la apertura de Inkoa-Shanghai, con un grupo operativo de cinco personas.
Esto hace que actualmente los proyectos que tenemos en marcha en
los mercados exteriores superen los ocho millones de euros”.
La ayuda PIPE
Itziar Unzueta
reconoce que “la ayuda del PIPE ha sido importante, por la
metodología que implanta, por el diagnóstico de posicionamiento
que hacen en los países en que ya está la empresa
(Chile, etc.) y las pistas de cómo actuar en países
distintos, por la información que te facilita -nos ayudaron
a buscar un buen representante en China- y por la financiación
que te aporta”.
“Con el
PIPE, no sólo aprendimos a operar en países distintos,
como era China, sino que nuestra internacionalización en
Asia, que había empezado un poco descoordinada (íbamos
a ferias, nos fallaba nuestro corresponsal en Pekín, etc.)
se hizo más consistente y creamos la citada filial de Shanghai,
desde donde no sólo vendemos ingeniería sino que prestamos
un seguimiento y asesoramiento técnico, lo que es un factor
diferencial importante”.
Itziar Unzueta
establece en su conversación la siguiente comparación:
“Me acuerdo de mi primera visita a China en 1997, con una
misión comercial organizada por el ICEX y la Oficina Económica
y Comercial de la Embajada de España en Pekín, cuando
la empresa española se encontraba prácticamente sin
apoyo y con un handicap importante: que España no se conocía
demasiado en China, lo que era una base de partida negativa”.
“Ahora, hemos acabado un proyecto de desarrollo agrícola
en Chengdo, capital de la provincia de Sichuan, que integra explotaciones
agropecuarias y de transformación alimentaria de alta tecnología,
sobre una superficie de 120 hectáreas, promovido por un importante
grupo empresarial, el Sichuan Dunhuang, con un presupuesto contratado
a Inkoa de 4 millones de euros en la primera fase”. “Además,
nos hemos presentado a otros cuatro proyectos en esta provincia
de 86 millones de habitantes, que es la tercera de China y tenemos
esperanzas de lograr alguno”.
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