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La mayor de
las tres repúblicas bálticas formó, junto con Polonia, uno de
los estados más grandes de la Europa medieval.

Lituania,
junto con Letonia y Estonia, fue de las primeras repúblicas
en reclamar su independencia a Moscú, tras permanecer bajo
el régimen soviético desde 1940.
El movimiento
independiente disidente, empeñado en la recuperación
de la identidad cultural autóctona, obtuvo el poder en
1990 y restauró la independencia del país.
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Recomponer los vínculos
Una
vez recuperada la independencia, Lituania ha tenido que definir
de nuevo sus relaciones con los países vecinos:
- Rusia:
En 1997 se delimitaron las fronteras entre los dos países
y se señaló la zona económica exclusiva
en el mar Báltico. Sin embargo, los lituanos no parecen
olvidar los perjuicios resultantes del orden soviético
y en 2000, el parlamento aprobó la Ley de Compensaciones,
que exige que Rusia indemnice a Lituania y a los lituanos por
el daño ocasionado durante los cincuenta años
de régimen soviético.
- Polonia:
Con Polonia, que mantuvo el control sobre la región
de Vilna durante las primeras décadas del siglo
XX, firmó un acuerdo de amistad y cooperación
en 1994. Desde entonces ambos países mantienen frecuentes
encuentros y han designado una asamblea conjunta y un consejo
intergubernamental. Asimismo, llevan a cabo varios proyectos
en común.
- Alemania:
Es actualmente uno de los principales socios comerciales de
Lituania, junto con algunos países nórdicos.
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Objetivo: integración en la UE
Superada
la etapa soviética, el futuro de Lituania mira de frente
a la Unión Europea. El propósito de adhesión
a la UE ha acelerado una larga serie de mejoras en el
país y ha estimulado un desarrollo a un ritmo notable.
La Comisión
para la Integración Europea se encarga de todo lo concerniente
al proceso de adhesión y aplica el Programa
Nacional para la Adopción del Acervo comunitario.
Vytas E. Gruodis,
director general de la Agencia
Lituana de Desarrollo Económico (LDA), subraya: "La
Comisión Europea ha comentado en términos muy favorables
la preparación de Lituania y esperamos que la integración
sea en 2004".
En el último
informe de la Comisión, se constata que Lituania ha
mantenido la estabilidad macroeconómica. También
se afirma que una de las bases de crecimiento del país
puede estar en el capital humano.
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Nuevas fuentes de energía
Uno
de los asuntos que con más urgencia deberá resolver
la República de Lituania para su integración es
el de la energía.
La central
nuclear de Ignalina ha funcionado durante largo tiempo
como principal fuente de energía del país. A la
edad de la central se suman considerables carencias de seguridad,
que son motivo de preocupación en toda Europa.
Para la futura
adhesión, uno de los dos reactores de Ignalina debe ser
clausurado en 2005. Por ello se ha constituido el Fondo Internacional
de Apoyo al Desmantelamiento de Ignalina, en el que participa
España, y el Banco
Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) ha destinado
importantes recursos.
El proyecto
no prevé únicamente el cierre del reactor. Una amplia
partida de los fondos destinados tiene como objetivo la reestructuración
del sector energético a través de un plan quinquenal
que se incluye dentro de la Estrategia Nacional para la Energía.
"Es aquí donde las empresas españolas, muchas
de ellas con evidente experiencia internacional, tienen buenas
oportunidades de inversión y exportación",
opina Manuel Salvado, responsable de promoción industrial
en la Oficina
Económica y Comercial de la Embajada de España en
Copenhague, la encargada de Lituania.
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