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Las negociaciones
entre Estados Unidos y China han sido desde el principio el principal
escollo en el proceso de adhesión de China a la Organización
Mundial de Comercio (OMC). Pero el 15 de noviembre de 1999, los
Estados Unidos de América y China llegaron a un acuerdo.
Sin embargo,
este acuerdo constituyó sólo el principio. Las negociaciones
con la Unión Europea, finalmente concluidas en mayo de
2000, constituyeron el siguiente gran paso. Europa planteó
demandas específicas en cerca de 300 productos, algunos
de ellos de gran importancia para la exportación española
como cerámica y azulejos o zapatos. En el caso de los automóviles
y sus componentes, la Unión Europea siguió presionando
para obtener mayores concesiones. En algunos servicios, los europeos
simplemente buscaron asegurarse una cuota de mercado similar a
la que lograban los Estados Unidos. Es lo que ocurrió con
la banca y los seguros.
En la actualidad,
cuando sólo queda completar las negociaciones bilaterales
de China con México y terminar de clarificar algunas obligaciones
de China en el ámbito multilateral, se calcula que la entrada
de China en la OMC se producirá en el primer semestre del
2001.
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Un reto para la OMC
Las exportaciones chinas suponen el 4,6% de las mundiales (las importaciones
un 3,3%) y 8,9% si se incluyen las de Hong Kong. Pero lo determinante
a la hora de valorar el peso de China en el comercio mundial no
es su valor actual, sino su enorme potencial. En este sentido, las
exportaciones chinas han crecido a un ritmo del 15% en los últimos
20 años, por un 13% de las importaciones. Teniendo en cuenta
que los intercambios con China se han enfrentado en el pasado a
múltiples barreras tanto en el sentido de las exportaciones
chinas como
de las importaciones (licencias de importación, cuotas, aranceles
desorbitados), es evidente que China se convertirá en breve
en una potencia comercial de primer orden.
Ahora bien, la
OMC, si termina por admitir a China entre sus miembros, se enfrentará
a un enorme reto.
Por ello muchos analistas se preguntan si la adhesión de
China no supondrá una carga excesiva para el mecanismo de
solución de diferencias.
Otro asunto igualmente
importante es cómo la adhesión de China puede influir
sobre la OMC. La tradicional oposición de los países
en desarrollo a introducir en las negociaciones temas como comercio
y medio ambiente o
comercio y derechos sociales se verá redoblada con China
al frente.
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Repercusiones para China
Las consecuencias más inmediatas de la entrada de China en la OMC
serán sobre este país, y ello tanto en el ámbito político
como en el económico. En este último aspecto, hay
que diferenciar:
A corto
plazo:
El
problema de la deflación, que duró más de dos años y que comienza
a ser resuelto, puede volver con nuevos bríos por dos vías:
1. Los
menores precios de los productos importados, y las expectativas
de cierre inmediato de las empresas estatales con pérdidas,
pueden abortar el apenas incipiente despegue del consumo privado.
2. El fantasma
de la devaluación de la moneda nacional vuelve a resurgir
ante el temor de que la entrada en la OMC provoque un aumento
drástico en las importaciones.
Desde un
punto de vista positivo, el efecto dinamizador que la posibilidad
de entrar en la OMC implica es ya palpable, y se está
traduciendo en nuevos planes de inversión extranjera,
una vez que parece inmediata la liberalización económica
en múltiples sectores.
A medio plazo:
La
entrada en la OMC requerirá una aceleración en
el proceso de reformas económicas, en particular en el
cierre de empresas estatales deficitarias, que irá acompañado
de un aumento importante del desempleo.
Por otro lado, el ingreso en esta organización proporciona
a los agentes económicos la fuerza suficiente para acelerar
una serie de transformaciones que corrían el riesgo de
ralentizarse por la presión de diferentes grupos.
A largo plazo:
Al
propio efecto derivado de la mejor utilización de los recursos
que toda apertura comercial implica, hay que añadir que la entrada
de empresas extranjeras en sectores como la banca, las telecomunicaciones
o la distribución ocasionará una autentica revolución económica.
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Cambios en la estructura económica
La estructura sectorial china sufrirá serios cambios.
La agricultura será
la gran perjudicada. Hay un claro exceso de mano de obra y los
precios son en media un 30% superiores a los internacionales.
La siderurgia
es un sector sobredimensionado e ineficiente.
En cuanto a los seguros, se
trata de un sector claramente deficiente en China y se teme que
la apertura sea en la práctica bastante limitada.
La banca
china es ineficiente y está en una situación muy
delicada por la política deficitaria de créditos
hacia las empresas estatales y locales que se ha seguido hasta
fecha reciente.
En cuanto
a la industria de automoción,
en China existen más de 120 plantas, de las cuales apenas
10, las joint-ventures con fabricantes extranjeros, son
competitivas. Sin embargo, el mercado del automóvil está
en plena expansión.
Las telecomunicaciones
se verán beneficiadas por la entrada de capital extranjero
necesario para el proceso de reestructuración que deben
afrontar.
Entre los
grandes beneficiados estarán los productos
textiles a medida que desaparezcan las actuales cuotas
impuestas por los países desarrollados. Junto con ellos,
también se desarrollarán otros sectores intensivos
en mano de obra como los juguetes
o la electrónica de consumo.
Desde el punto
de vista de la propiedad de las compañías, en la actualidad
un tercio de la economía está constituido por empresas
públicas, otro tercio por empresas locales o cooperativas
rurales, y el último por las empresas privadas. Obviamente
estas últimas saldrán beneficiadas.
Por otra parte,
el número e importancia de las compañías
extranjeras y joint-ventures aumentará no sólo
porque se abrirán sectores hasta ahora prohibidos o muy
limitados, sino también porque la OMC proporcionará
al inversor garantías de cierta transparencia. Además,
deberán eliminarse determinados requisitos impuestos a
las empresas extranjeras en materia de cuotas de producción
dirigidas a la exportación incompatibles con el TRIM. (Ver
glosario).
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