| ¿SABÍA USTED? | ||||||||||||||||||||
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Un conjunto de 6.000 piezas de maderas nobles procedentes de Brasil, Camerún, Honduras o la India, ensambladas, bruñidas, barnizadas y colocadas las cuerdas conforman, tras 1.600 horas de trabajo, las guitarras elaboradas por la firma toledana Manuel Rodríguez e Hijos y la preparan para fundirse en un abrazo con el músico, profesional o aficionado, para poder extraer de ella toda su sonoridad. Una sonoridad valorada sobre todo en Estados Unidos, donde esta firma española cuenta con el privilegio de liderar el mercado.
"Desde principios de los años 60 estamos presentes en Estados Unidos. Allí contamos con una tienda abierta en la ciudad de Los Ángeles y de la mano de nuestro distribuidor, Fender -una de las compañías estadounidenses más importantes en el mundo en lo que se refiere a guitarras eléctricas- estamos liderando el mercado. En estos momentos casi la mitad de nuestras ventas al exterior se dirigen a este mercado", afirma con orgullo Manuel Rodríguez, quien presume de ser simplemente un luthier, que ama su trabajo. Andrés Segovia, Eric Clapton, David Russell o el maestro Yepes son algunos de los ilustres músicos que no quieren privarse del placer de rasgar sus cuerdas. "Muchas de las guitarras que fabricamos las hacemos a medida, buscando unas características de sonido determinadas", aclara Manuel Rodríguez. Y, claro está, el público que escucha los conciertos lo agradece. Junto con Estados Unidos, Japón constituye otro de los destinos preferidos de estas guitarras artesanales de concierto para clásico y flamenco que se elaboran en Manuel Rodríguez e Hijos. "Vender algo que construyes con tus propias manos es, más que un negocio, un acto de amor", se sincera Manuel Rodríguez. Un acto de amor que está dando la vuelta al mundo. ALMUDENA MUYO
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