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>> Internacionalizar para ser fuerte
Los Martínez-Cosentino querían evitar que el carácter
familiar de la empresa se convirtiera en su principal punto débil:
"No queríamos que la empresa se debilitara tras nuestra
generación, pero tampoco queríamos que se perdiera
el contacto humano propio de una pyme. Y para eso el único
camino era subordinarse a un consejo de administración
e internacionalizarse". Hoy día, Francisco Martínez-Cosentino
es el presidente del Grupo y su hermano es un miembro más
del consejo, donde hay una serie de profesionales cuyas decisiones
acata la familia.
Fue a partir
de los años 80 cuando se decidió que había
que abrirse al mundo. Los hermanos Martínez-Cosentino empezaron
a desplazarse a ferias de ámbito europeo: "Allí
nos dimos cuenta de que el mármol no era fácil de
exportar por los costes de transporte y almacenamiento. Había
que buscar nuevos materiales y sectores de mercado a los que satisfacer.
Se probó con un material fabricado con deshechos de mármol,
conocido como Marmolstone. Y se apostó por sectores de
mercado como el de las solerías y las fachadas, pero sin
éxito porque ya se nos habían adelantado otros fabricantes".
Se seguía
así un modelo ideado por los productores italianos de mármol
de Carrara, ante la imposibilidad de exportar masivamente un material
tan delicado. Cosentino estableció delegaciones comerciales
en Alemania y Francia para comenzar su internacionalización.
Además, se aumentó de forma considerable la plantilla
dedicada a las exportaciones y al márketing. Sin embargo,
estas primeras experiencias no llegaron a dar buenos frutos.
El balance
de esa primera salida supuso una motivación para seguir
aumentando las cuotas de exportación: "Cuando comenzamos
a ir al extranjero, íbamos con la chaqueta de pana y la
verdad es que dábamos nuestra particular imagen de marca.
Hoy día, nos llena de orgullo ver cómo somos una
referencia a escala internacional. Somos un ejemplo más
para una gran cantidad de empresarios españoles que se
están lanzando por primera vez a conquistar mercados externos".
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Surgir de las cenizas
La
crisis económica de 1993 obligó a una fuerte reestructuración
de la plantilla, "donde hubo que hacer recortes que no fueron
traumáticos gracias a que dialogamos en todo momento con
los trabajadores. Y así fue como nuestra empresa ha conseguido
superar la cifra de 230 trabajadores que teníamos durante
la década de los 90". Hoy día, Cosentino tiene
una plantilla de 420 empleados en España y de 390 en sus
filiales de EEUU, Brasil y Alemania.
Tras la recuperación
de la crisis, Cosentino se ha fortalecido y actualmente el Grupo
coordina todas sus filiales, que cuentan con gran autonomía
a la hora de establecer sus políticas de márketing
y relaciones laborales, con el fin de que, como subraya Francisco
Martínez-Cosentino, "no se pierda el espíritu
fundacional, que tiene como elemento más importante unas
relaciones humanas muy cuidadas y un fuerte espíritu de
equipo entre la dirección y los trabajadores".
Los pasos
dados por el Grupo a la hora de establecerse en un mercado exterior
están muy definidos. Lo primero es establecer contactos
comerciales mediante la participación en las ferias de
los países cuyos mercados resultan interesantes para Cosentino,
como los de países europeos y americanos, ya que sus productos
requieren un poder adquisitivo medio-alto. Después de enviar
varios pedidos y en previsión de una potencial demanda,
se establece una filial comercial, que preside alguien que conozca
perfectamente el mercado en ese sector. Cosentino les da a los
socios de la filial opciones de compra, aunque se reserva más
de la mitad de las acciones con el fin de aplicar su política
de mantener el control sobre la distribución. Si el volumen
de pedidos del país es muy grande, entonces se establecen
centros productivos y talleres, donde Cosentino S.A. aporta know
how y planes de formación para la plantilla. En temas
de gestión y márketing Cosentino permite una autonomía
bastante amplia, aunque lógicamente exige resultados positivos.
Este fue el
camino que recorrió en 1997 en EEUU, país donde
controla el 5% del nicho de mercado de las encimeras de cocina
de piedra y que, como recalca Francisco Martínez-Cosentino,
"es, ahora mismo, nuestro mercado exterior con mayor potencial
de crecimiento".
Los siguientes
pasos se dieron en el año 99, con la apertura de Cosentino
Centroeuropa (Alemania) y en el año 2000 con Cosentino
Latinoamérica (Brasil). Actualmente, se está en
proceso de gestar otra filial en el Reino Unido. Con ello, los
productos de Cosentino estarán presentes en 49 países.
La actual
crisis de ralentización de la economía no está
afectando mucho hasta el momento el futuro de la empresa: "Es
más, acabamos de recibir pedidos de Silestone para nuevos
proyectos de construcción de hoteles en Kuwait y Sudamérica".
La lista de
obras emblemáticas donde Cosentino ha hecho valer su calidad
es larga: Hotel Bur Al Arab de Dubai, la terminal internacional
del aeropuerto de Tel Aviv, el Instituto del Mundo Árabe
de París y el Parlamento de Namibia, entre otras. Estas
obras son sólo un ejemplo de cómo el Grupo no es
sólo un importante proveedor por la resistencia y flexibilidad
de sus materiales sino por los valores ornamentales de los mismos.
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