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TRAS LAS HUELLAS DE … GRUPO SOS CUÉTARA
Estrategia marquista | 1 | 2 |


Aunque Arroz Sos nació hace nada menos que cien años con la creación de la empresa por el valenciano José Sos Borrás, el actual Grupo Sos Cuétara tuvo su gestación cuando el Grupo Industrial Arana, S.A., creado en Bilbao en 1916, es adquirido en 1990 por un grupo de accionistas institucionales, como la Compagnie Financière Paribas, y privados, entre los que se cuentan los hermanos Salazar Bello (Jesús y Jaime).

  Jesús Ignacio Salazar Bello, presidente del Grupo Sos Cuétara

Precisamente uno de ellos, Jesús Ignacio, actual presidente, es quien, desde su despacho del Paseo de Castellana de Madrid, nos narra cómo en once años el Grupo ha pasado a facturar 750 millones de euros, con un resultado bruto superior al 10% y un proyecto exportador perfectamente claro. En 1992, el Grupo Industrial Arana, S.A., empresa que cotizaba en la Bolsa de Bilbao, entra en el capital de Hijos de J. Sos Borrás, S.A., y, dos años más tarde, después de crear un moderno departamento de exportación, se fusionan, dando como resultado Sos Arana Alimentación, S.A. y la nueva empresa sigue cotizando en Bolsa. “Teníamos un objeto claro, trabajar en el campo de la alimentación seca, y una estrategia corporativa perfectamente definida basada en cinco pilares: marcas líderes como factor de competitividad en mercados maduros; I+D+i, para el desarrollo continuo de nuevos productos y procesos industriales; internacionalización, que es la forma de asegurar crecimiento y rentabilidades a medio y largo plazo; alianzas y adquisiciones para entrar en mercados estratégicos; y enmarcando todo ello, un modelo de gestión integral unificada para obtener un crecimiento rentable, basándose en el margen, la eficiencia y la austeridad”.

El modelo de su estrategia de negocio es siempre el mismo: “compramos con un crédito puente, fusionamos, acudimos al mercado y ampliamos capital, y con esta ampliación pagamos una parte de la deuda y la otra con la generación de recursos propios de la adquirida. Así en el año 2000 compramos Cuétara España y Cuétara Portugal, nos fusionamos y surge la actual Sos Cuétara. Continuamos trabajando y se compró la compañía mexicana (Arrocerías del Trópico), que actualmente se denomina Sos México, y la arrocera de la Guayana francesa, se compró el líder portugués, Saludaes, lo que anteriormente se había intentado infructuosamente, y seguimos acudiendo a los mercados de capitales financieros en busca de financiación, para dar liquidez al valor y para competir con nuestros grandes rivales (Ebro Puleva, Campofrío) que se manejaban perfectamente en los mercados internacionales y en los mercados financieros. Para poder tener posibilidades similares a las de ellos había que estar en la Bolsa”.

 Recuperar el aceite de oliva
A finales de 2001 el Grupo tuvo la oportunidad de recuperar para España de manos italianas (de Eridiana, filial de Montedison, que era, entonces, de Fiat y Électricité de France) la aceitera Koipe y lanzó una oferta pública de adquisición de acciones (OPA) para hacerse con el 51% de su capital. “Pensamos que el aceite de oliva, el único producto con el que los españoles podemos ser auténticamente líderes mundiales, circunstancia que ni tan siquiera se da en los cítricos, nuestro primer renglón exportador del capítulo alimentario” “Téngase presente que España produce el 55% (1.400.000 toneladas en la cosecha 2001-02) del aceite de oliva del mundo y sólo exportamos un 25%. Como quiera que de esta magnitud el 75% se exporta a granel y sólo el 25% envasado, tenemos por delante un enorme reto, un gran trabajo”. Jesús Salazar, entiende que, como líder español, “nuestro Grupo tiene que ser la locomotora que lleve la exportación de aceite envasado al máximo. Es una obligación absoluta que tenemos con los accionistas, con todo el sector y con los productores porque entendemos que tiene unas relevantes connotaciones económicas y sociales en casi todas las regiones españolas y ya no digamos en Andalucía”. “El año pasado el aceite de oliva generó para el agricultor español 3.000 millones de euros, que es mucho dinero en términos de renta doméstica. De ahí la enorme relevancia de este producto, por lo que todo el esfuerzo que hagamos nosotros no sólo va a devenir en beneficio de los accionistas, sino que también es una forma de devolver parte del compromiso social que toda empresa tiene con la sociedad civil en la que se desenvuelve, sobre todo cuando es el principal producto que produce. Tenemos que hacer lo necesario para pasar de ser el principal productor a ser el principal exportador. El presidente del Grupo Sos sabe que “es un camino que no se hace en tres días, sobre todo cuando los italianos nos llevan cien años de adelanto”. Como muestra para aclararnos esta afirmación, Jesús Salazar explica que Estados Unidos importa 210.000 toneladas de aceite de oliva envasado y que el 70% procede de Italia y sólo un 14% (29.000 toneladas) le llega de España, y que países como Turquía ya están a nuestra altura en cuanto a penetración en el mercado estadounidense (“no nos creamos que no hay más países, como Portugal o Grecia”, apostilla). Y añade, con claridad meridiana, “los que lo hemos hecho muy mal somos los españoles, porque exportábamos graneles como países tercermundistas y los países que exportan materia prima son países que no tienen capacidad de progreso”. “Y eso es lo que nos pasaba, que no aportábamos valor añadido, tecnología, botella, caja, diseño, marca, etc. El vender a granel es como exportar crudo petrolífero en vez de exportar producto terminado”.

“En nuestro caso, tenemos una marca maravillosa, Carbonell, que es la que tiene más notoriedad y la más vendida del mundo -aunque notoriedad y venta no siempre coinciden- porque tiene 140 años de presencia internacional. Pues bien, va a ser la marca que nosotros vamos a utilizar en EEUU para competir con las marcas italianas y no tenemos la más mínima duda de que se ganará la batalla, porque la estamos preparando a conciencia”.

Preguntado sobre los aceites de semillas, girasol y otros, el presidente dice que es un mercado doméstico, a lo más, ibérico -España y Portugal-, pero que no somos competitivos frente a ningún país del mundo, Rusia, Ucrania, Argentina, Estados Unidos, etc. Y con relación al capítulo de otros
-confitería (caramelos y dulces), vinagres, salsas, conservas, etc.-, más pequeño, no minusvalora su contribución del 8% de la facturación.

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