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Las
negociaciones entre Estados Unidos y China han sido desde
el principio el principal escollo en el proceso de adhesión
de China a la Organización
Mundial de Comercio (OMC). Pero el 15 de noviembre de
1999, los Estados Unidos de América y China llegaron
a un acuerdo
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El acuerdo se produjo tras trece años de difíciles
negociaciones, desde que en julio de 1986 China,
que fue miembro fundador del GATT en 1945 -organización
de la que se retiró en 1949- solicitó su readmisión.
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Sin
embargo, este acuerdo constituyó sólo el principio.
Las negociaciones con la Unión Europea, finalmente
concluidas en mayo de 2000, constituyeron el siguiente gran
paso. Europa planteó demandas específicas
en cerca de 300 productos, algunos de ellos de gran importancia
para la exportación española como cerámica
y azulejos o zapatos. En el caso de los automóviles
y sus componentes, la Unión Europea siguió
presionando para obtener mayores concesiones. En algunos
servicios, los europeos simplemente buscaron asegurarse
una cuota de mercado similar a la que lograban los Estados
Unidos. Es lo que ocurrió con la banca y los seguros.
En la
actualidad, cuando sólo queda completar las negociaciones
bilaterales de China con México y terminar de clarificar
algunas obligaciones de China en el ámbito multilateral,
se calcula que la entrada de China en la OMC se producirá
en el primer semestre del 2001.
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Un reto para la OMC
Las exportaciones chinas suponen el 4,6% de las mundiales
(las importaciones un 3,3%) y 8,9% si se incluyen las de
Hong Kong. Pero lo determinante a la hora de valorar el
peso de China en el comercio mundial no es su valor actual,
sino su enorme potencial. En este sentido, las exportaciones
chinas han crecido a un ritmo del 15% en los últimos
20 años, por un 13% de las importaciones. Teniendo
en cuenta que los intercambios con China se han enfrentado
en el pasado a múltiples barreras tanto en el sentido
de las exportaciones chinas
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Acuerdo multifibras, medidas antidumping hasta el punto de que más de la mitad de las exportaciones chinas a Estados Unidos y la UE son objeto de barreras arancelarias.
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como de las importaciones
(licencias de importación, cuotas, aranceles desorbitados),
es evidente que China se convertirá en breve en una
potencia comercial de primer orden.
Ahora
bien, la OMC, si termina por admitir a China entre sus miembros,
se enfrentará a un enorme
reto
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En China, las normativas raramente se conocen; las leyes sirven de instrumento en las negociaciones, y, una vez que por fin se firma un acuerdo es cuando de verdad empiezan las conversaciones.
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Por ello muchos analistas se preguntan si la adhesión
de China no supondrá una carga excesiva para el mecanismo
de solución de diferencias.
Otro
asunto igualmente importante es cómo la adhesión
de China puede influir sobre la OMC. La tradicional oposición
de los países en desarrollo a introducir en las negociaciones
temas como comercio y medio ambiente
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De hecho, los sindicatos norteamericanos prevén que China será capaz de bloquear la imposición por la OMC de estándares sociales y medioambientales mínimos.
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o comercio y derechos
sociales se verá redoblada con China al frente.
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Repercusiones para China
Las consecuencias más inmediatas de la entrada de China
en la OMC serán sobre este país, y ello tanto en el ámbito
político
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En el terreno político los grandes triunfadores han sido los reformistas, que entienden que el progreso económico es el principal argumento que el Partido puede manejar ante la población, y que la adhesión a la OMC es un medio para lograr mayor progreso. Los conservadores entienden que la OMC implica pérdida de soberanía y entrada de ideas subversivas.
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como en el económico. En este último aspecto, hay
que diferenciar:
A corto
plazo:
El
problema de la deflación, que duró más de dos años y que
comienza a ser resuelto, puede volver con nuevos bríos
por dos vías:
1.
Los menores precios de los productos importados, y las
expectativas de cierre inmediato de
las empresas estatales con pérdidas,
pueden abortar el apenas incipiente
despegue del consumo privado.
2.
El fantasma de la devaluación de la moneda nacional
vuelve a resurgir ante el temor de que
la entrada en la OMC provoque un aumento
drástico en las importaciones.
Desde
un punto de vista positivo, el efecto dinamizador que
la posibilidad de entrar en la OMC implica es ya palpable,
y se está traduciendo en nuevos planes de inversión
extranjera, una vez que parece inmediata la liberalización
económica en múltiples sectores.
A medio plazo:
La
entrada en la OMC requerirá una aceleración
en el proceso de reformas económicas, en particular
en el cierre de empresas estatales deficitarias, que irá
acompañado de un aumento importante del desempleo.
Por otro lado, el ingreso en esta organización
proporciona a los agentes económicos la fuerza
suficiente para acelerar una serie de transformaciones
que corrían el riesgo de ralentizarse por la presión
de diferentes grupos.
A largo plazo:
Al
propio efecto derivado de la mejor utilización de los
recursos que toda apertura comercial implica, hay que
añadir que la entrada de empresas extranjeras en sectores
como la banca, las telecomunicaciones o la distribución
ocasionará una autentica revolución económica.
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Cambios en la estructura económica
La estructura sectorial china sufrirá serios cambios.
La agricultura será
la gran perjudicada. Hay un claro exceso de mano de obra
y los precios son en media un 30% superiores a los internacionales.
La siderurgia
es un sector sobredimensionado e ineficiente
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Siendo China el mayor productor mundial de hierro y acero, de las más de novecientas empresas estatales del sector sólo cuatro están en condiciones de competir a escala mundial. Lo mismo ocurre con las cementeras, que suman más de 8.000 ineficientes empresas.
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En cuanto a los seguros,
se trata de un sector claramente deficiente en China y se
teme que la apertura sea en la práctica bastante
limitada.
La banca
china es ineficiente y está en una situación
muy delicada por la política deficitaria de créditos
hacia las empresas estatales y locales que se ha seguido
hasta fecha reciente.
En cuanto
a la industria de automoción,
en China existen más de 120 plantas, de las cuales
apenas 10, las joint-ventures con fabricantes extranjeros,
son competitivas. Sin embargo, el mercado del automóvil
está en plena expansión.
Las
telecomunicaciones
se verán beneficiadas por la entrada de capital extranjero
necesario para el proceso de reestructuración que
deben afrontar.
Entre
los grandes beneficiados estarán los productos
textiles a medida que desaparezcan las actuales
cuotas impuestas por los países desarrollados. Junto
con ellos, también se desarrollarán otros
sectores intensivos en mano de obra como los juguetes
o la electrónica de consumo.
Desde
el punto de vista de la propiedad de las compañías,
en la actualidad un tercio de la economía está
constituido por empresas públicas, otro tercio por
empresas locales o cooperativas rurales, y el último
por las empresas privadas. Obviamente estas últimas
saldrán beneficiadas
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En primer lugar porque el proceso de reformas acabará con buena parte de las anteriores, permitiendo nuevos nichos de mercado, pero fundamentalmente porque un sistema bancario más eficiente y menos endeudado hacia las empresas estatales permitirá un mayor acceso al capital.
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Por
otra parte, el número e importancia de las compañías
extranjeras y joint-ventures aumentará no
sólo porque se abrirán sectores hasta ahora
prohibidos o muy limitados, sino también porque la
OMC proporcionará al inversor garantías de
cierta transparencia. Además, deberán eliminarse
determinados requisitos impuestos a las empresas extranjeras
en materia de cuotas de producción dirigidas a la
exportación incompatibles con el TRIM. (Ver glosario).
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