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>> Piedra a piedra
Para pasar de pequeño taller a grupo internacional de empresas,
que factura más de 138 millones de euros anuales, han sido
necesarios casi 30 años de trabajo duro, que han transformado
a Cosentino en uno de los mayores grupos europeos en rocas ornamentales
y líder en el segmento de encimeras de cocina elaboradas
con piedra de cuarzo.
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Su
clave, como nos explica el presidente del Grupo Cosentino,
Francisco
Martínez-Cosentino,
ha sido "un esfuerzo constante en investigación
y en el control de los canales de distribución para
tener los costes contenidos al máximo".
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Paso a paso
fue como Cosentino consiguió que su producto estrella,
Silestone, resultado de la mezcla de cuarzo natural y cristal,
con pigmentos de color y trozos de mármol, se hiciera con
el mercado de las encimeras de cocina. Esta amalgama, tras un
proceso de condensación y secado, tiene una gran resistencia
y una porosidad mínima, gracias a la cual puede limpiarse
con gran facilidad. Con este producto se ha creado un genérico,
ya que piedras artificiales con similares características
de otros fabricantes son conocidas en el mercado con el nombre
de Silestone.
Además
de las ventajas del producto, el control de sus distribuidores,
a través de su integración en el Grupo mediante
participaciones compartidas, ha hecho que ese liderato pueda mantenerse
sin altibajos: "Con esto hemos conseguido abrirnos paso en
un mercado tan difícil como el de EEUU y estamos presentes
en otros 49 de Sudamérica, Europa, Oriente Próximo
y Oceanía".
Su próximo
reto es el de intercomunicar en tiempo real todas las filiales
para conocer las necesidades de producto en cada momento: "La
realidad es que -como señala Francisco Martínez-Cosentino-
nuestro grupo ha crecido más rápido que la infraestructura
de comunicaciones. Todavía no es posible conectar nuestras
filiales a nuestra central de Cantoria a través de ADSL
-tecnología que permite la transmisión de datos
en Internet a alta velocidad mediante líneas de cobre-
y habrá que esperar para ese proyecto".
Las cifras
no engañan. Cosentino espera haber facturado 138,23 millones
de euros durante el año 2001, de los que el 46% ha ido
destinado a la exportación. Las ventas de Silestone suponen
el 77% del total de su facturación.
La historia
de Cosentino es paralela a la de muchas empresas de la Comarca
del Mármol almeriense, situada en la zona de Macael. Con
una tradición milenaria en cuanto a la explotación
de canteras y trabajos artesanales con mármol, muchas pyme
de la zona se fusionaron a partir de los años 80 y basaron
su estrategia en la especialización para acceder a los
mercados externos y no ser absorbidas por competidores más
fuertes.
Así,
corrían los años 70 cuando la familia Martínez-Cosentino
emigró de Macael a Barcelona, pero los dos hijos, Francisco
y Eduardo volvieron a poner en marcha el negocio familiar porque
"habíamos decidido apostar por generar riqueza en
nuestra tierra de nacimiento, algo que en la época sonaba
raro". Francisco dejó su plaza de profesor de primaria
para encargarse de las compras de material y canteras en Macael
y Eduardo, desde Barcelona, gestionaba las ventas de los productos
del taller. El resto de la década transcurrió con
la incorporación de los demás hermanos al negocio
y con pequeños beneficios que se reinvertían en
la compra de canteras.
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